domingo 7 de noviembre de 2010
¿Peronismo?
Por Martín Caparros.
El peronismo, si existiera, sería como dios: el responsable de este país-desastre. Es una suerte que no exista.
Siempre pensé que si fuera fiel ferviente seguidor de un dios me dedicaría más que nada a negar su existencia. Haría de todo: expondría sus contradicciones para desprestigiarlo, le lanzaría desafíos para menoscabarlo, difundiría novedades de la ciencia para desmentirlo, me pelaría el upite para que nadie creyera que Él existe. Todo por Él, para Él, de puro feligrés. Es que hay autorías que es mejor negar: como si alguien pensara en defender la influencia de Bilardo en la invención del antifútbol, de Tinelli en el estilo de la televisión criolla, del comisario Lugones en la renovación de los sistemas de tortura. A nadie se le ocurre. De la misma manera, si yo creyera que un dios -mi Dios- es responsable de este mundo de mierda, lo negaría por todos los medios: trataría de evitar que lo hicieran responsable de este desastre que vivimos. El verdadero creyente simula ser ateo -como yo-, y eso hace que los ateos seamos siempre sospechosos.
Digo, porque el amigo Artemio López me escribió hace unos días en estas páginas que hay que “asumir sin rodeos que la única ‘identidad política realmente existente’ es el peronismo, justicialismo o como quieran llamarlo, da igual. Lo lamentamos, entre otros, por el compa Caparrós, al que sabemos algo agobiado, pero Todos Peronistas es la consigna del momento”, dice, celebra. Me preocupo por él: si yo fuera fiel ferviente peronista me dedicaría más que nada a negar su existencia, disimularla, minimizarla todo lo posible. El peronismo ha gobernado 18 años de los últimos 20 y lleva más de medio siglo como la fuerza política decisiva en la Argentina. El peronismo, si existiera, sería como dios: el responsable de este país-desastre. Es una suerte que no exista.
- Ah, me va a hacer la del ateo. Ya decía yo que al final usted era peroncho.
- No, no se confunda.
- Vamos, peruquita, peronio. ¿Qué se cree, que me va a tomar por pelotudo?
Cristina K. lo había entendido en su discurso inaugural. Entonces fue una peronista astuta y no dijo ni una vez -ni una vez sola- la palabra peronismo. Pero después se asustó y se le pasó, volvió a esas fuentes cual cántaro cantarín. Y ahora, de nuevo, dale con el bombo.
Pero el peronismo ya no existe. No existe por pura falta de sentido. Si una palabra no significa nada -si no se sabe qué significa, si significa demasiadas cosas, esa palabra no funciona y tiende a desaparecer. Si perro quisiera decir mamífero carniza de ojos tristes, engaño socarrón, adolescente que ese día se quedó sin plata, cuarto planeta del sistema solar de la vigésima de Andrómeda, la hojita que al caer produce en su refrote contra el suelo un chistido que recuerda vagamente al canto gregoriano, el segundo órgano sexual, empleado perseverante, atropello violento con los codos y venticuatro más, nadie diría perro porque no está diciendo nada. Hablar es poner en acto un pacto: yo digo uch y vos sabés que uch significa más o menos uch; para que una palabra sirva tiene que significar poquitas cosas. Peronismo no cumple con este pacto: con éste tampoco.
Una designación política que designa, según lugares y momentos, a un general populista nacionalista macartista o una guerrilla socialista nacional o unos privatizadores liberales proyanquis furibundos o unos caudillos provinciales hambreadores clientelistas o unos conservadores populares sin demasiado pueblo o unos socialdemócratas demócratacristianos redistribuidores que no redistribuyen y tantos tantos otros; que nombra al mismo tiempo a Menem Duhalde Cafiero Scioli Kirchner Kirchner Rodríguez Saá Firmenich Moyano Duarte Reutemann D’Elia Favio Iglesias Walsh designa tanto que no designa nada. Un movimiento o partido que puede ser tantas cosas es tan confuso que no es nada: no existe.
Pero ellos tratan de hacernos creer que sí: todavía suponen que les interesa, les conviene. El peronismo es un engaño, un arma: les sirve a los autodenominados peronistas para convencernos de que son parte de lo mismo y, por lo tanto, los demás deberíamos considerarlos como un todo, votarlos como un todo, temerlos como un todo. El peronismo, al final, es el 60: una línea de colectivos que en realidad son muchas. Todas tienen el mismo color, el mismo número, pero una va a Tigre, otra a Escobar, una va por Ayacucho, otra por Libertad, y todas se pintan igual, aunque sean tan distintas. Así lleva a sus clientes, entregados, apiñados, a cualquier lado, el peronismo.
Los autodenominados peronistas lo saben pero no quieren reconocerlo, claro. Entonces te dicen que el peronismo existe y se define porque los autodenominados tienen en común su voluntad de poder, su sapiencia en el logro y uso del poder. Es cierto: el poder político suele usarse para organizar sociedades de tal o cual modo; ellos en cambio organizan sociedades del modo que sea necesario para tener poder. Pero si el peronismo es eso entonces llamémoslo nietzschismo o ambición o codicia.
O están los autodenominados que conceden que el peronismo, claro, no es una definición política pero sí un sentimiento. Siempre pensé que la política no era un sentimiento sino un modo de conseguir que más gente viva mejor -o peor-, según quién y cómo se ejerce. Y que es un conjunto de decisiones, de entusiasmos, de procedimientos, de entrega y de inteligencia. Pero decir “un sentimiento” es evitar cualquier discusión política: no tienen que explicar a quién representan, cómo, para qué, a quién tratan de beneficiar o combatir: no, alcanza con hablar de tradiciones y sensaciones y los que no lo entienden son amargos, gorilas o intelectualosos. Es curioso que hayan podido currar tanto tiempo, compañeros autodenominados, con pavada semejante. Y que tantos sigamos aceptándolo.
Por ahora, la mayor muestra del poder del peronismo es que creamos que existe, y que sigamos usando esa palabra. Eso es lo curioso: para los demás, para lo que no lucramos con esa palabra, decir peronismo, hablar de peronismo, es una debilidad, una concesión. ¿Por qué tenemos que darles el changüi de seguir aceptando que existen, que son uno, cuando todo muestra que no es cierto?
Quizás algo podría cambiar, en la Argentina, si dejáramos de hacerles el favor de llamarlos como ellos dicen que se llaman, si decidiéramos no usar esa palabra que no sirve como palabra porque designa cualquier cosa, que sólo les sirve a ellos para buscar poder, y empezáramos a llamarlos por sus diversos nombres. Algo podría cambiar, insisto, si tratáramos de llamar, alguna vez, las cosas por su nombre.
martes, 9 de noviembre de 2010
domingo, 24 de octubre de 2010
Silvia d'Oliveira :el ocaso de su imperio K o deshonestidad intelectual ?
Silvia d'Oliveira :el ocaso de su imperio K o deshonestidad intelectual ?
de Miguel Angel, el El Lunes, 25 de octubre de 2010 a las 3:25
El fanatismo es a la superstición lo que el delirio es a la fiebre, lo que la rabia es a la cólera. El que tiene éxtasis, visiones, el que toma los sueños por realidades y sus imaginaciones por profecías es un fanático novicio de grandes esperanzas; podrá pronto llegar a matar por el amor de Dios...Voltaire
He tratado siempre ser bastante respetuoso con todos , incluyendo al que esta en posición contraria a mis ideas , se que en algun punto podemos coincidir , pero este punto de coincidencia tiene que venir desde la razon , desde la honestidad
Muchos sabemos que todos tenemos una evolucion permanentes de ideas y desde el debate honesto podemos ver o sentir esa evolucion
He visto y leido en este ultimo tiempo gente desencatada con algun accionar de este gobierno , no digo que pierdan adeptos, si no decepcionada por lo que creian ser
Y no es custion de medios ni de publicidad , las izquierdas marxistas siempre estuvieron en el mismo lugar de siempre y la derecha liberal tambien o sea que a los K se les esta cayendo la careta , ya no engañan tanto con la marketineria ni con los autobombos y como decia mi abuelita “ la mentira tiene patas cortas “
Que le pasa entonces a Silvia d'Oliveira ? el fanatismo le hizo perder la razon ?
Miedo ,Silvia ? Quien te dijo que tenemos miedo ? vos confundis el discurso de Susana Gimenez con los de algunos que pisan barro , te sugiero que camines y hables con obreros y asalariados , confundis los analisis , izquierda o derecha , derecha o izquierda , que es eso ?los intereses de clase pasan por otros lados , o te comiste los bigotes de Anibal Fernandez ?La falta de critica no es de militantes Silvia , es de obsecuentes ,que por intereses o por el efecto psicologico del miedo al cambio o tal vez por el derrumbe de lo que uno pensaba entonces uno se aferra al digamos el ser y la nada y desde alli el fanatismo
En su obra sociológica “El miedo a la Libertad”, Erich Fromm, considera que el fanatismo es un intento del individuo de escapar al crecimiento natural, pues éste implica libertad y la libertad conlleva a la responsabilidad y el compromiso consigo mismo, sobre su propio ser. El hombre “teme” a la libertad por no querer enfrentarse al uso del libre albedrío como instrumento de su propio crecimiento individual; es más cómodo depender de otros y de circunstancias ajenas a la voluntad propia, porque así existe alguien o algo a quien culpar de las desgracias, las inhibiciones y los descalabros en la vida.
Por otra parte Su Abella tiene un analisis insuperable , una honestidad y una amistad inmejorable , de su honestidad intelectual muchos aprendemos , y te digo te metes con ella te metes conmigo
Estoy harto de los succionadores de testículos sudados kirchneristas que quieren defender lo indefendible ,y te digo un clishe peronista “ la unica verdad es la realidad
mi muro y mis notas son para que se debatan ideas y siempre estara libre de censura
Posdata ; esto lo hago publico por que vos hiciste publico una nota muy discriminadora
Supongo que no te dio vergüenza
Miguel Angel
de Miguel Angel, el El Lunes, 25 de octubre de 2010 a las 3:25
El fanatismo es a la superstición lo que el delirio es a la fiebre, lo que la rabia es a la cólera. El que tiene éxtasis, visiones, el que toma los sueños por realidades y sus imaginaciones por profecías es un fanático novicio de grandes esperanzas; podrá pronto llegar a matar por el amor de Dios...Voltaire
He tratado siempre ser bastante respetuoso con todos , incluyendo al que esta en posición contraria a mis ideas , se que en algun punto podemos coincidir , pero este punto de coincidencia tiene que venir desde la razon , desde la honestidad
Muchos sabemos que todos tenemos una evolucion permanentes de ideas y desde el debate honesto podemos ver o sentir esa evolucion
He visto y leido en este ultimo tiempo gente desencatada con algun accionar de este gobierno , no digo que pierdan adeptos, si no decepcionada por lo que creian ser
Y no es custion de medios ni de publicidad , las izquierdas marxistas siempre estuvieron en el mismo lugar de siempre y la derecha liberal tambien o sea que a los K se les esta cayendo la careta , ya no engañan tanto con la marketineria ni con los autobombos y como decia mi abuelita “ la mentira tiene patas cortas “
Que le pasa entonces a Silvia d'Oliveira ? el fanatismo le hizo perder la razon ?
Miedo ,Silvia ? Quien te dijo que tenemos miedo ? vos confundis el discurso de Susana Gimenez con los de algunos que pisan barro , te sugiero que camines y hables con obreros y asalariados , confundis los analisis , izquierda o derecha , derecha o izquierda , que es eso ?los intereses de clase pasan por otros lados , o te comiste los bigotes de Anibal Fernandez ?La falta de critica no es de militantes Silvia , es de obsecuentes ,que por intereses o por el efecto psicologico del miedo al cambio o tal vez por el derrumbe de lo que uno pensaba entonces uno se aferra al digamos el ser y la nada y desde alli el fanatismo
En su obra sociológica “El miedo a la Libertad”, Erich Fromm, considera que el fanatismo es un intento del individuo de escapar al crecimiento natural, pues éste implica libertad y la libertad conlleva a la responsabilidad y el compromiso consigo mismo, sobre su propio ser. El hombre “teme” a la libertad por no querer enfrentarse al uso del libre albedrío como instrumento de su propio crecimiento individual; es más cómodo depender de otros y de circunstancias ajenas a la voluntad propia, porque así existe alguien o algo a quien culpar de las desgracias, las inhibiciones y los descalabros en la vida.
Por otra parte Su Abella tiene un analisis insuperable , una honestidad y una amistad inmejorable , de su honestidad intelectual muchos aprendemos , y te digo te metes con ella te metes conmigo
Estoy harto de los succionadores de testículos sudados kirchneristas que quieren defender lo indefendible ,y te digo un clishe peronista “ la unica verdad es la realidad
mi muro y mis notas son para que se debatan ideas y siempre estara libre de censura
Posdata ; esto lo hago publico por que vos hiciste publico una nota muy discriminadora
Supongo que no te dio vergüenza
Miguel Angel
martes, 5 de octubre de 2010
Grupo Fénix responde a Marcelo Ramal
Por Abraham Leonardo Gak
Buenos Aires, 28 de septiembre de 2010
Profesor Lic. Marcelo Ramal
Presente
Estimado Marcelo:
Un amigo me hizo llegar un artículo con tu firma en el que manifestabas tu repulsa a la posición del Grupo Fénix con respecto a la propuesta, con media sanción legislativa, de otorgar a los beneficiarios de jubilaciones un incremento de ingresos hasta cubrir el 82% del salario vital y mínimo.
Si bien soy el director del Proyecto Estratégico de la Universidad de Buenos Aires Plan Fénix, la presente es una intervención a título personal.
Mi intención no es modificar tu pensamiento sobre este u otros temas, sino hacerte llegar mi sorpresa por el tono descalificatorio, pleno de improperios, peyorativo y en gran medida insultante con que te referis a nuestro trabajo.
No puedo dejar de pensar en cuán diferente es tu actitud cuando te encuentras conmigo, en una mesa de debate. Tal vez tengas un doble standard; utilizando un estilo diferente cuando te diriges a un público presumiblemente obrero. A mi entender, de ser cierta mi hipótesis, tener otro lenguaje cuando se escribe para sectores populares, es un agravio a los mismos, inaceptable para quien pretende representarlos ideológicamente. Todos merecemos un debate serio y no con denuestos, que sólo aparecen como herramientas de agitación, llegando incluso a invisibilizar tus propios argumentos.
En cuanto a esto último, has hecho una lectura equivocada o mal intencionada de nuestra opinión, tal como surge de partes del documento citado que transcribo a continuación, y que entiendo contradicen tu interpretación.
La reforma previsional instrumentada bajo la hegemonía neoliberal en 1993, mediante la ley 24.241 suponía que: "...se desvincularía al Estado de cualquier promesa futura (más allá del pago de una prestación mínima), puesto que el haber previsional quedaría librado a la suerte de los mercados financieros; esto es, encarrilaba al sistema previsional en la misma vía individualista y no solidaria en que se intentó situar a la sociedad argentina."
"Esta reforma -que se reveló un pingüe negocio para el conjunto de Administradoras- fue un fracaso. Los beneficios previsionales pagados bajo el régimen de capitalización fueron exiguos; tanto, que el Estado tuvo que complementar las prestaciones para asegurar el cobro del haber mínimo. Además, fue impotente para preservar los depósitos individuales del derrumbe económico verificado en 2001 (derrumbe que, paradójicamente, en parte es atribuible a la crisis fiscal que produjo la propia reforma previsional de 1993)".
"Este capítulo de la historia previsional está hoy día cerrado, tras la acertada liquidación del régimen de capitalización. Deja como enseñanza principal que el destino del sistema previsional no puede aislarse de la trayectoria que en definitiva recorra la economía y, además, que es menester que este sistema concurra a cooperar para que esta trayectoria sea exitosa. Sólo una economía lozana puede permitir el pago de haberes jubilatorios dignos. La cuestión previsional no puede dejarse librada al mercado, porque el sector previsional no es "un mercado más"; es un tema de necesaria incumbencia estatal y de interés social."
"La acción gubernamental de los últimos años ha producido una reforma de hecho, por la universalización del beneficio previsional a través de un régimen de moratoria. Ello se ha realizado mediante la asignación de un haber básico que es independiente de las trayectorias laborales, y que de hecho le ha dado acceso al beneficio previsional a la virtual totalidad de la población en edad jubilatoria. Esto significa que se ha extendido el beneficio no solamente a la población antes activa que no cumplía los requisitos contributivos (básicamente, por desempeñarse en el sector no registrado); también ha alcanzado a población que no se desempeñó en el mercado de trabajo."
"Hoy día, más de 5 millones de personas se benefician del sistema jubilatorio nacional; a ello deben agregarse aproximadamente 1 millón de personas comprendidas por otras cajas. Cerca del 90% de la población argentina en edad jubilatoria recibe así algún tipo de beneficio previsional. Esta proporción, en un sistema estrictamente basado en las contribuciones laborales efectivas, sería inferior por lo menos en 30 puntos porcentuales".
"Un paso central ahora es explicitar en una norma legal la continuidad de estas reformas al sistema previsional. Como en otros rubros, éste es un aspecto en el que el Gobierno está en falta. La ley 24.241 debe ser sustituida por otro régimen previsional".
"Al respecto, la experiencia ha demostrado que cualquier diseño del sistema previsional que contribuya al desfinanciamiento fiscal está destinado a fracasar, en la medida en que ello comprometa el funcionamiento de la propia economía; y la masa de beneficiarios es la primera víctima de una crisis fiscal, por ser éste el principal rubro de gasto del Estado. La discusión al respecto debe integrarse a la de la naturaleza del Estado, de su gasto y de su sistema tributario, porque -como se dijo- el Estado se encuentra indisolublemente vinculado a la cuestión previsional".
Como podrás ver, en estos párrafos se relatan y afirman varias ideas bien distintas a las que fundamentan tus ataques.
Por otra parte, argumentás sobre nuestra posición en el sentido de que juzgás como una tropelía proponer que la jubilación sea pagada con fondos provenientes de rentas generales. Parece que tu idea es que los fondos deben ser fruto de los aportes de los futuros beneficiarios y no con recursos que deberían provenir de la carga fiscal sobre las ganancias empresarias.
Tal vez nosotros pensamos en cómo mejorar las condiciones de vida de todos en un contexto capitalista, y no en el hipotético caso de un cambio de régimen, que en tu argumentación maliciosa confundís.
En cuanto a tu solicitud de que devolvamos nuestros diplomas y reiniciemos nuestros estudios cumplo en manifestarte que en lo personal, no me ofende tu propuesta, pero al ver los aportes de muchos de mis compañeros, que a través de los años luchan por mejores condiciones de vida para todos, no comprendo por que razón no te incluís en esta propuesta.
En lo personal, considero injusto que nos asignes la condición de "chirolita", "guarango", "discípulo de Martínez de Hoz", "Fénix sin vuelo", "plagiario del pensamiento neo-liberal". No somos perfectos, pero sí honestos, y hemos enfrentado y enfrentamos opiniones oficiales y opositoras con nuestro pensamiento de desarrollo con equidad.
Me sería útil, sin embargo, conocer las razones que te llevan a tomar como propia la propuesta de una mayoría reaccionaria acompañada por los votos de una pseudo-izquierda que se acopla a esos intereses de la derecha. ¡Cuidado! Hay muchas formas y discursos funcionales a las ideas de la dependencia.
Por último, no lamento que pensemos en forma diferente. Lo que lamento es que ofendas a las clases populares con un discurso pleno de denuestos y pocas ideas, como si los argumentos técnicos sirvieran sólo para las mesas de la Academia y el discurso de baja estofa para el pueblo.
Desde luego, no espero que esta respuesta sea publicada como un derecho a réplica, pero por lo menos me doy el gusto de hacerte conocer mi opinión.
Sin otro particular, te saludo cordialmente.
Abraham Leonardo Gak
Buenos Aires, 28 de septiembre de 2010
Profesor Lic. Marcelo Ramal
Presente
Estimado Marcelo:
Un amigo me hizo llegar un artículo con tu firma en el que manifestabas tu repulsa a la posición del Grupo Fénix con respecto a la propuesta, con media sanción legislativa, de otorgar a los beneficiarios de jubilaciones un incremento de ingresos hasta cubrir el 82% del salario vital y mínimo.
Si bien soy el director del Proyecto Estratégico de la Universidad de Buenos Aires Plan Fénix, la presente es una intervención a título personal.
Mi intención no es modificar tu pensamiento sobre este u otros temas, sino hacerte llegar mi sorpresa por el tono descalificatorio, pleno de improperios, peyorativo y en gran medida insultante con que te referis a nuestro trabajo.
No puedo dejar de pensar en cuán diferente es tu actitud cuando te encuentras conmigo, en una mesa de debate. Tal vez tengas un doble standard; utilizando un estilo diferente cuando te diriges a un público presumiblemente obrero. A mi entender, de ser cierta mi hipótesis, tener otro lenguaje cuando se escribe para sectores populares, es un agravio a los mismos, inaceptable para quien pretende representarlos ideológicamente. Todos merecemos un debate serio y no con denuestos, que sólo aparecen como herramientas de agitación, llegando incluso a invisibilizar tus propios argumentos.
En cuanto a esto último, has hecho una lectura equivocada o mal intencionada de nuestra opinión, tal como surge de partes del documento citado que transcribo a continuación, y que entiendo contradicen tu interpretación.
La reforma previsional instrumentada bajo la hegemonía neoliberal en 1993, mediante la ley 24.241 suponía que: "...se desvincularía al Estado de cualquier promesa futura (más allá del pago de una prestación mínima), puesto que el haber previsional quedaría librado a la suerte de los mercados financieros; esto es, encarrilaba al sistema previsional en la misma vía individualista y no solidaria en que se intentó situar a la sociedad argentina."
"Esta reforma -que se reveló un pingüe negocio para el conjunto de Administradoras- fue un fracaso. Los beneficios previsionales pagados bajo el régimen de capitalización fueron exiguos; tanto, que el Estado tuvo que complementar las prestaciones para asegurar el cobro del haber mínimo. Además, fue impotente para preservar los depósitos individuales del derrumbe económico verificado en 2001 (derrumbe que, paradójicamente, en parte es atribuible a la crisis fiscal que produjo la propia reforma previsional de 1993)".
"Este capítulo de la historia previsional está hoy día cerrado, tras la acertada liquidación del régimen de capitalización. Deja como enseñanza principal que el destino del sistema previsional no puede aislarse de la trayectoria que en definitiva recorra la economía y, además, que es menester que este sistema concurra a cooperar para que esta trayectoria sea exitosa. Sólo una economía lozana puede permitir el pago de haberes jubilatorios dignos. La cuestión previsional no puede dejarse librada al mercado, porque el sector previsional no es "un mercado más"; es un tema de necesaria incumbencia estatal y de interés social."
"La acción gubernamental de los últimos años ha producido una reforma de hecho, por la universalización del beneficio previsional a través de un régimen de moratoria. Ello se ha realizado mediante la asignación de un haber básico que es independiente de las trayectorias laborales, y que de hecho le ha dado acceso al beneficio previsional a la virtual totalidad de la población en edad jubilatoria. Esto significa que se ha extendido el beneficio no solamente a la población antes activa que no cumplía los requisitos contributivos (básicamente, por desempeñarse en el sector no registrado); también ha alcanzado a población que no se desempeñó en el mercado de trabajo."
"Hoy día, más de 5 millones de personas se benefician del sistema jubilatorio nacional; a ello deben agregarse aproximadamente 1 millón de personas comprendidas por otras cajas. Cerca del 90% de la población argentina en edad jubilatoria recibe así algún tipo de beneficio previsional. Esta proporción, en un sistema estrictamente basado en las contribuciones laborales efectivas, sería inferior por lo menos en 30 puntos porcentuales".
"Un paso central ahora es explicitar en una norma legal la continuidad de estas reformas al sistema previsional. Como en otros rubros, éste es un aspecto en el que el Gobierno está en falta. La ley 24.241 debe ser sustituida por otro régimen previsional".
"Al respecto, la experiencia ha demostrado que cualquier diseño del sistema previsional que contribuya al desfinanciamiento fiscal está destinado a fracasar, en la medida en que ello comprometa el funcionamiento de la propia economía; y la masa de beneficiarios es la primera víctima de una crisis fiscal, por ser éste el principal rubro de gasto del Estado. La discusión al respecto debe integrarse a la de la naturaleza del Estado, de su gasto y de su sistema tributario, porque -como se dijo- el Estado se encuentra indisolublemente vinculado a la cuestión previsional".
Como podrás ver, en estos párrafos se relatan y afirman varias ideas bien distintas a las que fundamentan tus ataques.
Por otra parte, argumentás sobre nuestra posición en el sentido de que juzgás como una tropelía proponer que la jubilación sea pagada con fondos provenientes de rentas generales. Parece que tu idea es que los fondos deben ser fruto de los aportes de los futuros beneficiarios y no con recursos que deberían provenir de la carga fiscal sobre las ganancias empresarias.
Tal vez nosotros pensamos en cómo mejorar las condiciones de vida de todos en un contexto capitalista, y no en el hipotético caso de un cambio de régimen, que en tu argumentación maliciosa confundís.
En cuanto a tu solicitud de que devolvamos nuestros diplomas y reiniciemos nuestros estudios cumplo en manifestarte que en lo personal, no me ofende tu propuesta, pero al ver los aportes de muchos de mis compañeros, que a través de los años luchan por mejores condiciones de vida para todos, no comprendo por que razón no te incluís en esta propuesta.
En lo personal, considero injusto que nos asignes la condición de "chirolita", "guarango", "discípulo de Martínez de Hoz", "Fénix sin vuelo", "plagiario del pensamiento neo-liberal". No somos perfectos, pero sí honestos, y hemos enfrentado y enfrentamos opiniones oficiales y opositoras con nuestro pensamiento de desarrollo con equidad.
Me sería útil, sin embargo, conocer las razones que te llevan a tomar como propia la propuesta de una mayoría reaccionaria acompañada por los votos de una pseudo-izquierda que se acopla a esos intereses de la derecha. ¡Cuidado! Hay muchas formas y discursos funcionales a las ideas de la dependencia.
Por último, no lamento que pensemos en forma diferente. Lo que lamento es que ofendas a las clases populares con un discurso pleno de denuestos y pocas ideas, como si los argumentos técnicos sirvieran sólo para las mesas de la Academia y el discurso de baja estofa para el pueblo.
Desde luego, no espero que esta respuesta sea publicada como un derecho a réplica, pero por lo menos me doy el gusto de hacerte conocer mi opinión.
Sin otro particular, te saludo cordialmente.
Abraham Leonardo Gak
Un Plan Fénix contra los jubilados
por Marcelo Ramal
El Plan Fénix, un grupo de economistas afines al gobierno, acaba de publicar un texto para oponerse a la elevación de las jubilaciones que discute el Congreso. Sus argumentos, nada originales, plagian el libreto "neoliberal": el aumento de la esperanza de vida impediría financiar la suba. Sin embargo, estamos hablando de jubilaciones que orillan el 35% del salario al cese de la vida laboral y de salarios promedio de dos mil pesos -una combinación que pone a la jubilación mínima en un escalón inferior al de la pobreza. Es obvio que aquí el aumento de la esperanza de vida no tiene nada que ver -los economistas en cuestión se limitan a repetir lo que les dicta su amo y a defender el uso de los recursos de la Anses para pagar la deuda externa. Esta posición nos está diciendo que el llamado "pensamiento nacional", que estos economistas pretenden recobrar, es definitivamente incapaz de volver de sus cenizas.
Esa explicación demográfica del derrumbe de las jubilaciones constituye, sin embargo, una formidable denuncia del capitalismo -algo totalmente ajeno a la intención de estos Fénix sin vuelo. El progreso que implica la prolongación de la vida humana se convierte, bajo el capitalismo, en un factor adicional de miseria, porque tampoco tienen la posibilidad de seguir trabajando cuando la desocupación industrial en el mundo ha llegado al récord de 200 millones de personas. Estos economistas interesados olvidan señalar, sin embargo, algo aún más decisivo: el aumento de la productividad del trabajo que ha acompañado ese crecimiento de la expectativa de vida. El trabajador crea, en la actualidad, una riqueza relativa varias veces superior a la que representa el aumento de los jubilados respecto a la población activa. Lo que impide que esto se convierta en un mayor bienestar material para la mayoría es la apropiación exclusiva de ese excedente por parte del capital bajo sus diversas formas -en especial las parasitarias, como lo acaba de mostrar la bancarrota mundial. El rescate del capital en quiebra ha consumido una suma que supera las remuneraciones jubilatorias de varios años y, adicionalmente, ha quebrado a la mayoría de los fondos de pensiones en todo el mundo.
Los suscriptores del Plan Fénix deberían, además, devolver sus diplomas y volver a las aulas. Ocurre que el capital ya recaudó el dinero que deben cobrar los jubilados cuando estos eran trabajadores activos. En efecto, la jubilación no es más que un salario que se cobra en forma diferida. Si no hubiera sistema previsional, esas jubilaciones se deberían pagar dentro del salario corriente, para que el trabajador las ahorre con vistas a su sostenimiento luego de finalizar su vida laboral. El patrón retuvo ese dinero en su momento, lo depositó en una Caja y ahora la Caja no quiere pagar. Es lo que ocurre también con los impuestos al consumo, que el capitalista recauda pero luego no deposita. O sea que, cuando no se reconoce el 82% se está produciendo una confiscación directa de los salarios acumulados.
El imposible Plan Fénix echa también unas parrafadas al trabajo en negro, sin mencionar la responsabilidad en esto de su propio gobierno, el de los K. El kirchnerismo ha apañado al trabajo en negro más que ningún otro gobierno, con la consigna de que hay que crear empleo a cualquier precio. Este precio cualquiera, sin embargo, lo están pagando los llamados trabajadores informales, que constituyen el 45% de la totalidad de los asalariados, y los jubilados.
El argumento final de la tropa de los economistas K es directamente un exabrupto. Los personajes en cuestión aseguran que la responsabilidad por el reclamo del 82% la tienen los políticos que le calientan la cabeza a la gente. Estos guarangos atribuyen a otros sus propias mediocridades, pues no cabe duda que son ellos los chirolitas que siguen el libreto de Olivos y no los trabajadores. ¡El 82% está en la Constitución Nacional! No se trata de "promesas incumplidas o imposibles de cumplir", sino de la obligación de la clase dominante explotadora de asegurar las condiciones de vida de sus explotados. Pero los nacionales y populares no solamente no lo ven así: además proponen hacer explícita la abolición del 82% móvil. El nacionalismo muestra así, en forma cruda, su carácter de clase. A este despojo se reduce su doctrina de "vivir con lo nuestro", o sea que los trabajadores deban "vivir con lo puesto", la mejor frase que saliera de la boca de ese gran enemigo de la clase obrera que fue Bernardo Neustadt.
Los Fénix no se andan con chiquitas y es así que proponen "la integración completa del sistema (previsional) en las finanzas gubernamentales". Pero los ideólogos van a la rastra de sus mentores políticos: el gobierno ya integró los recursos de la Anses a la caja del Estado, cuyo "superávit" no existiría sin los ingresos de la Anses. En la actualidad, el 60% del fondo de la Anses está colocado en títulos de la deuda pública, en pesos y con rendimientos inferiores a la inflación -algo que los del Fénix fingen ignorar.
Para los economistas "nacionales", el destino del sistema previsional "no puede aislarse de la trayectoria que en definitiva recorra la economía". Parece obvio, pero se trata de una manipulación ideológica flagrante. Una "economía" que no garantiza las jubilaciones no es una economía en función de las mayorías sino una economía del capital. El sistema jubilatorio, o sea el conjunto de los trabajadores, no solamente debería "aislarse" del capital sino poner fin a su dominación social y política. La economía debe seguir la trayectoria que exige el progreso social de las mayorías y no al revés; en plena bancarrota mundial, seguir la trayectoria de la economía (del capital) es caminar derechito al abismo. Exigir que el sistema previsional dependa del ciclo capitalista significa el regreso a la jubilación privada, que ata las jubilaciones, precisamente, a la "trayectoria de la economía". Por eso los Fénix proponen "la creación de un sistema de capitalización complementario", en donde la Anses se limitará a otorgar una jubilación asistencial y nada más será de su incumbencia. Los Fénix se han reconocido a sí mismos como los discípulos de Martínez de Hoz. Después de atacar la privatización de la década neoliberal, los "nacionales y populares" proponen la reinstalación de las cuentas individuales. En sindicatos ultrakirchneristas, como el de la Afip, la burocracia ya ha planteado la creación de esa "caja complementaria".Los del Fénix advierten que "sólo una economía lozana puede permitir el pago de haberes jubilatorios dignos". ¡Pero cada vez que abren la boca saludan la "lozanía" de la economía oficial! Es que los haberes "dignos" de los Fénix no tienen nada que ver con el 82% móvil. Para pagar la jubilación mínima al 82% del salario mínimo y corregir las restantes jubilaciones de acuerdo a los fallos judiciales, bastan y sobran los excedentes presupuestarios, que llegarían este año a los 50.000 millones de pesos.
Los inspiradores del Fénix abrieron en su facultad un "museo de la deuda externa", donde están relatados los sucesivos ciclos de endeudamiento y defaults en la historia del país. A ellos se los instalará en una sala especial que describirá el default kirchnerista de los fondos jubilatorios, para pagar la misma y "odiosa" deuda externa.
Marcelo Ramal
El Plan Fénix, un grupo de economistas afines al gobierno, acaba de publicar un texto para oponerse a la elevación de las jubilaciones que discute el Congreso. Sus argumentos, nada originales, plagian el libreto "neoliberal": el aumento de la esperanza de vida impediría financiar la suba. Sin embargo, estamos hablando de jubilaciones que orillan el 35% del salario al cese de la vida laboral y de salarios promedio de dos mil pesos -una combinación que pone a la jubilación mínima en un escalón inferior al de la pobreza. Es obvio que aquí el aumento de la esperanza de vida no tiene nada que ver -los economistas en cuestión se limitan a repetir lo que les dicta su amo y a defender el uso de los recursos de la Anses para pagar la deuda externa. Esta posición nos está diciendo que el llamado "pensamiento nacional", que estos economistas pretenden recobrar, es definitivamente incapaz de volver de sus cenizas.
Esa explicación demográfica del derrumbe de las jubilaciones constituye, sin embargo, una formidable denuncia del capitalismo -algo totalmente ajeno a la intención de estos Fénix sin vuelo. El progreso que implica la prolongación de la vida humana se convierte, bajo el capitalismo, en un factor adicional de miseria, porque tampoco tienen la posibilidad de seguir trabajando cuando la desocupación industrial en el mundo ha llegado al récord de 200 millones de personas. Estos economistas interesados olvidan señalar, sin embargo, algo aún más decisivo: el aumento de la productividad del trabajo que ha acompañado ese crecimiento de la expectativa de vida. El trabajador crea, en la actualidad, una riqueza relativa varias veces superior a la que representa el aumento de los jubilados respecto a la población activa. Lo que impide que esto se convierta en un mayor bienestar material para la mayoría es la apropiación exclusiva de ese excedente por parte del capital bajo sus diversas formas -en especial las parasitarias, como lo acaba de mostrar la bancarrota mundial. El rescate del capital en quiebra ha consumido una suma que supera las remuneraciones jubilatorias de varios años y, adicionalmente, ha quebrado a la mayoría de los fondos de pensiones en todo el mundo.
Los suscriptores del Plan Fénix deberían, además, devolver sus diplomas y volver a las aulas. Ocurre que el capital ya recaudó el dinero que deben cobrar los jubilados cuando estos eran trabajadores activos. En efecto, la jubilación no es más que un salario que se cobra en forma diferida. Si no hubiera sistema previsional, esas jubilaciones se deberían pagar dentro del salario corriente, para que el trabajador las ahorre con vistas a su sostenimiento luego de finalizar su vida laboral. El patrón retuvo ese dinero en su momento, lo depositó en una Caja y ahora la Caja no quiere pagar. Es lo que ocurre también con los impuestos al consumo, que el capitalista recauda pero luego no deposita. O sea que, cuando no se reconoce el 82% se está produciendo una confiscación directa de los salarios acumulados.
El imposible Plan Fénix echa también unas parrafadas al trabajo en negro, sin mencionar la responsabilidad en esto de su propio gobierno, el de los K. El kirchnerismo ha apañado al trabajo en negro más que ningún otro gobierno, con la consigna de que hay que crear empleo a cualquier precio. Este precio cualquiera, sin embargo, lo están pagando los llamados trabajadores informales, que constituyen el 45% de la totalidad de los asalariados, y los jubilados.
El argumento final de la tropa de los economistas K es directamente un exabrupto. Los personajes en cuestión aseguran que la responsabilidad por el reclamo del 82% la tienen los políticos que le calientan la cabeza a la gente. Estos guarangos atribuyen a otros sus propias mediocridades, pues no cabe duda que son ellos los chirolitas que siguen el libreto de Olivos y no los trabajadores. ¡El 82% está en la Constitución Nacional! No se trata de "promesas incumplidas o imposibles de cumplir", sino de la obligación de la clase dominante explotadora de asegurar las condiciones de vida de sus explotados. Pero los nacionales y populares no solamente no lo ven así: además proponen hacer explícita la abolición del 82% móvil. El nacionalismo muestra así, en forma cruda, su carácter de clase. A este despojo se reduce su doctrina de "vivir con lo nuestro", o sea que los trabajadores deban "vivir con lo puesto", la mejor frase que saliera de la boca de ese gran enemigo de la clase obrera que fue Bernardo Neustadt.
Los Fénix no se andan con chiquitas y es así que proponen "la integración completa del sistema (previsional) en las finanzas gubernamentales". Pero los ideólogos van a la rastra de sus mentores políticos: el gobierno ya integró los recursos de la Anses a la caja del Estado, cuyo "superávit" no existiría sin los ingresos de la Anses. En la actualidad, el 60% del fondo de la Anses está colocado en títulos de la deuda pública, en pesos y con rendimientos inferiores a la inflación -algo que los del Fénix fingen ignorar.
Para los economistas "nacionales", el destino del sistema previsional "no puede aislarse de la trayectoria que en definitiva recorra la economía". Parece obvio, pero se trata de una manipulación ideológica flagrante. Una "economía" que no garantiza las jubilaciones no es una economía en función de las mayorías sino una economía del capital. El sistema jubilatorio, o sea el conjunto de los trabajadores, no solamente debería "aislarse" del capital sino poner fin a su dominación social y política. La economía debe seguir la trayectoria que exige el progreso social de las mayorías y no al revés; en plena bancarrota mundial, seguir la trayectoria de la economía (del capital) es caminar derechito al abismo. Exigir que el sistema previsional dependa del ciclo capitalista significa el regreso a la jubilación privada, que ata las jubilaciones, precisamente, a la "trayectoria de la economía". Por eso los Fénix proponen "la creación de un sistema de capitalización complementario", en donde la Anses se limitará a otorgar una jubilación asistencial y nada más será de su incumbencia. Los Fénix se han reconocido a sí mismos como los discípulos de Martínez de Hoz. Después de atacar la privatización de la década neoliberal, los "nacionales y populares" proponen la reinstalación de las cuentas individuales. En sindicatos ultrakirchneristas, como el de la Afip, la burocracia ya ha planteado la creación de esa "caja complementaria".Los del Fénix advierten que "sólo una economía lozana puede permitir el pago de haberes jubilatorios dignos". ¡Pero cada vez que abren la boca saludan la "lozanía" de la economía oficial! Es que los haberes "dignos" de los Fénix no tienen nada que ver con el 82% móvil. Para pagar la jubilación mínima al 82% del salario mínimo y corregir las restantes jubilaciones de acuerdo a los fallos judiciales, bastan y sobran los excedentes presupuestarios, que llegarían este año a los 50.000 millones de pesos.
Los inspiradores del Fénix abrieron en su facultad un "museo de la deuda externa", donde están relatados los sucesivos ciclos de endeudamiento y defaults en la historia del país. A ellos se los instalará en una sala especial que describirá el default kirchnerista de los fondos jubilatorios, para pagar la misma y "odiosa" deuda externa.
Marcelo Ramal
domingo, 19 de septiembre de 2010
Argentina: La Deuda y el Presupuesto 2011
Este miércoles el Ministro de Economía de la Nación presentó en la cámara baja el proyecto de ley de presupuesto para el año entrante. Se establece $ 148.672,8 millones (US$ 36.261,65 M) para el pago de deuda pública. La cifra representa cerca del 40 % del total de lo presupuestado para gastos. Lo que se destinará a pagos de deuda pública implica 7eces más lo asignado a educación, y 20 veces lo imputado a Salud. Este es el orden de prioridad social que consagra la actual gestión administrativa.
Parafraseando Eduardo Galeano, decimos que estos son sólo algunos de los métodos de penitencia y tortura tradicionales en la vida argentina . Para castigo de la desobediencia y escarmiento de la libertad, la tradición nacional perpetúa una cultura del presupuesto que humilla a la nación, enseña a los hijos a morir y contagia la peste al miedo.
Endeudamiento público y pagos de deuda
Se estima que el año próximo gastar en pagos de deuda pública $ 148.672,8 millones (US$ 36.261,65 M ), lo que representa casi el 40 % de lo presupuestado ($ 407.768,5 M de dólares). Según lo informado por el propio Ministerio de Economía de la Nación, el endeudamiento público para el 2011 será de $ 151.051 millones (US$ 36.841,70 M), siendo la principal fuente financiera del Estado.
Ese dinero se imputará al pago (“aplicaciones financieras”) de amortización de la deuda pública por $ 112.290,8 millones (US$ 27.388 M). Lo restante será para el pago de servicios de deuda por $ 36.382 millones (US$ 8.873,65). El remanente entre endeudamiento y pagos de capital e intereses, es un superávit financiero de $ 2.378,2 millones.
Las prioridades sociales en clara retirada
El proyecto legislativo establece fondos por $ 19.961 millones para educación, es decir, 7 veces menos que lo destinado a deuda. Por su parte, salud se lleva tan sólo $ 7.390,7 millones, es decir, 20 veces menos de lo asignado a deuda. La extorsión, el insulto, el plato vacío, 3 millones de pibes con hambre, representa la cultura del terror que impone el presupuesto 2011.
Además, el gobierno administra sutilmente las cifras para travestir porcentuales que endulce la mirada cómplice de sus dadivosos aduladores.
La paliza: Salud, tan sólo el 1,8 % del presupuesto nacional
Así, el proyecto de ley de presupuesto anuncia que lo adjudicado a salud ($ 7.390,7 millones) creció un 14,7% con respecto a 2010. Sin embargo, esto no es del todo cierto. En la ley de presupuesto de 2010 (Ley 26.546) -se puede consultar la información en www.mecon.gov.ar -, se estimaba invertir en salud $ 10.160 millones de pesos. Es decir, este año lo asignado a salud es un 27% menos, en términos nominales, que lo estimado al 2010.
¿Por qué el gobierno sostiene que el año que viene el presupuesto de salud crece un 14,7%? Sencillamente, porque toma lo que efectivamente se destinará este año a salud, es decir, lo que ha quedado luego de las reasignaciones presupuestaria en el marco de los “superpoderes”. En el 2010, sólo se destinó realmente $ 6.445,3 millones. Es decir, el ejecutivo sólo gastó el 63% de lo estimado inicialmente, le quitó el 37 %. Al tomar esta cifra, el porcentaje de lo invertido en salud para el año que viene parece crecer en apariencia el 14,7 %.
El año entrante para salud se destinará $ 7.3907 millones, apenas un 2% del presupuesto. Si se compara esta cifra con lo estimado en el gasto público 2010 para el rubro, en términos nominales y considerando proyección de inflación oficial del 8,9 % anual, lo destinado a salud es un 34 % menos. Ahora bien, si se considera la inflación real del 22%, salud tendrá una merma presupuestaria del 40,3%.
La bofetada: Educación se lleva el 4, 89 % del presupuesto 2011. La deuda el 40%.
Educación tiene estimado una asignación de $ 19.961,4 millones para el 2011. El Ministerio de Economía informa un crecimiento de 13,8 % respecto al 2010. Sin embargo la cifra no representa la realidad. Lo mismo que ocurre con respecto a salud sucede con las partidas para educación. En la ley de presupuesto de este año, educación t enía asignado $ 19.431 millones, pero por reasignaciones el gobierno sólo destinó $ 17.537,5 M. Por arte de la ilusión, digno de admiración del mago “chester”, el gasto en educación parece crecer un 13,8%.
Sin embargo, si se compara lo que se invertirá en educación en el 2011 con el actual ejercicio, en términos nominales y considerando un la inflación oficial del 8,9%, lo asignado al rubro es 5,66 % inferior que lo destinado en 2010. Si consideramos la inflación real, la educación nacional se desfinancia un 22%.
El azote: bajan el presupuesto de educación y salud, aumenta la deuda
El presupuesto 2011 sólo elevó sus gastos en el orden del 23%, es decir, acorde a la inflación real de mercado. A valores reales no existe aumento de gastos. No sólo ello, sino que la deuda pública de la Nación sigue consumiendo gran parte del mismo. Lo destinado a servicios ha crecido en términos nominales y reales. No así las partidas a educación, salud, trabajo, vivienda y urbanismo.
El gobierno una vez más, piensa endeudarse por más de US$ 36.000 millones para destinar ese crédito al pago de su deuda pública. Sea intra-sector público, o pago a acreedores privados, la cadena de sumisión y dependencia sigue reluciendo su fortaleza y brillo. El sometimiento continúa, ahora disfrazado de una jerga populista, combativa, y progresista. La obsecuencia con el capital concentrado “ humilla a la nación, enseña a los hijos a morir y contagia la peste al miedo”.
Hasta cuándo seguiremos exaltando el pértigo de nuestros verdugos. Del polvo no se vuelve.
Facundo Gutiérrez Galeno
Parafraseando Eduardo Galeano, decimos que estos son sólo algunos de los métodos de penitencia y tortura tradicionales en la vida argentina . Para castigo de la desobediencia y escarmiento de la libertad, la tradición nacional perpetúa una cultura del presupuesto que humilla a la nación, enseña a los hijos a morir y contagia la peste al miedo.
Endeudamiento público y pagos de deuda
Se estima que el año próximo gastar en pagos de deuda pública $ 148.672,8 millones (US$ 36.261,65 M ), lo que representa casi el 40 % de lo presupuestado ($ 407.768,5 M de dólares). Según lo informado por el propio Ministerio de Economía de la Nación, el endeudamiento público para el 2011 será de $ 151.051 millones (US$ 36.841,70 M), siendo la principal fuente financiera del Estado.
Ese dinero se imputará al pago (“aplicaciones financieras”) de amortización de la deuda pública por $ 112.290,8 millones (US$ 27.388 M). Lo restante será para el pago de servicios de deuda por $ 36.382 millones (US$ 8.873,65). El remanente entre endeudamiento y pagos de capital e intereses, es un superávit financiero de $ 2.378,2 millones.
Las prioridades sociales en clara retirada
El proyecto legislativo establece fondos por $ 19.961 millones para educación, es decir, 7 veces menos que lo destinado a deuda. Por su parte, salud se lleva tan sólo $ 7.390,7 millones, es decir, 20 veces menos de lo asignado a deuda. La extorsión, el insulto, el plato vacío, 3 millones de pibes con hambre, representa la cultura del terror que impone el presupuesto 2011.
Además, el gobierno administra sutilmente las cifras para travestir porcentuales que endulce la mirada cómplice de sus dadivosos aduladores.
La paliza: Salud, tan sólo el 1,8 % del presupuesto nacional
Así, el proyecto de ley de presupuesto anuncia que lo adjudicado a salud ($ 7.390,7 millones) creció un 14,7% con respecto a 2010. Sin embargo, esto no es del todo cierto. En la ley de presupuesto de 2010 (Ley 26.546) -se puede consultar la información en www.mecon.gov.ar -, se estimaba invertir en salud $ 10.160 millones de pesos. Es decir, este año lo asignado a salud es un 27% menos, en términos nominales, que lo estimado al 2010.
¿Por qué el gobierno sostiene que el año que viene el presupuesto de salud crece un 14,7%? Sencillamente, porque toma lo que efectivamente se destinará este año a salud, es decir, lo que ha quedado luego de las reasignaciones presupuestaria en el marco de los “superpoderes”. En el 2010, sólo se destinó realmente $ 6.445,3 millones. Es decir, el ejecutivo sólo gastó el 63% de lo estimado inicialmente, le quitó el 37 %. Al tomar esta cifra, el porcentaje de lo invertido en salud para el año que viene parece crecer en apariencia el 14,7 %.
El año entrante para salud se destinará $ 7.3907 millones, apenas un 2% del presupuesto. Si se compara esta cifra con lo estimado en el gasto público 2010 para el rubro, en términos nominales y considerando proyección de inflación oficial del 8,9 % anual, lo destinado a salud es un 34 % menos. Ahora bien, si se considera la inflación real del 22%, salud tendrá una merma presupuestaria del 40,3%.
La bofetada: Educación se lleva el 4, 89 % del presupuesto 2011. La deuda el 40%.
Educación tiene estimado una asignación de $ 19.961,4 millones para el 2011. El Ministerio de Economía informa un crecimiento de 13,8 % respecto al 2010. Sin embargo la cifra no representa la realidad. Lo mismo que ocurre con respecto a salud sucede con las partidas para educación. En la ley de presupuesto de este año, educación t enía asignado $ 19.431 millones, pero por reasignaciones el gobierno sólo destinó $ 17.537,5 M. Por arte de la ilusión, digno de admiración del mago “chester”, el gasto en educación parece crecer un 13,8%.
Sin embargo, si se compara lo que se invertirá en educación en el 2011 con el actual ejercicio, en términos nominales y considerando un la inflación oficial del 8,9%, lo asignado al rubro es 5,66 % inferior que lo destinado en 2010. Si consideramos la inflación real, la educación nacional se desfinancia un 22%.
El azote: bajan el presupuesto de educación y salud, aumenta la deuda
El presupuesto 2011 sólo elevó sus gastos en el orden del 23%, es decir, acorde a la inflación real de mercado. A valores reales no existe aumento de gastos. No sólo ello, sino que la deuda pública de la Nación sigue consumiendo gran parte del mismo. Lo destinado a servicios ha crecido en términos nominales y reales. No así las partidas a educación, salud, trabajo, vivienda y urbanismo.
El gobierno una vez más, piensa endeudarse por más de US$ 36.000 millones para destinar ese crédito al pago de su deuda pública. Sea intra-sector público, o pago a acreedores privados, la cadena de sumisión y dependencia sigue reluciendo su fortaleza y brillo. El sometimiento continúa, ahora disfrazado de una jerga populista, combativa, y progresista. La obsecuencia con el capital concentrado “ humilla a la nación, enseña a los hijos a morir y contagia la peste al miedo”.
Hasta cuándo seguiremos exaltando el pértigo de nuestros verdugos. Del polvo no se vuelve.
Facundo Gutiérrez Galeno
domingo, 22 de agosto de 2010
¿Y a la izquierda del kirchnerismo qué?
Apuntes críticos para una nueva izquierda.
Por Martín Ogando [1]
La coyuntura después del 28J.
La derrota de los Kirchner en las elecciones legislativas del 2009 dejó flotando en el ambiente la sensación inequívoca de un fin de ciclo. Era la prueba de fuego luego del “conflicto del campo”, el revés político más importante del kirchnerismo desde su ascenso en el 2003. Aquel conflicto marcó un quiebre de la relación entre el gobierno y un sector de la burguesía (junto a sus voceros políticos y mediáticos), al mismo tiempo que reforzó su aislamiento respecto de las clases medias urbanas y rurales.
El deterioro de las posiciones electorales K en puntos clave de la geografía política peronista parecía adelantar su ocaso definitivo. A pesar de mantener un importante caudal electoral a nivel nacional, con poco más del 30% de los sufragios, la caída del mismísimo Néstor Kirchner frente a Francisco de Narváez en la Provincia de Buenos Aires sonó como un golpe de gracia.[2] Se llegó a especular, por aquellos días, que la presidenta no concluiría su mandato.
Las semanas posteriores fueron de balances y previsión de horizontes para la izquierda, y en aquellas reflexiones había un diagnóstico casi unánime: estábamos en presencia del agotamiento del ciclo kirchnerista. La productividad política de su dispositivo de poder era puesta en jaque a dos bandas: por un lado por su jefatura empresarial, cansada de gesticulación populista y decidida a darse una representación política más estable; del otro, por el electorado popular, pensado siempre desde el pejotismo [3] como mera clientela, y que esta vez le daba la espalda. Se pensó lo que vendría como una sobrevida, como un tortuoso camino hacía el 2011 donde el gobierno necesariamente debería replegarse y pactar con la oposición, resignando cuotas de poder.
Lo más importante para nosotros, sin embargo, era lo que el derrumbe del kirchnerismo podía significar en tanto “desbloqueo” de las posibilidades de acumulación por parte de la izquierda, sobre todo a partir del debilitamiento de las expectativas sociales y los mecanismos de cooptación que tan eficientemente habían aportado a la estabilización capitalista. Un año después hay que decir que aquellos pronósticos eran errados. Muy por el contrario, el gobierno de Cristina Fernández retomó la iniciativa y volvió a imponer la agenda política, y el escenario de polarización resultante, no solo mantuvo, sino que redobló los desafíos que se nos presentan a los militantes del campo popular. Reflexionar sobre este último punto es el objetivo central del presente artículo.
Durante los meses que siguieron al 28J el kirchnerismo decidió “dar pelea”. Y decidió darla en su campo y con las armas que conoce. Básicamente, aprovechando la ventaja relativa que supone su mayor audacia para “hacer política”, capacidad casi atrofiada en la oposición de derecha, merced a décadas de sumisión automática al poder económico, y que, por el contrario, en los K es llevada por momentos al aventurerismo liso y llano. Así, lanzaron una “cruzada” contra un enemigo poderoso pero antipático, como el Grupo Clarín, utilizando banderas sentidas por parte de la población, como el “Fútbol para Todos” y el impulso a la causa por apropiación a Ernestina Herrera, la dueña del monopolio.
La votación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue la batalla de fondo y, dejando atrás el fantasma de la 125 [4], el gobierno conquistó un triunfo relevante, que en este caso significó también un avance popular frente a la reglamentación de la dictadura. Pero el gobierno no ha reaccionado con un “giro a la izquierda” luego de la derrota del 2009, como pretenden algunos, sino que ha retomado la iniciativa con un juego más bien pendular. No ha dudado ante la posibilidad de avanzar con medidas que, más allá de su intencionalidad, constituyen conquistas sociales o democráticas, siempre que éstas sirvan para fortalecer su posición relativa frente a la oposición.
De esta forma, junto a la mencionada Ley de Medios, se cuenta la implementación de la Asignación Universal por Hijo (con indudables repercusiones en el bolsillo de los hogares más pobres) y el impulso presidencial a la ley de matrimonio igualitario, si bien los legisladores K han votado divididos. En el mismo periodo, sin embargo, se ha recostado más decididamente que nunca en los gobernadores y caudillos del PJ y en la cúpula de la CGT, dejando en ridículo la anunciada renovación de la política; ha fortalecido su relación con las empresas mineras y otras industrias extractivas que saquean y contaminan nuestras tierras; ha avanzado en el pago de la deuda externa y en la segunda etapa del canje, presentados insólitamente como herramientas de soberanía nacional; y las relaciones con el Departamento de Estado norteamericano pasan por un excelente momento. Como sea, merced a estas medidas, y a una repercusión moderada de la crisis económica internacional, el gobierno recuperó parte del terreno perdido en junio de 2009.
Enfrente encontró una oposición de derecha y centro-derecha extraordinariamente funcional. En primer lugar, porque su involucramiento con las políticas económicas neoliberales les garantiza el rechazo de una parte del pueblo que, sin embargo, no siente simpatía alguna por el gobierno. En segundo lugar, porque su dispersión e incoherencia es notable, lo que ha redundado en un impotencia casi absoluta para capitalizar el desgaste kirchnerista.
El pan-radicalismo fue el ganador más evidente del periodo que va de la 125 hasta el 28J, siendo el espacio con más probabilidades de imponer un sucesor en el 2011. Sin embargo, la desconcertante permanencia de Cobos en el ejecutivo, criticada dentro y fuera de la UCR, ha degradado su imagen positiva, dejando muy atrás en el tiempo su episódico papel de héroe. Hoy, lejos está de ser un presidenciable indiscutido. Mientras, las posibilidades de Alfonsín hijo aumentan, apuntaladas por el “aparato” radical y la posibilidad de presentar un cara más “progre” contra el kirchnerismo, y Lilita Carrió acaba de quebrar el Acuerdo Cívico y Social en medio de uno de sus habituales espasmos megalómanos.
El llamado Peronismo Federal se sabe portador de la estructura política más sólida y del favoritismo de los factores de poder económico más importantes, al tiempo que es consciente de su debilidad en el terreno de las candidaturas. Reutemann sigue cavilando, mientras que Eduardo Duhalde, el más perdurable político burgués de los últimos veinte años, se sabe dueño de una alta imagen negativa en la sociedad. El impredecible Francisco de Narváez sigue siendo la principal carta electoral de este espacio.
La centro-izquierda, con sus exponentes Binner, Stolbizer y Juez, está a mitad de camino de un acuerdo con la Coalición Cívica y/o el radicalismo, aunque no son descartados como aliados por el espacio de Pino Solanas. Tal es así que este último no ha dudado en aparecer en bloque con la oposición liberal, cajoneado sus planteos nacionalistas y progresistas, llegando incluso a destacar últimamente sus importantes acuerdos con Carrió.
Párrafo aparte merece la situación de Mauricio Macri. Fuertemente golpeado por el escándalo de las escuchas ilegales, confía en su mayoría legislativa para evitar la destitución, aunque las deserciones en el bando propio (sobre todo del peronismo porteño) son un fantasma que lo acosa. A pesar de esto, y de la pésima gestión al frente de la Ciudad de Buenos Aires, no se lo puede descartar en la carrera presidencial, sobre todo porque mantiene su crédito más importante: ser el candidato más cómodo y funcional para el kirchnerismo, el cual presumiblemente hará todo lo posible para toparse con él en el ballotage del 2011.
En los últimos meses sectores de la oposición han intentado modificar este tablero. El protagonismo de la cúpula radical en la aprobación de la ley de matrimonio igualitario y el planteo del 82% móvil, de indudable impacto social, parecen ir en ese sentido. A esta última jugada el gobierno ha respondido con el aumento de las jubilaciones y de las asignaciones familiares, pero tendrá que enfrentar, en las próximas semanas, la probable media sanción en diputados de un proyecto impulsado por la oposición, que cuenta con innegable simpatía popular. Veremos qué ocurre en los próximos meses.
Como sea, para la izquierda sigue siendo un desafío romper la polarización planteada. Es por eso que, partiendo de un diagnóstico de la etapa y de una caracterización del kirchnerismo, lo imprescindible es analizar qué posibilidades de construcción contrahegemónica se abren para el campo popular. En pocas palabras: tenemos la urgencia de pensar/prefigurar/construir una forma de contestación efectiva (y no meramente retórica o denuncialista) a la gestión del estado capitalista encabezada por los K. Lejos estamos de tener alguna receta al respecto. Sin embargo, sí tenemos un recorrido, reflexiones, experiencias, intuiciones y convicciones ético-políticas que nos marcan un camino.
¿PROYECTO NACIONAL - POPULAR...
Definir el carácter social y la perspectiva política del kirchnerismo ha llevado a una de las polémicas más profundas de los últimos tiempos al interior del campo popular. En los polos de un amplio abanico de opiniones encontramos la siguiente contraposición: ¿Proyecto nacional-popular o simple continuismo neoliberal? Ni lo uno ni lo otro, respondemos tentativamente, e intentaremos explicitar aquí nuestra propia caracterización.
Sabemos que toda definición de un fenómeno actúa por aproximaciones sucesivas al mismo, y por lo tanto, elegimos el camino de ir construyendo lecturas provisorias del kirchnerismo, incompletas (y a ser completadas y/o corregidas) pero productivas a la hora de orientar una praxis política contrahegemónica. Siendo así, lo primero es “marcar la cancha”, es decir, definir qué no es este gobierno. Y no es, como algunos sostienen, un movimiento nacional-popular, ni portador de proyecto refundacional alguno.
No lo es por origen, ya que Néstor Kirchner asume el poder en 2003 para continuar la obra de su “mentor”, Eduardo Duhalde [5], encarando con éxito la reconstitución de la “normalidad” capitalista, tanto en lo relativo a las ganancias empresarias como a la relegitimación de un orden. Tarea reaccionaria por definición, al proporcionar una salida hacia delante a la crisis del capital, sacar al pueblo de las calles y restaurar el funcionamiento de las instituciones dañadas por la intervención popular del 2001-2002.
No lo es por política, ya que en lo económico y en lo social los dos gobiernos K han sostenido un programa netamente capitalista, en completa articulación con una de las fracciones más concentradas de las grandes empresas nacionales y transnacionales [6]. Peor aún, el kirchnerismo no sólo ha sido el agente de la reconstrucción hegemónica capitalista, sino que ni siquiera ha encarado una política de reformas o “democratización del bienestar” dentro de este sistema, elemento indispensable de cualquier movimiento cuanto menos “populista” o nacionalista [7].
El aumento de la brecha entre ricos y pobres, el reforzamiento del modelo extractivo primario-exportador, el mantenimiento de gran parte de las leyes laborales de los 90, el sostenimiento de un sistema impositivo netamente regresivo, el pago de la deuda externa, la política sistemática de subsidios a las grandes empresas, el ocultamiento de los índices reales de inflación mediante la intervención al INDEC, constituyen una brevísima enumeración que desmonta rápidamente la supuesta “progresividad” del kirchnerismo.
No lo es por perspectiva, ya que no se piensa a sí mismo como un movimiento de gradual transformación del Estado capitalista, sino como una elite política destinada a mantenerse el mayor tiempo posible en la administración eficiente del mismo. Esto ha quedado al desnudo en otro de los elementos decisivos a la hora de preguntarse sobre el carácter de una fuerza política: su relación con “las masas” y con las organizaciones sociales en particular. La transversalidad fue un experimento trunco y de corto aliento, y la “nueva política” rápidamente terminó en los brazos de los viejos caudillos del PJ.
En todos estos años el kirchnerismo jamás eligió apoyarse en una movilización social extendida que pudiera escapar a su control. De la misma manera, su vínculo con las organizaciones populares estuvo regido por la cooptación y destrucción de cualquier tipo de autonomía, sin detenerse incluso ante la corrupción directa de referentes sociales. Las organizaciones que resistieron dicha política han sufrido la represión y persecución selectiva, al tiempo que vieron reducida la asistencia estatal. En conclusión, el kirchnerismo no ha recurrido siquiera a la movilización “controlada” de las masas, característica del nacional-populismo.
Una evaluación seria deja al descubierto con cierta rapidez el carácter capitalista y anti-popular del proyecto K, y muestra que la hipótesis de una posible “radicalización” futura carece de todo sustento.
... O CONTINUISMO NEOLIBERAL?
A pesar de esta evidencia, sectores de nuestro pueblo piensan que el kirchnerismo es una opción “menos mala que otras”, lo único posible en la actual coyuntura, lo cual amerita alguna reflexión. En primer lugar, es indudable que la historia reciente de nuestro continente y el carácter conservador en extremo de otras expresiones políticas de la burguesía, con las cuales disputa el kirchnerismo, explican en gran parte lo extendido de este posibilismo.
Sin la secuela de derrotas que nos legó el neoliberalismo, las consecuencias de la dictadura, y las decepciones de los posteriores gobiernos democráticos, es difícil explicar un piso tan extraordinariamente bajo para las expectativas populares. Incluso el propio 2001, que abrió una profunda movilización social, derivó con el tiempo en lo que Maristella Svampa (2008) denominó “una fuerte demanda de orden y normalidad”. Partiendo de esa base, el kirchnerismo ha podido moverse con cierta comodidad, pero es indudable que también tiene el mérito de haber leído adecuadamente el fin de un ciclo y el comienzo de otro.
Frente al crédito abierto por algunos sectores, es algo común que en ámbitos de izquierda intentemos saldar el problema con cierto simplismo: “El kirchnerismo es la derecha”. No compartimos dicho análisis y pensamos que no sirve para la formulación de una política adecuada. A pesar de los aspectos de continuidad que efectivamente existen, no entendemos al kirchnerismo como una mera repetición de los gobiernos neoliberales.
Estamos en presencia de una conducción del Estado diferente de las estructuradas durante el Consenso de Washington en toda América Latina. En lo económico, los sectores financieros, bancarios y el capital extranjero vinculado a las privatizadas resignaron posiciones, mientras que algunos sectores productivos “nacionales” (algunos de ellos fuertemente transnacionalizados) mejoraron su posición relativa. Al mismo tiempo, la “extranjerización” del sistema productivo, lejos de revertirse ha dado un nuevo salto producto del abaratamiento de los activos luego de la devaluación. Por otro lado, los sectores extractivos (minería y petróleo) recibieron fuertes privilegios, al tiempo que la agroindustria, ahora con eje en la soja, sigue siendo la clave de la acumulación de divisas (Katz, 2010). Esto último es lo que ha concentrado una fuerte tensión en los aranceles de exportación.
La idea de un neo-desarrollismo limitado, en articulación (y tensión) con un modelo extractivo primario-exportador, parece ser la mejor síntesis de la actual configuración económica [8].
En cuanto a las determinaciones políticas del ciclo K, ya señalamos que su eje ha sido ampliar las bases de la hegemonía capitalista, que se vio fuertemente deteriorada luego del 2001. La debilidad del campo popular para forzar una salida “desde abajo” dio paso a un proceso de recomposición, comandado, en lo político, por una facción relativamente marginal del Partido Justicialista. Sin embargo, la potencia relativa de la movilización, demandaba una salida que tomara en cuenta algunas de sus reivindicaciones y fuera capaz de incorporarlas subordinadamente dentro de esa reconstitución capitalista. Los Kirchner tuvieron gran lucidez en la lectura de estas nuevas coordenadas, dentro de las cuales se tuvo que mover la política de “los de arriba”, por lo menos hasta el 2006.
A esto, los Kirchner le sumaron otro mérito relativo: no estaban dispuestos a ser sólo el salvavidas de una gobernabilidad en crisis, y por lo tanto se lanzaron a “hacer política”, es decir a construir poder político propio. Esto constituyó cierta novedad dentro de la política burguesa, acostumbrada desde 1989 a una subordinación completa y obscenamente directa de la acción política a los grandes grupos económicos y los organismos internacionales.
Así, el kirchnerismo no expresa el surgimiento de una “nueva política”, pero sí la rehabilitación de ciertas herramientas que históricamente le han permitido niveles de autonomía al personal político de las clases dominantes. De ahí que en su empeño estabilizador inicial el gobierno contara con una “solidaridad de clase” inquebrantable, pero en la medida que el “miedo a las calles” menguó y que los Kirchner comenzaron a poner en el centro de su agenda la construcción de poder propio, algunos grupos económicos concentrados y la derecha política vieron la oportunidad (y la necesidad) de lanzarse al enfrentamiento abierto.
Por su parte, el kirchnerismo demostró no detenerse ante la concesión o la demagogia con causas populares como herramienta de acumulación propia. Es en este marco que, en distintas etapas, se conquistaran una serie de derechos sociales y democráticos, que no ponen en cuestión la orientación capitalista de los dos gobiernos K, pero que constituyen un avance para nuestro pueblo. El impulso (aunque limitado) a los juicios por crímenes de lesa humanidad, la anulación de la obediencia debida y el punto final, la estatización de los fondos jubilatorios de las AFJP, la inclusión en el sistema previsional de 2 millones 400 mil nuevos beneficiarios, la Asignación Universal por Hijo, la Ley de Medios, la Ley de matrimonio igualitario, son medidas de relevancia social que tienen evidentemente un doble carácter. Por un lado son intentos de apropiación, “desde arriba”, de demandas populares, cuya implementación está viciada de clientelismo y busca anular la iniciativa subalterna, fortaleciendo la hegemonía de un sector de las clases dominantes. Pero por el otro, son conquistas que en muchos casos demandaron años de lucha, y que constituyen un punto de partida para encarar las futuras contiendas en una mejor relación de fuerzas.
INTERREGNO TEÓRICO - METODOLÓGICO
Esta dialéctica de las conquistas que las clases subalternas alcanzan dentro del orden social capitalista debe ser cabalmente comprendida para evitar, tanto la asimilación al sistema como la pasividad sectaria. Desde el sufragio universal hasta la organización sindical, pasando por la integración subordinada de la clase trabajadora al llamado “estado de bienestar”, son producto de esa dialéctica.
Conquista e integración, reivindicación y cooptación, son los términos reales a través de los cuales se ha desenvuelto la lucha de clases, y la contradicción con la que ha tenido que lidiar el movimiento emancipatorio de los trabajadores desde sus orígenes, como tempranamente lo advirtió Rosa Luxemburgo (1976).
Cada reivindicación que la clase dominante, o una fracción de la misma, se ve obligada a conceder (en muchos casos de manera precaria y provisoria) constituye un intento de asegurar o ampliar las condiciones para su predominio social, al mismo tiempo que debilitar las estrategias confrontativas por parte de las clases subalternas; sin embargo, esas mismas conquistas pasan a formar parte del acervo y la acumulación social de los explotados, generando (en potencia) mejores condiciones para la organización de la lucha anti-sistémica. Es la misma contradicción en la que debemos movernos al “luchar contra el Estado para eliminarlo como instancia de desigualdad y opresión, a la vez que luchamos por ganar territorios en el Estado, que sirvan para avanzar en nuestras conquistas”. (Thwaites Rey, 2004)
Es sobre esta base que nos encontramos con distintos tipos de estados y gobiernos capitalistas. La comprensión de que las clases dominantes adoptan diversas formas y métodos para el ejercicio de su hegemonía forma parte, desde hace mucho tiempo, del arsenal conceptual del marxismo y de todo el pensamiento crítico. Identificar los matices concretos de una forma de ejercicio de la misma es la única herramienta efectiva para combatirla. Así lo entendió Gramsci (2000) cuando desarrolló la forma específica que había adoptado el Estado en el occidente capitalista y pronosticó la inviabilidad de una “revolución de octubre”, de un “asalto al poder”, en la Europa desarrollada, donde era necesario desplegar una extensa “guerra de posiciones” en las trincheras de la sociedad civil. De la misma forma, la militancia actual nos demanda un estudio crítico de las características del Estado capitalista en América Latina y de las formas de ejercicio de gobierno que encontramos en cada país.
El proceso que encabezó el kirchnerismo desde el 2003 puede definirse como una variante particularmente degradada de lo que el citado comunista italiano definió como revolución pasiva y transformismo [9]. Gramsci (2000) denomina revolución pasiva al proceso por el cual las clases dominantes, frente al “subversivismo esporádico, elemental e inorgánico de las masas populares”, introducen novedades en su modo de dirigir, buscando “expropiar a las clases subalternas de su iniciativa histórica”. Así, ante la debilidad estratégica de las fuerzas que promueven un cambio desde abajo, la clase dominante retoma la iniciativa y convierte ciertas demandas sociales en “instrumento para tornar gobernables a las clases subalternas” (Campione, 2007).
Por todo esto entendemos que, decir que el kirchnerismo no es “la derecha” o no es neoliberal, lejos está de propiciar algún embellecimiento del mismo, sino que está dictado por un análisis crítico de la realidad y por una perspectiva social anticapitalista. Igualar capitalismo o estado capitalista, con los términos “derecha”, “neoliberalismo”, “fascismo”, etc. no es más que hacerle un favor a las relaciones de dominación y explotación actuales. Es por eso que nuestra tarea no es la de estigmatizar con los epítetos políticos más gruesos al kirchnerismo, sino la de entender sus mecanismos concretos de gobierno para enfrentarlos con mayores probabilidades de éxito desde una perspectiva socialista.
QUE (NO) HACER.
Nuestra militancia parte de un irrenunciable compromiso ético en el enfrentamiento a todo Estado que sostenga las formas de dominación de clase, el patriarcado, el racismo, el autoritarismo, que son la sustancia misma del sistema de opresión y dominación actual. Pero al mismo tiempo intentamos darnos las herramientas necesarias para enfrentar y desarticular la forma concreta en que se ejerce esta dominación en un momento determinado. Y está claro: no es lo mismo enfrentar a un gobierno que promueve el juzgamiento de ciertos jerarcas militares responsables de crímenes de lesa humanidad, que a uno que los apaña en sus círculos de poder más cercano.
En este punto la izquierda tradicional ha fallado de principio a fin. Su incomprensión del kirchnerismo y las tácticas adecuadas para enfrentarlo es tributaria en realidad de un déficit de más largo aliento y ya largamente consolidado: su estéril costumbre de aplicar siempre las mismas recetas, ya viejas y polvorientas, a cada nueva situación. No estamos hablando de la repetición extemporánea de algún “clásico de las revoluciones” de indudable mérito, sino de la regurgitación de fórmulas infalibles en pequeños grupos que giran únicamente alrededor de su propia reproducción.
Es ante este panorama que la pregunta, ¿hay algo a la izquierda del kirchnerismo? no es tan vana como se supone. Si dejamos de lado la utilización chicanera y fraudulenta que hacen de ella los voceros oficiales, nos plantea un problema relevante. Entendida de una manera amplia la respuesta es sencillamente evidente: miles de militantes populares en todo el país siguen sosteniendo las banderas de un cambio social radical; muchísimas organizaciones han generado espacios que, aunque pequeños, son laboratorios de gestación de resistencias y alternativas; las organizaciones autónomas territoriales, las empresas recuperadas, los campesinos en lucha; los obreros que se organizan en sindicatos democráticos y pelean por sus reivindicaciones; y la lista es interminable. Todo esto expresa un algo a la izquierda del kirchnerismo que éste se ha esmerado en reprimir, cooptar o debilitar según el caso. Es éste el material de una, todavía más potencial que presente, alternativa de liberación.
Sin embargo, la pregunta encierra otra lectura, y ésta es: ¿hay capacidad de construir alternativa política con proyección popular a la izquierda del kirchnerismo? Y aquí la cosa se complica. Hay que tener poca honestidad intelectual para negar que, a nivel de las grandes masas, la agenda política de oposición está construida en base a planteos de centro-derecha. Esto no significa necesariamente que la sociedad argentina sea mayoritariamente “de derecha” (esto, en todo caso, demanda un análisis de otro tipo) sino que, en parte, expresa la inexistencia de alternativas político-sociales desde el campo popular. Por supuesto que este problema tiene sus raíces en correlaciones de fuerzas profundas. Después de la dictadura, la gran decepción política que significó el alfonsinismo y las transformaciones neoliberales, nuestro pueblo lejos está de haber recuperado la iniciativa, más allá de grandes resistencias.
El 2001 ha sido un punto de inflexión que permitió el reanimamiento de la organización popular y la re-politización de la sociedad, pero no ha abierto un ciclo de ofensiva popular a nivel global.
Esto nos lleva al aspecto en que sí tenemos responsabilidad los militantes populares. Al 2001, nadie llegó preparado y está claro que las construcciones de poder popular eran ínfimas en relación a los desafíos de dicha coyuntura. Sin embargo, hubo una izquierda que estaba relativamente bien organizada en la víspera y que capitalizó coyunturalmente la movilización social posterior. El resultado fue decepcionante. Sin entrar en un balance detallado que no es objeto de este artículo, la intervención de la izquierda tradicional en estos ámbitos estuvo impregnada por un fuerte sectarismo y miradas mesiánicas que derivaron en la faccionalización de los movimientos populares. En las asambleas esto tuvo resultados directamente destructivos, en otros espacios la situación fue más matizada, y conquistas parciales significativas fueron sin embargo limitadas mediante la apropiación mezquina de las experiencias de base y la negativa permanente a unir las luchas de nuestro pueblo.
Pero si durante el periodo 2001-2003 la izquierda tradicional desperdició una oportunidad para fortalecer la acumulación popular, una vez empezado el operativo de estabilización capitalista encabezado por Kirchner la tónica fue el desconcierto generalizado. La “unidad de acción” establecida con la Sociedad Rural Argentina o la defensa de los principales voceros del grupo Clarín fueron el momento cúlmine de un triste itinerario.
Así, responsabilizar a la izquierda tradicional por la inexistencia de una alternativa popular al kirchnerismo, es un acto infantil que oculta problemas mucho más profundos. Sin embargo, sí es correcto señalar el aporte decisivo que estas organizaciones han hecho para instalar en un amplio sector de la sociedad la idea de que la construcción de esa alternativa no es siquiera viable. Está claro, si depende de esa izquierda, la alternativa no sólo está ausente, sino que es imposible.
Y mucho cuidado. Las organizaciones populares que no queremos reproducir aquellas prácticas, de ninguna manera estamos exentas de estos problemas. Es un mérito indudable el solo hecho de intentarlo, de “abrir la cabeza” y estar dispuestos a aprender de las experiencias de nuestro pueblo en lugar de pretender aleccionar desde un pedestal. Sin embargo, no hay “pasaporte a la nueva política”, solo reflexiones y búsquedas, que van entregando sus frutos, pero siempre tentativas y sujetas a revisión. La mirada crítica sobre nosotros mismos, lo que hacemos y lo que pensamos, es indispensable para entender la cuota de responsabilidad que tenemos en las debilidades del campo popular, y potenciar así nuestro aporte creativo.
LAS TENTATIVAS DE UNA NUEVA PRAXIS
Una gran cantidad de compañeras y compañeros venimos explorando esos áridos caminos en pos de la construcción de una nueva “nueva izquierda”, tal como la denominó Miguel Mazzeo (2007), uno de los tantos protagonistas de esta búsqueda. Y está buena la expresión. Porque históricamente, cada época de cambio social, cada nueva revolución ha demandado también una revolución al interior del pensamiento y las organizaciones de izquierda. Han sido “nueva izquierda” el bolchevismo, el anarco sindicalismo, el 26 de Julio, los grupúsculos del mayo francés, el guevarismo, el peronismo revolucionario, y un largo etcétera. Y estamos convencidos de que Nuestra América ha entrado en un nuevo ciclo de cambios históricos, de experimentos sociales, de pueblos haciendo su historia, dignos e insurgentes frente al imperio y al capital. Y allí, de la realidad misma, surgen las demandas de un nuevo pensamiento y de una renovada práctica de la subversión, y desde allí también se empiezan a gestar los nuevos socialismos.
Nos cabe entonces también la responsabilidad de pasar, de esta crítica de la vieja izquierda, del imprescindible momento negativo, a la formulación prepositiva de algunas prácticas constituyentes de una izquierda nueva, rebelde, popular y antidogmática. Porque compartimos el diagnóstico de Daniel Campione (2007) de que “la autorreforma intelectual y moral de la izquierda es indispensable, un requisito de cambio en el propio campo para poder pensar y actuar seriamente hacia el cambio social global (...) Esa autorreforma requiere abarcar los modos de pensar y comportarse, el reconocerse parte del conjunto social y no una minoría ilustrada y naturalmente dirigente”.
Respecto de esta tarea tenemos la siguiente hipótesis: los militantes populares enfrentamos una situación compleja, plagada de dificultades pero también de indiscutibles oportunidades de acumulación. La crisis del 2001 ha quedado atrás, por lo menos en su inmediatez catastrófica y disruptiva. Sin embargo, el propio terreno en el cual se desenvuelve la disputa con este gobierno es expresión de que las cosas han cambiado y de que partimos de un piso más alto y de condiciones de lucha menos desfavorables. ¿O no es acaso un signo central del kirchnerismo arrebatar banderas populares, usufructuar reclamos sentidos, instrumentalizar luchas pretéritas y cooptar a una parte de las organizaciones sociales? Todo esto, como ya señalamos, ha sido puesto en función del fortalecimiento de una facción política que ha garantizado los fundamentos de la acumulación capitalista. Pero esto no deja de ser un reconocimiento del nuevo terreno sobre el que están obligados a moverse aquellos que trabajan por mantener la hegemonía capitalista.
Es sobre esta torsión de la relación de fuerzas que se han conquistado ciertos derechos sociales y democráticos en los últimos años. Es sobre esta base también que debemos dar la disputa, trinchera por trinchera, en cada terreno, por la construcción de otra hegemonía, desde abajo y a la izquierda.
Sobre esta base, sobre lo que ha “sedimentado” del 2001, y sobre la acumulación de experiencias de los movimientos y de nuestro pueblo todo, entendemos que la actual etapa nos plantea el desafío de proyectar nuestras construcciones sociales hacia una plataforma política. Se trata de buscar los caminos para la confluencia de las diversas experiencias de base que hemos venido construyendo alejadas de los moldes de la izquierda pre-establecida. En una etapa que seguimos entendiendo como de acumulación (y no de enfrentamientos decisivos), pensamos sin embargo que esa acumulación debe dar un salto hacia la articulación y la herramienta política.
Para esto es clave evitar, tanto la ilusión en un supuesto “proyecto nacional-popular”, que lleva a la adaptación y la pérdida de autonomía; como el autismo dogmático que evita las determinaciones concretas de la realidad y repite, como en trance, “su” programa. La receta para esta tarea brilla por su ausencia, pero al menos hay que estar dispuesto a “correr el riesgo”. De esta manera, la misma situación política puede redundar en el mayor aislamiento político o en el aumento de nuestra influencia; en la asimilación al Estado o en el fortalecimiento de nuestras organizaciones. Todo depende de cómo actuemos.
Quisiéramos ser un poco más concretos. Frente a la resolución 125 se produjo la situación de mayor polarización durante los gobiernos K y se conformó la coalición más importante reunida hasta ahora en su contra. En aquella situación, algunos adoptaron la increíble posición de hacer bloque con las patronales agrarias y la derecha política, bajo la premisa de que el objetivo central era debilitar al gobierno.
Otro sector de la izquierda, sin embargo, adoptó una posición menos dañina: se trata de un conflicto entre fracciones burguesas, ninguna encarna un proyecto popular, por lo tanto no estamos ni con uno ni con el otro. Esta política, basada en afirmaciones ciertas, carecía sin embargo de toda posibilidad de intervención real, ya que olvidaba señalar que no “daba lo mismo” para los trabajadores si las patronales del campo lograban terminar definitivamente con las retenciones (como era su programa) y, por lo tanto, no buscaba interpelar a ningún sujeto concreto más que a su propia “buena conciencia”.
En aquel momento surgió el espacio Otro Camino para Superar la Crisis que, partiendo de señalar que efectivamente el gobierno no encarnaba un proyecto popular, apoyó la aplicación de retenciones, señaló su carácter insuficiente así como el direccionamiento anti-popular de esos fondos, y planteó una serie de medidas que deberían acompañar a los aranceles de exportación [10]. Más allá de sus limitaciones aquella experiencia nos parece rescatable.
Otro ejemplo. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales mostró al gobierno intentando usufructuar la lucha que desde hace años vienen dando organizaciones sociales y medios comunitarios. Ante el impulso a una ley que significa un indudable avance respecto a la normativa vigente, una cantidad de organizaciones le dimos vida a múltiples iniciativas en apoyo a la ley, a la vez que criticamos sus limitaciones, reclamamos el lugar correspondiente para los medios alternativos, y no dejamos de denunciar que este mismo gobierno prorrogó en el 2005 las licencias de (entre otros) el oligopolio Clarín. Es de esta manera que se disputa palmo a palmo el terreno al kirchnerismo, es decir dando pelea por las banderas que pretenden arrancarnos en lugar de entregarlas mansamente mientras nos refugiamos bajo la sombrilla del “izquierdismo” más inmaculado.
Nuestra responsabilidad es mostrar que la lucha consecuente por el castigo a los genocidas, contra los grandes medios de des-información, por los derechos de las minorías, por el trabajo para todos, tiene futuro en la medida que sea sostenida por organizaciones populares y autónomas. Es más, el carácter público y masivo que ciertas temáticas toman a partir de la propia publicidad kirchnerista debe ser aprovechado para visibilizar a las organizaciones que luchan hace años por esas banderas y que son sus verdaderas promotoras.
Qué hay un espacio social para construir esta política pareció mostrarlo, entre otras cosas, la elección de Proyecto SUR y Pino Solanas en la Ciudad de Buenos Aires. Por supuesto que dentro de aquel 24% puede presumirse una gran heterogeneidad, pero sin dudas hay también la expresión de un sector de la población que se posicionó a la izquierda de los K. Por cierto, la situación actual de este mismo espacio muestra las dificultades de consolidar una alternativa de este tipo. Las posturas que ha sostenido Solanas en temas sensibles, aliado casi sin distinción con la oposición de derecha abre un interrogante sobre el futuro político de esta fuerza. Igual de objetable parece ser la táctica electoral que contempla como una posibilidad la candidatura presidencial junto al PS, Stolbizer y Juez. Otro emergente de ese espacio como Martín Sabatella pasó a encuadrarse dentro del kirchnerismo crítico, ámbito desde el cual la construcción de alternativa aparece completamente imposible, no sólo desde una opción ético-política sino desde lo que demuestra la experiencia práctica reciente de las fuerzas políticas que lo han intentado.
La dificultad para establecer una agenda propia, e incluso para intervenir con visibilidad en la agenda de los de arriba no hace otra cosa que expresar la debilidad social de las posiciones contestatarias en el momento actual, la relativa estabilidad de la economía, es decir una relación de fuerzas. Esta misma definición nos debe llevar a evitar los falsos atajos que le escapan a la construcción de poder popular desde la base.
Es en la militancia cotidiana, en el territorio, donde residen los nichos de maduración social de nuevas relaciones de fuerzas, que por supuesto demandarán también, para su instalación, enfrentamientos decisivos con los poderes del Estado. En este sentido, Proyecto Sur parece recaer en un problema endémico del progresismo argentino: su desprecio por las construcciones populares de largo aliento y la tentación recurrente del acuerdo electoral providencial que permita “salir de la marginalidad”.
Sin embargo, sabemos que toda una generación de militantes pos-2001 nos hemos encontrado con el problema inverso. Es decir, con el embellecimiento de los movimientos sociales, el enamoramiento de lo local y la fobia a lo político en general y al poder en particular. En lo que viene siendo, a nuestro entender, un fructífero proceso de maduración, existe una izquierda social que manifiesta su voluntad de trascender lo sectorial, lo local, y por lo tanto no puede dejar de pensar en las disputas políticas que tienen relevancia en la coyuntura, aunque no siempre sean las que articulan estratégicamente el enfrentamiento a este sistema y la puesta en pie de un otro posible.
Es en este marco que intentamos señalar, líneas arriba, que hay lógicas de intervención y políticas tácticas que maximizan nuestra capacidad de acción contenidas en la actual (y por supuesto cambiante) relación de fuerzas y otras que nos esterilizan de antemano ante cualquier enfrentamiento decisivo. Es que las posiciones revolucionarias no se declaman, sino que se construyen pacientemente, lejos de las opciones binarias y con mediaciones de todo tipo, con opciones ético-políticas intransables pero también con riesgos tácticos indudables.
UNA ALTERNATIVA, DESDE ABAJO Y SIN PERMISO
Frente a estos desafíos, el entramado heterogéneo de organizaciones que denominamos izquierda independiente es aún débil y está plagado de incertezas. Sin embargo, en su seno encontramos una rica acumulación de experiencias, de creaciones sociales, que son un punto de partida ineludible de las luchas que vendrán. El rechazo de un programa acabado o una ideología blindada en sí misma es uno de los denominadores comunes de este espacio. Sin embargo, de sus reflexiones y su práctica político-social se extraen ya una serie de ideas-fuerza que son retomadas por una cantidad de colectivos de muy diversas características. Quisiéramos destacar algunas, especialmente relevantes en nuestra opinión.
Construcción de base. Se piensa en una izquierda enraizada en la militancia de base, en los territorios (sean estos fábricas, barrios, escuelas, facultades, campos, espacios de la cultura, etc.). Una construcción sólida, genuina, alejada de los atajos electoralistas o mediáticos, aparece como uno de los pocos reaseguros posibles contra la burocratización, la asimilación al sistema o el estancamiento sectario de nuestras organizaciones. Significa también pensar el trabajo de base como eje de la militancia, como una práctica dialógica en la cual no autoproclamamos vanguardias ni llevamos “verdades” al pueblo, sino que buscamos construir juntos el conocimiento para la subversión social.
Poder popular. Se pone en el centro la construcción de poder popular. Esto es, la puesta en pie desde la base de instituciones, prácticas y subjetividades alternativas al sistema y que disputen con este en distintos ámbitos de la realidad social. Es una concepción del poder como relación social, y particularmente como relación de fuerzas a construir, en lugar de como institución a la cual “tomar por asalto”.
Construir poder popular es construir nuestra autonomía como clase subalterna hoy, al tiempo que las vías para la destrucción del poder opresor y su reemplazo por un poder hacer, democrático y de los trabajadores. Es pensar en las modificaciones (aún preliminares) de la relación de fuerzas como “guerra de posiciones” (Gramsci, 2000), a la vez que mantener la perspectiva de una disputa global contra el poder estatal.
Política prefigurativa. Porque la sociedad por la que luchamos se empieza a construir en las nuevas relaciones humanas que seamos capaces de establecer, en la solidaridad y la búsqueda de valores opuestos al egoísmo, la competencia y el individualismo. Por eso la lógica de construcción de nuestros colectivos no puede ser centralista, vertical y autoritaria, si lo que queremos es una sociedad fundada en valores éticos opuestos.
Sujeto plural. Hay una extendida vocación por articular sujetos populares diversos que a partir de prácticas heterogéneas participan del enfrentamiento al actual sistema. Sin poner en duda el papel central que los trabajadores pueden tener en la articulación de proyectos emancipatorios, apostamos por la integración de un sujeto anticapitalista múltiple junto a pueblos originarios, campesinos, estudiantes, movimientos en defensa de las minorías, de géneros, profesionales, artistas, y todos los compañeros y compañeras explotados, oprimidos y discriminados por este sistema.
Latinoamericanismo. La idea mariateguiana de que el socialismo no debe ser “ni calco, ni copia”, sino creación heroica de los pueblos es constitutiva de una nueva generación militante. La recuperación del marxismo latinoamericano y otras tradiciones críticas de Nuestra América es un imperativo del momento, lo cual demanda también cuestionar los ropajes eurocéntricos que ha sabido tener el pensamiento socialista. Esto implica sentir como propia la lucha de los pueblos del continente, que luchan contra el imperialismo y construyen sus caminos de liberación.
Articulación social y proyección política. Es una necesidad cada vez más urgente superar la fragmentación de gran parte de las experiencias del campo popular. El arraigo en el territorio y en la militancia de base ha sido a menudo contrapuesto a las disputas políticas a nivel general y convertidos en “fines en sí mismos” de carácter meramente local. La articulación de una alternativa social y política de carácter popular es el desafío del momento, por lo menos en sus instancias iniciales o preparatorias.
Como señala Mabel Thwaites Rey (2004), tenemos la necesidad de “acometer la organización política que permita acumular las fuerzas necesarias para cambiar el mundo, una herramienta (...) que parta de la autonomía de sus integrantes, que no sustituya (...) que respete tiempos, perspectivas y diferencias diversas y, a la vez, (...) encuentre puntos de unidad que permitan avanzar hacia las metas colectivamente propuestas, (...) que articule la confrontación social con la lucha política”.
Todo esto debe realizarse sobre un terreno político que, aunque complejo, no deja de ser extraordinariamente más fértil para el pensamiento emancipatorio que el conocido por la militancia de los 90. La situación particular de nuestro continente, epicentro de las resistencias a la lógica depredadora del capitalismo y de la construcción de nuevas alternativas, es un punto de referencia ineludible. Por otro lado, cientos de experiencias militantes han emergido, portadoras de nuevas lógicas, prácticas y concepciones. Lo que se ha dado en llamar izquierda independiente, está constituida por una variedad de organizaciones muy diversas pero que tienen en común estar abordando la reflexión sobre los ejes antes descriptos.
El incipiente desarrollo de la COMPA (Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Populares de Argentina) que busca sintetizar diferentes experiencias, en la perspectiva de una herramienta política anticapitalista, antiimperialista y antipatriarcal es un paso alentador. Pero el espectro de una nueva “nueva izquierda” excede en mucho a las organizaciones que formamos parte de la COMPA, son miles los compañeros y compañeras que participan de organizaciones sindicales, estudiantiles, territoriales, colectivos culturales, de géneros, comunidades originarias, organizaciones campesinas, espacios intelectuales, que están renovando el pensamiento y la práctica contrahegemónica en nuestro país. Es ésta la base para el fortalecimiento de nuevos proyectos emancipatorios, de matriz socialista, carácter popular y ambición de alternativa política.
Pensamos los próximos años como decisivos en la consolidación de este nuevo espacio emergente dentro de la izquierda argentina. La disputa dentro del proyecto K ha mostrado ya su inviabilidad, y las organizaciones que lo intentaron lejos estuvieron de ampliar decisivamente su influencia político-social a cambio de hipotecar su independencia. Las organizaciones de la izquierda tradicional no constituyen ya, en nuestra opinión, alternativa alguna.
Recae sobre un multiforme y todavía fragmentado espacio, al que llamamos izquierda independiente, la enorme responsabilidad de avanzar en la construcción de una alternativa popular y de un horizonte socialista en los próximos años.
Las dificultades a sortear son evidentes y el terreno a recorrer es mucho, sin embargo hay razones para la utopía. Miles de militantes, una historia de lucha por recoger, cumpas que día a día luchan por cambiar esta sociedad, toda la vitalidad de nuestras construcciones de base, el estímulo que significan los procesos de cambio en nuestro continente, son la savia vital de este sueño compartido. En eso estamos y desde aquí buscamos aportar modestamente, con el imprescindible “pesimismo de la inteligencia” pero, sobre todo, con todo el “optimismo de la voluntad”.
[1] Docente de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) y militante de la Juventud Rebelde 20 de Diciembre.
[2] A nivel país, para diputados nacionales, el Frente para la Victoria sacó el 30,7%, apenas por debajo del Acuerdo Cívico y Social (30,9%). En la Pcia. de Buenos Aires, Unión - Pro consiguió un sorpresivo 34,58% contra el 32,11% del Frente para la Victoria.
[3] Decimos “pejotismo” en referencia a las características asumidas por el Partido Justicialista actual. Esta definición no necesariamente cuadra para el conjunto del movimiento peronista a lo largo de su historia, lo cual demandaría un debate más preciso.
[4] Este era el número de la resolución del Ministerio de Economía que aumentaba los aranceles de exportación, y que fue rechazada en el senado.
[5] Lo fundamental de esta tarea, realizada por el ex vicepresidente de Carlos Menem, fue sin dudas la devaluación asimétrica.
[6] Un ejemplo paradigmático de las vinculaciones del kirchnerismo con algunos de los empresarios más poderosos de la Argentina puede leerse en “En este país, a todo el que tiene guita lo ataca la zurda”, Diario La Nación, 25/07/2010. Allí Carlos Blaquier, dueño de Ledesma y responsable del tristemente célebre apagón, hace una enfática defensa del gobierno.
[7] El kirchnerismo no es, evidentemente, un movimiento nacional-popular, en el sentido gramsciano de encarar la “reforma integral”, es decir material, moral e intelectual de una sociedad; pero tampoco lo es en el sentido limitado de un movimiento que procede a una reforma parcial del estado, integrando al mismo nuevos sectores sociales (por definición subalternos) y apoyándose para dicha ampliación estatal en la movilización de masas.
[8] “Pero la meta industrialista es tan sólo neo-desarrollista. Ya no busca erigir un aparato fabril con auxilio de las estatizaciones o el proteccionismo frente a un sector agrario estancado. Sólo pretende reconstituir el debilitado tejido industrial, en coexistencia con una estructura agro-capitalista renovada y tecnificada. El viejo desarrollismo ha sido sustituido por esta variante agro-industrial.”, Katz, Claudio (2010) Los nuevos desequilibrios de la economía argentina en Revista Lucha de Ideas (Buenos Aires) Nº 1, septiembre.
[9] Transformismo es la denominación que le da Antonio Gramsci al proceso mediante el cual las clases dirigentes absorben intelectuales orgánicos de las clases subalternas como forma de ampliar su capacidad hegemónica. Gramsci, Antonio (2000) Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, Argentina.
[10] Las declaraciones de Otro Camino para Superar la Crisis pueden consultarse en www.otrocamino.wordpress.com
BIBLIOGRAFÍA:
- Boron, A. (2008): Socialismo del siglo XXI ¿Hay vida después del neoliberalismo?, Ed. Luxemburgo, Buenos Aires.
- Campione, D. (2007): Para leer a Gramsci, Ed. del CCC, Buenos Aires.
- Gramsci, A. (2000): Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el estado moderno, Ed. Nueva Visión, Buenos Aires.
- Luxemburg, R. (1976): Obras escogidas, Ed. Pluma, Buenos Aires.
- Katz, C.: “Los nuevos desequilibrios de la economía argentina” en Revista Lucha de Ideas Nº 1, Septiembre 2010, Buenos Aires.
- Mazzeo, M. (2007): El sueño de una cosa. (Introducción al poder popular), El Colectivo, Buenos Aires.
- Mazzeo, M.; Acha O.; y otros (2007): Reflexiones sobre el poder popular, El Colectivo, Buenos Aires.
- Svampa, M. (2008): Cambio de época. Movimientos Sociales y poder político, Siglo XXI, Buenos Aires.
- Thwaites Rey, M.: “Autonomía: ¿Mito o posibilidad para la construcción de poder popular?”. En: Revista Espacios Nº 12, Julio2004, Quito.
Por Martín Ogando [1]
La coyuntura después del 28J.
La derrota de los Kirchner en las elecciones legislativas del 2009 dejó flotando en el ambiente la sensación inequívoca de un fin de ciclo. Era la prueba de fuego luego del “conflicto del campo”, el revés político más importante del kirchnerismo desde su ascenso en el 2003. Aquel conflicto marcó un quiebre de la relación entre el gobierno y un sector de la burguesía (junto a sus voceros políticos y mediáticos), al mismo tiempo que reforzó su aislamiento respecto de las clases medias urbanas y rurales.
El deterioro de las posiciones electorales K en puntos clave de la geografía política peronista parecía adelantar su ocaso definitivo. A pesar de mantener un importante caudal electoral a nivel nacional, con poco más del 30% de los sufragios, la caída del mismísimo Néstor Kirchner frente a Francisco de Narváez en la Provincia de Buenos Aires sonó como un golpe de gracia.[2] Se llegó a especular, por aquellos días, que la presidenta no concluiría su mandato.
Las semanas posteriores fueron de balances y previsión de horizontes para la izquierda, y en aquellas reflexiones había un diagnóstico casi unánime: estábamos en presencia del agotamiento del ciclo kirchnerista. La productividad política de su dispositivo de poder era puesta en jaque a dos bandas: por un lado por su jefatura empresarial, cansada de gesticulación populista y decidida a darse una representación política más estable; del otro, por el electorado popular, pensado siempre desde el pejotismo [3] como mera clientela, y que esta vez le daba la espalda. Se pensó lo que vendría como una sobrevida, como un tortuoso camino hacía el 2011 donde el gobierno necesariamente debería replegarse y pactar con la oposición, resignando cuotas de poder.
Lo más importante para nosotros, sin embargo, era lo que el derrumbe del kirchnerismo podía significar en tanto “desbloqueo” de las posibilidades de acumulación por parte de la izquierda, sobre todo a partir del debilitamiento de las expectativas sociales y los mecanismos de cooptación que tan eficientemente habían aportado a la estabilización capitalista. Un año después hay que decir que aquellos pronósticos eran errados. Muy por el contrario, el gobierno de Cristina Fernández retomó la iniciativa y volvió a imponer la agenda política, y el escenario de polarización resultante, no solo mantuvo, sino que redobló los desafíos que se nos presentan a los militantes del campo popular. Reflexionar sobre este último punto es el objetivo central del presente artículo.
Durante los meses que siguieron al 28J el kirchnerismo decidió “dar pelea”. Y decidió darla en su campo y con las armas que conoce. Básicamente, aprovechando la ventaja relativa que supone su mayor audacia para “hacer política”, capacidad casi atrofiada en la oposición de derecha, merced a décadas de sumisión automática al poder económico, y que, por el contrario, en los K es llevada por momentos al aventurerismo liso y llano. Así, lanzaron una “cruzada” contra un enemigo poderoso pero antipático, como el Grupo Clarín, utilizando banderas sentidas por parte de la población, como el “Fútbol para Todos” y el impulso a la causa por apropiación a Ernestina Herrera, la dueña del monopolio.
La votación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue la batalla de fondo y, dejando atrás el fantasma de la 125 [4], el gobierno conquistó un triunfo relevante, que en este caso significó también un avance popular frente a la reglamentación de la dictadura. Pero el gobierno no ha reaccionado con un “giro a la izquierda” luego de la derrota del 2009, como pretenden algunos, sino que ha retomado la iniciativa con un juego más bien pendular. No ha dudado ante la posibilidad de avanzar con medidas que, más allá de su intencionalidad, constituyen conquistas sociales o democráticas, siempre que éstas sirvan para fortalecer su posición relativa frente a la oposición.
De esta forma, junto a la mencionada Ley de Medios, se cuenta la implementación de la Asignación Universal por Hijo (con indudables repercusiones en el bolsillo de los hogares más pobres) y el impulso presidencial a la ley de matrimonio igualitario, si bien los legisladores K han votado divididos. En el mismo periodo, sin embargo, se ha recostado más decididamente que nunca en los gobernadores y caudillos del PJ y en la cúpula de la CGT, dejando en ridículo la anunciada renovación de la política; ha fortalecido su relación con las empresas mineras y otras industrias extractivas que saquean y contaminan nuestras tierras; ha avanzado en el pago de la deuda externa y en la segunda etapa del canje, presentados insólitamente como herramientas de soberanía nacional; y las relaciones con el Departamento de Estado norteamericano pasan por un excelente momento. Como sea, merced a estas medidas, y a una repercusión moderada de la crisis económica internacional, el gobierno recuperó parte del terreno perdido en junio de 2009.
Enfrente encontró una oposición de derecha y centro-derecha extraordinariamente funcional. En primer lugar, porque su involucramiento con las políticas económicas neoliberales les garantiza el rechazo de una parte del pueblo que, sin embargo, no siente simpatía alguna por el gobierno. En segundo lugar, porque su dispersión e incoherencia es notable, lo que ha redundado en un impotencia casi absoluta para capitalizar el desgaste kirchnerista.
El pan-radicalismo fue el ganador más evidente del periodo que va de la 125 hasta el 28J, siendo el espacio con más probabilidades de imponer un sucesor en el 2011. Sin embargo, la desconcertante permanencia de Cobos en el ejecutivo, criticada dentro y fuera de la UCR, ha degradado su imagen positiva, dejando muy atrás en el tiempo su episódico papel de héroe. Hoy, lejos está de ser un presidenciable indiscutido. Mientras, las posibilidades de Alfonsín hijo aumentan, apuntaladas por el “aparato” radical y la posibilidad de presentar un cara más “progre” contra el kirchnerismo, y Lilita Carrió acaba de quebrar el Acuerdo Cívico y Social en medio de uno de sus habituales espasmos megalómanos.
El llamado Peronismo Federal se sabe portador de la estructura política más sólida y del favoritismo de los factores de poder económico más importantes, al tiempo que es consciente de su debilidad en el terreno de las candidaturas. Reutemann sigue cavilando, mientras que Eduardo Duhalde, el más perdurable político burgués de los últimos veinte años, se sabe dueño de una alta imagen negativa en la sociedad. El impredecible Francisco de Narváez sigue siendo la principal carta electoral de este espacio.
La centro-izquierda, con sus exponentes Binner, Stolbizer y Juez, está a mitad de camino de un acuerdo con la Coalición Cívica y/o el radicalismo, aunque no son descartados como aliados por el espacio de Pino Solanas. Tal es así que este último no ha dudado en aparecer en bloque con la oposición liberal, cajoneado sus planteos nacionalistas y progresistas, llegando incluso a destacar últimamente sus importantes acuerdos con Carrió.
Párrafo aparte merece la situación de Mauricio Macri. Fuertemente golpeado por el escándalo de las escuchas ilegales, confía en su mayoría legislativa para evitar la destitución, aunque las deserciones en el bando propio (sobre todo del peronismo porteño) son un fantasma que lo acosa. A pesar de esto, y de la pésima gestión al frente de la Ciudad de Buenos Aires, no se lo puede descartar en la carrera presidencial, sobre todo porque mantiene su crédito más importante: ser el candidato más cómodo y funcional para el kirchnerismo, el cual presumiblemente hará todo lo posible para toparse con él en el ballotage del 2011.
En los últimos meses sectores de la oposición han intentado modificar este tablero. El protagonismo de la cúpula radical en la aprobación de la ley de matrimonio igualitario y el planteo del 82% móvil, de indudable impacto social, parecen ir en ese sentido. A esta última jugada el gobierno ha respondido con el aumento de las jubilaciones y de las asignaciones familiares, pero tendrá que enfrentar, en las próximas semanas, la probable media sanción en diputados de un proyecto impulsado por la oposición, que cuenta con innegable simpatía popular. Veremos qué ocurre en los próximos meses.
Como sea, para la izquierda sigue siendo un desafío romper la polarización planteada. Es por eso que, partiendo de un diagnóstico de la etapa y de una caracterización del kirchnerismo, lo imprescindible es analizar qué posibilidades de construcción contrahegemónica se abren para el campo popular. En pocas palabras: tenemos la urgencia de pensar/prefigurar/construir una forma de contestación efectiva (y no meramente retórica o denuncialista) a la gestión del estado capitalista encabezada por los K. Lejos estamos de tener alguna receta al respecto. Sin embargo, sí tenemos un recorrido, reflexiones, experiencias, intuiciones y convicciones ético-políticas que nos marcan un camino.
¿PROYECTO NACIONAL - POPULAR...
Definir el carácter social y la perspectiva política del kirchnerismo ha llevado a una de las polémicas más profundas de los últimos tiempos al interior del campo popular. En los polos de un amplio abanico de opiniones encontramos la siguiente contraposición: ¿Proyecto nacional-popular o simple continuismo neoliberal? Ni lo uno ni lo otro, respondemos tentativamente, e intentaremos explicitar aquí nuestra propia caracterización.
Sabemos que toda definición de un fenómeno actúa por aproximaciones sucesivas al mismo, y por lo tanto, elegimos el camino de ir construyendo lecturas provisorias del kirchnerismo, incompletas (y a ser completadas y/o corregidas) pero productivas a la hora de orientar una praxis política contrahegemónica. Siendo así, lo primero es “marcar la cancha”, es decir, definir qué no es este gobierno. Y no es, como algunos sostienen, un movimiento nacional-popular, ni portador de proyecto refundacional alguno.
No lo es por origen, ya que Néstor Kirchner asume el poder en 2003 para continuar la obra de su “mentor”, Eduardo Duhalde [5], encarando con éxito la reconstitución de la “normalidad” capitalista, tanto en lo relativo a las ganancias empresarias como a la relegitimación de un orden. Tarea reaccionaria por definición, al proporcionar una salida hacia delante a la crisis del capital, sacar al pueblo de las calles y restaurar el funcionamiento de las instituciones dañadas por la intervención popular del 2001-2002.
No lo es por política, ya que en lo económico y en lo social los dos gobiernos K han sostenido un programa netamente capitalista, en completa articulación con una de las fracciones más concentradas de las grandes empresas nacionales y transnacionales [6]. Peor aún, el kirchnerismo no sólo ha sido el agente de la reconstrucción hegemónica capitalista, sino que ni siquiera ha encarado una política de reformas o “democratización del bienestar” dentro de este sistema, elemento indispensable de cualquier movimiento cuanto menos “populista” o nacionalista [7].
El aumento de la brecha entre ricos y pobres, el reforzamiento del modelo extractivo primario-exportador, el mantenimiento de gran parte de las leyes laborales de los 90, el sostenimiento de un sistema impositivo netamente regresivo, el pago de la deuda externa, la política sistemática de subsidios a las grandes empresas, el ocultamiento de los índices reales de inflación mediante la intervención al INDEC, constituyen una brevísima enumeración que desmonta rápidamente la supuesta “progresividad” del kirchnerismo.
No lo es por perspectiva, ya que no se piensa a sí mismo como un movimiento de gradual transformación del Estado capitalista, sino como una elite política destinada a mantenerse el mayor tiempo posible en la administración eficiente del mismo. Esto ha quedado al desnudo en otro de los elementos decisivos a la hora de preguntarse sobre el carácter de una fuerza política: su relación con “las masas” y con las organizaciones sociales en particular. La transversalidad fue un experimento trunco y de corto aliento, y la “nueva política” rápidamente terminó en los brazos de los viejos caudillos del PJ.
En todos estos años el kirchnerismo jamás eligió apoyarse en una movilización social extendida que pudiera escapar a su control. De la misma manera, su vínculo con las organizaciones populares estuvo regido por la cooptación y destrucción de cualquier tipo de autonomía, sin detenerse incluso ante la corrupción directa de referentes sociales. Las organizaciones que resistieron dicha política han sufrido la represión y persecución selectiva, al tiempo que vieron reducida la asistencia estatal. En conclusión, el kirchnerismo no ha recurrido siquiera a la movilización “controlada” de las masas, característica del nacional-populismo.
Una evaluación seria deja al descubierto con cierta rapidez el carácter capitalista y anti-popular del proyecto K, y muestra que la hipótesis de una posible “radicalización” futura carece de todo sustento.
... O CONTINUISMO NEOLIBERAL?
A pesar de esta evidencia, sectores de nuestro pueblo piensan que el kirchnerismo es una opción “menos mala que otras”, lo único posible en la actual coyuntura, lo cual amerita alguna reflexión. En primer lugar, es indudable que la historia reciente de nuestro continente y el carácter conservador en extremo de otras expresiones políticas de la burguesía, con las cuales disputa el kirchnerismo, explican en gran parte lo extendido de este posibilismo.
Sin la secuela de derrotas que nos legó el neoliberalismo, las consecuencias de la dictadura, y las decepciones de los posteriores gobiernos democráticos, es difícil explicar un piso tan extraordinariamente bajo para las expectativas populares. Incluso el propio 2001, que abrió una profunda movilización social, derivó con el tiempo en lo que Maristella Svampa (2008) denominó “una fuerte demanda de orden y normalidad”. Partiendo de esa base, el kirchnerismo ha podido moverse con cierta comodidad, pero es indudable que también tiene el mérito de haber leído adecuadamente el fin de un ciclo y el comienzo de otro.
Frente al crédito abierto por algunos sectores, es algo común que en ámbitos de izquierda intentemos saldar el problema con cierto simplismo: “El kirchnerismo es la derecha”. No compartimos dicho análisis y pensamos que no sirve para la formulación de una política adecuada. A pesar de los aspectos de continuidad que efectivamente existen, no entendemos al kirchnerismo como una mera repetición de los gobiernos neoliberales.
Estamos en presencia de una conducción del Estado diferente de las estructuradas durante el Consenso de Washington en toda América Latina. En lo económico, los sectores financieros, bancarios y el capital extranjero vinculado a las privatizadas resignaron posiciones, mientras que algunos sectores productivos “nacionales” (algunos de ellos fuertemente transnacionalizados) mejoraron su posición relativa. Al mismo tiempo, la “extranjerización” del sistema productivo, lejos de revertirse ha dado un nuevo salto producto del abaratamiento de los activos luego de la devaluación. Por otro lado, los sectores extractivos (minería y petróleo) recibieron fuertes privilegios, al tiempo que la agroindustria, ahora con eje en la soja, sigue siendo la clave de la acumulación de divisas (Katz, 2010). Esto último es lo que ha concentrado una fuerte tensión en los aranceles de exportación.
La idea de un neo-desarrollismo limitado, en articulación (y tensión) con un modelo extractivo primario-exportador, parece ser la mejor síntesis de la actual configuración económica [8].
En cuanto a las determinaciones políticas del ciclo K, ya señalamos que su eje ha sido ampliar las bases de la hegemonía capitalista, que se vio fuertemente deteriorada luego del 2001. La debilidad del campo popular para forzar una salida “desde abajo” dio paso a un proceso de recomposición, comandado, en lo político, por una facción relativamente marginal del Partido Justicialista. Sin embargo, la potencia relativa de la movilización, demandaba una salida que tomara en cuenta algunas de sus reivindicaciones y fuera capaz de incorporarlas subordinadamente dentro de esa reconstitución capitalista. Los Kirchner tuvieron gran lucidez en la lectura de estas nuevas coordenadas, dentro de las cuales se tuvo que mover la política de “los de arriba”, por lo menos hasta el 2006.
A esto, los Kirchner le sumaron otro mérito relativo: no estaban dispuestos a ser sólo el salvavidas de una gobernabilidad en crisis, y por lo tanto se lanzaron a “hacer política”, es decir a construir poder político propio. Esto constituyó cierta novedad dentro de la política burguesa, acostumbrada desde 1989 a una subordinación completa y obscenamente directa de la acción política a los grandes grupos económicos y los organismos internacionales.
Así, el kirchnerismo no expresa el surgimiento de una “nueva política”, pero sí la rehabilitación de ciertas herramientas que históricamente le han permitido niveles de autonomía al personal político de las clases dominantes. De ahí que en su empeño estabilizador inicial el gobierno contara con una “solidaridad de clase” inquebrantable, pero en la medida que el “miedo a las calles” menguó y que los Kirchner comenzaron a poner en el centro de su agenda la construcción de poder propio, algunos grupos económicos concentrados y la derecha política vieron la oportunidad (y la necesidad) de lanzarse al enfrentamiento abierto.
Por su parte, el kirchnerismo demostró no detenerse ante la concesión o la demagogia con causas populares como herramienta de acumulación propia. Es en este marco que, en distintas etapas, se conquistaran una serie de derechos sociales y democráticos, que no ponen en cuestión la orientación capitalista de los dos gobiernos K, pero que constituyen un avance para nuestro pueblo. El impulso (aunque limitado) a los juicios por crímenes de lesa humanidad, la anulación de la obediencia debida y el punto final, la estatización de los fondos jubilatorios de las AFJP, la inclusión en el sistema previsional de 2 millones 400 mil nuevos beneficiarios, la Asignación Universal por Hijo, la Ley de Medios, la Ley de matrimonio igualitario, son medidas de relevancia social que tienen evidentemente un doble carácter. Por un lado son intentos de apropiación, “desde arriba”, de demandas populares, cuya implementación está viciada de clientelismo y busca anular la iniciativa subalterna, fortaleciendo la hegemonía de un sector de las clases dominantes. Pero por el otro, son conquistas que en muchos casos demandaron años de lucha, y que constituyen un punto de partida para encarar las futuras contiendas en una mejor relación de fuerzas.
INTERREGNO TEÓRICO - METODOLÓGICO
Esta dialéctica de las conquistas que las clases subalternas alcanzan dentro del orden social capitalista debe ser cabalmente comprendida para evitar, tanto la asimilación al sistema como la pasividad sectaria. Desde el sufragio universal hasta la organización sindical, pasando por la integración subordinada de la clase trabajadora al llamado “estado de bienestar”, son producto de esa dialéctica.
Conquista e integración, reivindicación y cooptación, son los términos reales a través de los cuales se ha desenvuelto la lucha de clases, y la contradicción con la que ha tenido que lidiar el movimiento emancipatorio de los trabajadores desde sus orígenes, como tempranamente lo advirtió Rosa Luxemburgo (1976).
Cada reivindicación que la clase dominante, o una fracción de la misma, se ve obligada a conceder (en muchos casos de manera precaria y provisoria) constituye un intento de asegurar o ampliar las condiciones para su predominio social, al mismo tiempo que debilitar las estrategias confrontativas por parte de las clases subalternas; sin embargo, esas mismas conquistas pasan a formar parte del acervo y la acumulación social de los explotados, generando (en potencia) mejores condiciones para la organización de la lucha anti-sistémica. Es la misma contradicción en la que debemos movernos al “luchar contra el Estado para eliminarlo como instancia de desigualdad y opresión, a la vez que luchamos por ganar territorios en el Estado, que sirvan para avanzar en nuestras conquistas”. (Thwaites Rey, 2004)
Es sobre esta base que nos encontramos con distintos tipos de estados y gobiernos capitalistas. La comprensión de que las clases dominantes adoptan diversas formas y métodos para el ejercicio de su hegemonía forma parte, desde hace mucho tiempo, del arsenal conceptual del marxismo y de todo el pensamiento crítico. Identificar los matices concretos de una forma de ejercicio de la misma es la única herramienta efectiva para combatirla. Así lo entendió Gramsci (2000) cuando desarrolló la forma específica que había adoptado el Estado en el occidente capitalista y pronosticó la inviabilidad de una “revolución de octubre”, de un “asalto al poder”, en la Europa desarrollada, donde era necesario desplegar una extensa “guerra de posiciones” en las trincheras de la sociedad civil. De la misma forma, la militancia actual nos demanda un estudio crítico de las características del Estado capitalista en América Latina y de las formas de ejercicio de gobierno que encontramos en cada país.
El proceso que encabezó el kirchnerismo desde el 2003 puede definirse como una variante particularmente degradada de lo que el citado comunista italiano definió como revolución pasiva y transformismo [9]. Gramsci (2000) denomina revolución pasiva al proceso por el cual las clases dominantes, frente al “subversivismo esporádico, elemental e inorgánico de las masas populares”, introducen novedades en su modo de dirigir, buscando “expropiar a las clases subalternas de su iniciativa histórica”. Así, ante la debilidad estratégica de las fuerzas que promueven un cambio desde abajo, la clase dominante retoma la iniciativa y convierte ciertas demandas sociales en “instrumento para tornar gobernables a las clases subalternas” (Campione, 2007).
Por todo esto entendemos que, decir que el kirchnerismo no es “la derecha” o no es neoliberal, lejos está de propiciar algún embellecimiento del mismo, sino que está dictado por un análisis crítico de la realidad y por una perspectiva social anticapitalista. Igualar capitalismo o estado capitalista, con los términos “derecha”, “neoliberalismo”, “fascismo”, etc. no es más que hacerle un favor a las relaciones de dominación y explotación actuales. Es por eso que nuestra tarea no es la de estigmatizar con los epítetos políticos más gruesos al kirchnerismo, sino la de entender sus mecanismos concretos de gobierno para enfrentarlos con mayores probabilidades de éxito desde una perspectiva socialista.
QUE (NO) HACER.
Nuestra militancia parte de un irrenunciable compromiso ético en el enfrentamiento a todo Estado que sostenga las formas de dominación de clase, el patriarcado, el racismo, el autoritarismo, que son la sustancia misma del sistema de opresión y dominación actual. Pero al mismo tiempo intentamos darnos las herramientas necesarias para enfrentar y desarticular la forma concreta en que se ejerce esta dominación en un momento determinado. Y está claro: no es lo mismo enfrentar a un gobierno que promueve el juzgamiento de ciertos jerarcas militares responsables de crímenes de lesa humanidad, que a uno que los apaña en sus círculos de poder más cercano.
En este punto la izquierda tradicional ha fallado de principio a fin. Su incomprensión del kirchnerismo y las tácticas adecuadas para enfrentarlo es tributaria en realidad de un déficit de más largo aliento y ya largamente consolidado: su estéril costumbre de aplicar siempre las mismas recetas, ya viejas y polvorientas, a cada nueva situación. No estamos hablando de la repetición extemporánea de algún “clásico de las revoluciones” de indudable mérito, sino de la regurgitación de fórmulas infalibles en pequeños grupos que giran únicamente alrededor de su propia reproducción.
Es ante este panorama que la pregunta, ¿hay algo a la izquierda del kirchnerismo? no es tan vana como se supone. Si dejamos de lado la utilización chicanera y fraudulenta que hacen de ella los voceros oficiales, nos plantea un problema relevante. Entendida de una manera amplia la respuesta es sencillamente evidente: miles de militantes populares en todo el país siguen sosteniendo las banderas de un cambio social radical; muchísimas organizaciones han generado espacios que, aunque pequeños, son laboratorios de gestación de resistencias y alternativas; las organizaciones autónomas territoriales, las empresas recuperadas, los campesinos en lucha; los obreros que se organizan en sindicatos democráticos y pelean por sus reivindicaciones; y la lista es interminable. Todo esto expresa un algo a la izquierda del kirchnerismo que éste se ha esmerado en reprimir, cooptar o debilitar según el caso. Es éste el material de una, todavía más potencial que presente, alternativa de liberación.
Sin embargo, la pregunta encierra otra lectura, y ésta es: ¿hay capacidad de construir alternativa política con proyección popular a la izquierda del kirchnerismo? Y aquí la cosa se complica. Hay que tener poca honestidad intelectual para negar que, a nivel de las grandes masas, la agenda política de oposición está construida en base a planteos de centro-derecha. Esto no significa necesariamente que la sociedad argentina sea mayoritariamente “de derecha” (esto, en todo caso, demanda un análisis de otro tipo) sino que, en parte, expresa la inexistencia de alternativas político-sociales desde el campo popular. Por supuesto que este problema tiene sus raíces en correlaciones de fuerzas profundas. Después de la dictadura, la gran decepción política que significó el alfonsinismo y las transformaciones neoliberales, nuestro pueblo lejos está de haber recuperado la iniciativa, más allá de grandes resistencias.
El 2001 ha sido un punto de inflexión que permitió el reanimamiento de la organización popular y la re-politización de la sociedad, pero no ha abierto un ciclo de ofensiva popular a nivel global.
Esto nos lleva al aspecto en que sí tenemos responsabilidad los militantes populares. Al 2001, nadie llegó preparado y está claro que las construcciones de poder popular eran ínfimas en relación a los desafíos de dicha coyuntura. Sin embargo, hubo una izquierda que estaba relativamente bien organizada en la víspera y que capitalizó coyunturalmente la movilización social posterior. El resultado fue decepcionante. Sin entrar en un balance detallado que no es objeto de este artículo, la intervención de la izquierda tradicional en estos ámbitos estuvo impregnada por un fuerte sectarismo y miradas mesiánicas que derivaron en la faccionalización de los movimientos populares. En las asambleas esto tuvo resultados directamente destructivos, en otros espacios la situación fue más matizada, y conquistas parciales significativas fueron sin embargo limitadas mediante la apropiación mezquina de las experiencias de base y la negativa permanente a unir las luchas de nuestro pueblo.
Pero si durante el periodo 2001-2003 la izquierda tradicional desperdició una oportunidad para fortalecer la acumulación popular, una vez empezado el operativo de estabilización capitalista encabezado por Kirchner la tónica fue el desconcierto generalizado. La “unidad de acción” establecida con la Sociedad Rural Argentina o la defensa de los principales voceros del grupo Clarín fueron el momento cúlmine de un triste itinerario.
Así, responsabilizar a la izquierda tradicional por la inexistencia de una alternativa popular al kirchnerismo, es un acto infantil que oculta problemas mucho más profundos. Sin embargo, sí es correcto señalar el aporte decisivo que estas organizaciones han hecho para instalar en un amplio sector de la sociedad la idea de que la construcción de esa alternativa no es siquiera viable. Está claro, si depende de esa izquierda, la alternativa no sólo está ausente, sino que es imposible.
Y mucho cuidado. Las organizaciones populares que no queremos reproducir aquellas prácticas, de ninguna manera estamos exentas de estos problemas. Es un mérito indudable el solo hecho de intentarlo, de “abrir la cabeza” y estar dispuestos a aprender de las experiencias de nuestro pueblo en lugar de pretender aleccionar desde un pedestal. Sin embargo, no hay “pasaporte a la nueva política”, solo reflexiones y búsquedas, que van entregando sus frutos, pero siempre tentativas y sujetas a revisión. La mirada crítica sobre nosotros mismos, lo que hacemos y lo que pensamos, es indispensable para entender la cuota de responsabilidad que tenemos en las debilidades del campo popular, y potenciar así nuestro aporte creativo.
LAS TENTATIVAS DE UNA NUEVA PRAXIS
Una gran cantidad de compañeras y compañeros venimos explorando esos áridos caminos en pos de la construcción de una nueva “nueva izquierda”, tal como la denominó Miguel Mazzeo (2007), uno de los tantos protagonistas de esta búsqueda. Y está buena la expresión. Porque históricamente, cada época de cambio social, cada nueva revolución ha demandado también una revolución al interior del pensamiento y las organizaciones de izquierda. Han sido “nueva izquierda” el bolchevismo, el anarco sindicalismo, el 26 de Julio, los grupúsculos del mayo francés, el guevarismo, el peronismo revolucionario, y un largo etcétera. Y estamos convencidos de que Nuestra América ha entrado en un nuevo ciclo de cambios históricos, de experimentos sociales, de pueblos haciendo su historia, dignos e insurgentes frente al imperio y al capital. Y allí, de la realidad misma, surgen las demandas de un nuevo pensamiento y de una renovada práctica de la subversión, y desde allí también se empiezan a gestar los nuevos socialismos.
Nos cabe entonces también la responsabilidad de pasar, de esta crítica de la vieja izquierda, del imprescindible momento negativo, a la formulación prepositiva de algunas prácticas constituyentes de una izquierda nueva, rebelde, popular y antidogmática. Porque compartimos el diagnóstico de Daniel Campione (2007) de que “la autorreforma intelectual y moral de la izquierda es indispensable, un requisito de cambio en el propio campo para poder pensar y actuar seriamente hacia el cambio social global (...) Esa autorreforma requiere abarcar los modos de pensar y comportarse, el reconocerse parte del conjunto social y no una minoría ilustrada y naturalmente dirigente”.
Respecto de esta tarea tenemos la siguiente hipótesis: los militantes populares enfrentamos una situación compleja, plagada de dificultades pero también de indiscutibles oportunidades de acumulación. La crisis del 2001 ha quedado atrás, por lo menos en su inmediatez catastrófica y disruptiva. Sin embargo, el propio terreno en el cual se desenvuelve la disputa con este gobierno es expresión de que las cosas han cambiado y de que partimos de un piso más alto y de condiciones de lucha menos desfavorables. ¿O no es acaso un signo central del kirchnerismo arrebatar banderas populares, usufructuar reclamos sentidos, instrumentalizar luchas pretéritas y cooptar a una parte de las organizaciones sociales? Todo esto, como ya señalamos, ha sido puesto en función del fortalecimiento de una facción política que ha garantizado los fundamentos de la acumulación capitalista. Pero esto no deja de ser un reconocimiento del nuevo terreno sobre el que están obligados a moverse aquellos que trabajan por mantener la hegemonía capitalista.
Es sobre esta torsión de la relación de fuerzas que se han conquistado ciertos derechos sociales y democráticos en los últimos años. Es sobre esta base también que debemos dar la disputa, trinchera por trinchera, en cada terreno, por la construcción de otra hegemonía, desde abajo y a la izquierda.
Sobre esta base, sobre lo que ha “sedimentado” del 2001, y sobre la acumulación de experiencias de los movimientos y de nuestro pueblo todo, entendemos que la actual etapa nos plantea el desafío de proyectar nuestras construcciones sociales hacia una plataforma política. Se trata de buscar los caminos para la confluencia de las diversas experiencias de base que hemos venido construyendo alejadas de los moldes de la izquierda pre-establecida. En una etapa que seguimos entendiendo como de acumulación (y no de enfrentamientos decisivos), pensamos sin embargo que esa acumulación debe dar un salto hacia la articulación y la herramienta política.
Para esto es clave evitar, tanto la ilusión en un supuesto “proyecto nacional-popular”, que lleva a la adaptación y la pérdida de autonomía; como el autismo dogmático que evita las determinaciones concretas de la realidad y repite, como en trance, “su” programa. La receta para esta tarea brilla por su ausencia, pero al menos hay que estar dispuesto a “correr el riesgo”. De esta manera, la misma situación política puede redundar en el mayor aislamiento político o en el aumento de nuestra influencia; en la asimilación al Estado o en el fortalecimiento de nuestras organizaciones. Todo depende de cómo actuemos.
Quisiéramos ser un poco más concretos. Frente a la resolución 125 se produjo la situación de mayor polarización durante los gobiernos K y se conformó la coalición más importante reunida hasta ahora en su contra. En aquella situación, algunos adoptaron la increíble posición de hacer bloque con las patronales agrarias y la derecha política, bajo la premisa de que el objetivo central era debilitar al gobierno.
Otro sector de la izquierda, sin embargo, adoptó una posición menos dañina: se trata de un conflicto entre fracciones burguesas, ninguna encarna un proyecto popular, por lo tanto no estamos ni con uno ni con el otro. Esta política, basada en afirmaciones ciertas, carecía sin embargo de toda posibilidad de intervención real, ya que olvidaba señalar que no “daba lo mismo” para los trabajadores si las patronales del campo lograban terminar definitivamente con las retenciones (como era su programa) y, por lo tanto, no buscaba interpelar a ningún sujeto concreto más que a su propia “buena conciencia”.
En aquel momento surgió el espacio Otro Camino para Superar la Crisis que, partiendo de señalar que efectivamente el gobierno no encarnaba un proyecto popular, apoyó la aplicación de retenciones, señaló su carácter insuficiente así como el direccionamiento anti-popular de esos fondos, y planteó una serie de medidas que deberían acompañar a los aranceles de exportación [10]. Más allá de sus limitaciones aquella experiencia nos parece rescatable.
Otro ejemplo. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales mostró al gobierno intentando usufructuar la lucha que desde hace años vienen dando organizaciones sociales y medios comunitarios. Ante el impulso a una ley que significa un indudable avance respecto a la normativa vigente, una cantidad de organizaciones le dimos vida a múltiples iniciativas en apoyo a la ley, a la vez que criticamos sus limitaciones, reclamamos el lugar correspondiente para los medios alternativos, y no dejamos de denunciar que este mismo gobierno prorrogó en el 2005 las licencias de (entre otros) el oligopolio Clarín. Es de esta manera que se disputa palmo a palmo el terreno al kirchnerismo, es decir dando pelea por las banderas que pretenden arrancarnos en lugar de entregarlas mansamente mientras nos refugiamos bajo la sombrilla del “izquierdismo” más inmaculado.
Nuestra responsabilidad es mostrar que la lucha consecuente por el castigo a los genocidas, contra los grandes medios de des-información, por los derechos de las minorías, por el trabajo para todos, tiene futuro en la medida que sea sostenida por organizaciones populares y autónomas. Es más, el carácter público y masivo que ciertas temáticas toman a partir de la propia publicidad kirchnerista debe ser aprovechado para visibilizar a las organizaciones que luchan hace años por esas banderas y que son sus verdaderas promotoras.
Qué hay un espacio social para construir esta política pareció mostrarlo, entre otras cosas, la elección de Proyecto SUR y Pino Solanas en la Ciudad de Buenos Aires. Por supuesto que dentro de aquel 24% puede presumirse una gran heterogeneidad, pero sin dudas hay también la expresión de un sector de la población que se posicionó a la izquierda de los K. Por cierto, la situación actual de este mismo espacio muestra las dificultades de consolidar una alternativa de este tipo. Las posturas que ha sostenido Solanas en temas sensibles, aliado casi sin distinción con la oposición de derecha abre un interrogante sobre el futuro político de esta fuerza. Igual de objetable parece ser la táctica electoral que contempla como una posibilidad la candidatura presidencial junto al PS, Stolbizer y Juez. Otro emergente de ese espacio como Martín Sabatella pasó a encuadrarse dentro del kirchnerismo crítico, ámbito desde el cual la construcción de alternativa aparece completamente imposible, no sólo desde una opción ético-política sino desde lo que demuestra la experiencia práctica reciente de las fuerzas políticas que lo han intentado.
La dificultad para establecer una agenda propia, e incluso para intervenir con visibilidad en la agenda de los de arriba no hace otra cosa que expresar la debilidad social de las posiciones contestatarias en el momento actual, la relativa estabilidad de la economía, es decir una relación de fuerzas. Esta misma definición nos debe llevar a evitar los falsos atajos que le escapan a la construcción de poder popular desde la base.
Es en la militancia cotidiana, en el territorio, donde residen los nichos de maduración social de nuevas relaciones de fuerzas, que por supuesto demandarán también, para su instalación, enfrentamientos decisivos con los poderes del Estado. En este sentido, Proyecto Sur parece recaer en un problema endémico del progresismo argentino: su desprecio por las construcciones populares de largo aliento y la tentación recurrente del acuerdo electoral providencial que permita “salir de la marginalidad”.
Sin embargo, sabemos que toda una generación de militantes pos-2001 nos hemos encontrado con el problema inverso. Es decir, con el embellecimiento de los movimientos sociales, el enamoramiento de lo local y la fobia a lo político en general y al poder en particular. En lo que viene siendo, a nuestro entender, un fructífero proceso de maduración, existe una izquierda social que manifiesta su voluntad de trascender lo sectorial, lo local, y por lo tanto no puede dejar de pensar en las disputas políticas que tienen relevancia en la coyuntura, aunque no siempre sean las que articulan estratégicamente el enfrentamiento a este sistema y la puesta en pie de un otro posible.
Es en este marco que intentamos señalar, líneas arriba, que hay lógicas de intervención y políticas tácticas que maximizan nuestra capacidad de acción contenidas en la actual (y por supuesto cambiante) relación de fuerzas y otras que nos esterilizan de antemano ante cualquier enfrentamiento decisivo. Es que las posiciones revolucionarias no se declaman, sino que se construyen pacientemente, lejos de las opciones binarias y con mediaciones de todo tipo, con opciones ético-políticas intransables pero también con riesgos tácticos indudables.
UNA ALTERNATIVA, DESDE ABAJO Y SIN PERMISO
Frente a estos desafíos, el entramado heterogéneo de organizaciones que denominamos izquierda independiente es aún débil y está plagado de incertezas. Sin embargo, en su seno encontramos una rica acumulación de experiencias, de creaciones sociales, que son un punto de partida ineludible de las luchas que vendrán. El rechazo de un programa acabado o una ideología blindada en sí misma es uno de los denominadores comunes de este espacio. Sin embargo, de sus reflexiones y su práctica político-social se extraen ya una serie de ideas-fuerza que son retomadas por una cantidad de colectivos de muy diversas características. Quisiéramos destacar algunas, especialmente relevantes en nuestra opinión.
Construcción de base. Se piensa en una izquierda enraizada en la militancia de base, en los territorios (sean estos fábricas, barrios, escuelas, facultades, campos, espacios de la cultura, etc.). Una construcción sólida, genuina, alejada de los atajos electoralistas o mediáticos, aparece como uno de los pocos reaseguros posibles contra la burocratización, la asimilación al sistema o el estancamiento sectario de nuestras organizaciones. Significa también pensar el trabajo de base como eje de la militancia, como una práctica dialógica en la cual no autoproclamamos vanguardias ni llevamos “verdades” al pueblo, sino que buscamos construir juntos el conocimiento para la subversión social.
Poder popular. Se pone en el centro la construcción de poder popular. Esto es, la puesta en pie desde la base de instituciones, prácticas y subjetividades alternativas al sistema y que disputen con este en distintos ámbitos de la realidad social. Es una concepción del poder como relación social, y particularmente como relación de fuerzas a construir, en lugar de como institución a la cual “tomar por asalto”.
Construir poder popular es construir nuestra autonomía como clase subalterna hoy, al tiempo que las vías para la destrucción del poder opresor y su reemplazo por un poder hacer, democrático y de los trabajadores. Es pensar en las modificaciones (aún preliminares) de la relación de fuerzas como “guerra de posiciones” (Gramsci, 2000), a la vez que mantener la perspectiva de una disputa global contra el poder estatal.
Política prefigurativa. Porque la sociedad por la que luchamos se empieza a construir en las nuevas relaciones humanas que seamos capaces de establecer, en la solidaridad y la búsqueda de valores opuestos al egoísmo, la competencia y el individualismo. Por eso la lógica de construcción de nuestros colectivos no puede ser centralista, vertical y autoritaria, si lo que queremos es una sociedad fundada en valores éticos opuestos.
Sujeto plural. Hay una extendida vocación por articular sujetos populares diversos que a partir de prácticas heterogéneas participan del enfrentamiento al actual sistema. Sin poner en duda el papel central que los trabajadores pueden tener en la articulación de proyectos emancipatorios, apostamos por la integración de un sujeto anticapitalista múltiple junto a pueblos originarios, campesinos, estudiantes, movimientos en defensa de las minorías, de géneros, profesionales, artistas, y todos los compañeros y compañeras explotados, oprimidos y discriminados por este sistema.
Latinoamericanismo. La idea mariateguiana de que el socialismo no debe ser “ni calco, ni copia”, sino creación heroica de los pueblos es constitutiva de una nueva generación militante. La recuperación del marxismo latinoamericano y otras tradiciones críticas de Nuestra América es un imperativo del momento, lo cual demanda también cuestionar los ropajes eurocéntricos que ha sabido tener el pensamiento socialista. Esto implica sentir como propia la lucha de los pueblos del continente, que luchan contra el imperialismo y construyen sus caminos de liberación.
Articulación social y proyección política. Es una necesidad cada vez más urgente superar la fragmentación de gran parte de las experiencias del campo popular. El arraigo en el territorio y en la militancia de base ha sido a menudo contrapuesto a las disputas políticas a nivel general y convertidos en “fines en sí mismos” de carácter meramente local. La articulación de una alternativa social y política de carácter popular es el desafío del momento, por lo menos en sus instancias iniciales o preparatorias.
Como señala Mabel Thwaites Rey (2004), tenemos la necesidad de “acometer la organización política que permita acumular las fuerzas necesarias para cambiar el mundo, una herramienta (...) que parta de la autonomía de sus integrantes, que no sustituya (...) que respete tiempos, perspectivas y diferencias diversas y, a la vez, (...) encuentre puntos de unidad que permitan avanzar hacia las metas colectivamente propuestas, (...) que articule la confrontación social con la lucha política”.
Todo esto debe realizarse sobre un terreno político que, aunque complejo, no deja de ser extraordinariamente más fértil para el pensamiento emancipatorio que el conocido por la militancia de los 90. La situación particular de nuestro continente, epicentro de las resistencias a la lógica depredadora del capitalismo y de la construcción de nuevas alternativas, es un punto de referencia ineludible. Por otro lado, cientos de experiencias militantes han emergido, portadoras de nuevas lógicas, prácticas y concepciones. Lo que se ha dado en llamar izquierda independiente, está constituida por una variedad de organizaciones muy diversas pero que tienen en común estar abordando la reflexión sobre los ejes antes descriptos.
El incipiente desarrollo de la COMPA (Coordinadora de Organizaciones y Movimientos Populares de Argentina) que busca sintetizar diferentes experiencias, en la perspectiva de una herramienta política anticapitalista, antiimperialista y antipatriarcal es un paso alentador. Pero el espectro de una nueva “nueva izquierda” excede en mucho a las organizaciones que formamos parte de la COMPA, son miles los compañeros y compañeras que participan de organizaciones sindicales, estudiantiles, territoriales, colectivos culturales, de géneros, comunidades originarias, organizaciones campesinas, espacios intelectuales, que están renovando el pensamiento y la práctica contrahegemónica en nuestro país. Es ésta la base para el fortalecimiento de nuevos proyectos emancipatorios, de matriz socialista, carácter popular y ambición de alternativa política.
Pensamos los próximos años como decisivos en la consolidación de este nuevo espacio emergente dentro de la izquierda argentina. La disputa dentro del proyecto K ha mostrado ya su inviabilidad, y las organizaciones que lo intentaron lejos estuvieron de ampliar decisivamente su influencia político-social a cambio de hipotecar su independencia. Las organizaciones de la izquierda tradicional no constituyen ya, en nuestra opinión, alternativa alguna.
Recae sobre un multiforme y todavía fragmentado espacio, al que llamamos izquierda independiente, la enorme responsabilidad de avanzar en la construcción de una alternativa popular y de un horizonte socialista en los próximos años.
Las dificultades a sortear son evidentes y el terreno a recorrer es mucho, sin embargo hay razones para la utopía. Miles de militantes, una historia de lucha por recoger, cumpas que día a día luchan por cambiar esta sociedad, toda la vitalidad de nuestras construcciones de base, el estímulo que significan los procesos de cambio en nuestro continente, son la savia vital de este sueño compartido. En eso estamos y desde aquí buscamos aportar modestamente, con el imprescindible “pesimismo de la inteligencia” pero, sobre todo, con todo el “optimismo de la voluntad”.
[1] Docente de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) y militante de la Juventud Rebelde 20 de Diciembre.
[2] A nivel país, para diputados nacionales, el Frente para la Victoria sacó el 30,7%, apenas por debajo del Acuerdo Cívico y Social (30,9%). En la Pcia. de Buenos Aires, Unión - Pro consiguió un sorpresivo 34,58% contra el 32,11% del Frente para la Victoria.
[3] Decimos “pejotismo” en referencia a las características asumidas por el Partido Justicialista actual. Esta definición no necesariamente cuadra para el conjunto del movimiento peronista a lo largo de su historia, lo cual demandaría un debate más preciso.
[4] Este era el número de la resolución del Ministerio de Economía que aumentaba los aranceles de exportación, y que fue rechazada en el senado.
[5] Lo fundamental de esta tarea, realizada por el ex vicepresidente de Carlos Menem, fue sin dudas la devaluación asimétrica.
[6] Un ejemplo paradigmático de las vinculaciones del kirchnerismo con algunos de los empresarios más poderosos de la Argentina puede leerse en “En este país, a todo el que tiene guita lo ataca la zurda”, Diario La Nación, 25/07/2010. Allí Carlos Blaquier, dueño de Ledesma y responsable del tristemente célebre apagón, hace una enfática defensa del gobierno.
[7] El kirchnerismo no es, evidentemente, un movimiento nacional-popular, en el sentido gramsciano de encarar la “reforma integral”, es decir material, moral e intelectual de una sociedad; pero tampoco lo es en el sentido limitado de un movimiento que procede a una reforma parcial del estado, integrando al mismo nuevos sectores sociales (por definición subalternos) y apoyándose para dicha ampliación estatal en la movilización de masas.
[8] “Pero la meta industrialista es tan sólo neo-desarrollista. Ya no busca erigir un aparato fabril con auxilio de las estatizaciones o el proteccionismo frente a un sector agrario estancado. Sólo pretende reconstituir el debilitado tejido industrial, en coexistencia con una estructura agro-capitalista renovada y tecnificada. El viejo desarrollismo ha sido sustituido por esta variante agro-industrial.”, Katz, Claudio (2010) Los nuevos desequilibrios de la economía argentina en Revista Lucha de Ideas (Buenos Aires) Nº 1, septiembre.
[9] Transformismo es la denominación que le da Antonio Gramsci al proceso mediante el cual las clases dirigentes absorben intelectuales orgánicos de las clases subalternas como forma de ampliar su capacidad hegemónica. Gramsci, Antonio (2000) Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, Argentina.
[10] Las declaraciones de Otro Camino para Superar la Crisis pueden consultarse en www.otrocamino.wordpress.com
BIBLIOGRAFÍA:
- Boron, A. (2008): Socialismo del siglo XXI ¿Hay vida después del neoliberalismo?, Ed. Luxemburgo, Buenos Aires.
- Campione, D. (2007): Para leer a Gramsci, Ed. del CCC, Buenos Aires.
- Gramsci, A. (2000): Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el estado moderno, Ed. Nueva Visión, Buenos Aires.
- Luxemburg, R. (1976): Obras escogidas, Ed. Pluma, Buenos Aires.
- Katz, C.: “Los nuevos desequilibrios de la economía argentina” en Revista Lucha de Ideas Nº 1, Septiembre 2010, Buenos Aires.
- Mazzeo, M. (2007): El sueño de una cosa. (Introducción al poder popular), El Colectivo, Buenos Aires.
- Mazzeo, M.; Acha O.; y otros (2007): Reflexiones sobre el poder popular, El Colectivo, Buenos Aires.
- Svampa, M. (2008): Cambio de época. Movimientos Sociales y poder político, Siglo XXI, Buenos Aires.
- Thwaites Rey, M.: “Autonomía: ¿Mito o posibilidad para la construcción de poder popular?”. En: Revista Espacios Nº 12, Julio2004, Quito.
lunes, 16 de agosto de 2010
A proposito de la nota “ desde la izquierda “ de Claudio Raris
por miguel angel lopez
Las ideas evolucionan o involucionan mediante el debate , los seres humanos tenemos la virtud del razonamiento y la posibilidad del debate muestra la evolucion permanentes de ideas ,ahora para evolucionar y crecer debemos tener una mirada critica y chequear los argumentos , datos , informes esgrimidos
No es asi en el caso del señor Claudio Raris que en su nota “ desde la izquierda “ espeta toda clase de argumentos falaces a bien de resaltar su condicion de chupacirios del gobierno , la obsecuencia del sr. Raris hizo reuhir al debate establecido por la nota , es mas me anulo como contacto cuando la situación de mis comentarios hacia esa nota no alcanzaba con sus argumentos tecnicos , hasta resalto la anulacion de la principal base teorica del marxismo diciendo simplemente que “trabajo asalariado y capital “ es simplemente un librito , es muy probable que al dar mis opiniones hacia esa nota , siempre con respeto , le he tocado el ego
Decir “Mi interpretación de la historia y la política parte, en líneas generales, de un análisis marxista.”no se donde pone el materialismo dialectico e historico para analizar ????? Partiendo de un analisis marxista decir que el actual es el mejor gobierno de la historia , es solo verborragia kirchnerista , es un disparate y demuestra lo poco que sabe de historia , una cosa puede ser unos de los mejores momentos , pero asi tambien consideraba los Kirchner al gobierno de Menem , otra es el reconocimiento al peronismo , que bien puede ser considerado un cuello de botella historico
Cuando dice “momento historico “ desde cuando un marxista pretende que la historia es independiente de las personas ?? somos los que construimos la historia !!!
“simpatia politica “ ? sabemos que cualquier simpatia es subjetiva y no es medida de nada , es mas el manipuleo que hay desde los partidos es asqueroso , y ademas no se mide lo politico por estados de animo
El sr. Raris dice “Hacen sus “análisis” como si después del proceso neoliberal que se inició en 1.975 y que –con matices- se sostuve incólume hasta 2.003” neoliberal, sr. Raris? Si jamas hubo tanta intervención estatal que en esos momentos ,hasta Fidel castro se hubiese puesto colorado, le recuerdo sr. Raris que los bonex 89 intervino el estado para cambiar compulsivamente a los ahorristas , le recuerdo la intervención del estado en el 2001 y 2002 y le recuerdo que actualmente en el presupuesto nacional hay 54 mil millones para subsidios empresarios , que nada tienen que ver el salario social ( subsidios al gas , luz , transportes etc , etc , etc ) entonces parafraseando a Marx en uno de sus “libritos” “ todo gobierno moderno no es mas que un comité organizador de los negocios de la burguesia “
El sr Raris en un comentario, le comente sobre el indice Gini para leer la distribución de la riqueza de forma independiente , pero me dijo que el no se basaba en indices de formación capitalistas , como si el indec , la CEPAL , el FMI y hasta la CIA que dice en su nota no fueran de formación capitalistas
Su analisis en si tiene 20 puntos que aquí voy a contestar
1) Respecto del PBI : una cifra no es nada por que no entran otras variables . Toma solamente un indice que usa la Cepal y otros que es incompleto , las cifras solas no indican nada . Ademas habria que analizar cuales podrian haber sido y no lo son . El tema de la soja ha distorsionado ese PBI , por que lo hace considerar el crecimiento de un pais en esos terminos es largo el plazo . Ademas en el PBI este no esta calculado lo de la inversion y “gasto “ . es una cifra incompleta para cualquier pais
El PBI : no considera la distribución per capita de esa cifra y que es la que da la idea del amontonamiento en pocas manos o no . No considera las amortizaciones , tampoco incluye el tema de la balanza de pagos y sus déficits, tampoco los indicadores economicos que si son el futuro .
Es una cifra como el sueldo en mano que si a la hora de gastar o pagar nos da la idea si es mucho o poco
2) P.B:I. per capita es solo la formula en la que se divide el P:B:I: entre el total de habitantes , lo que no quiere decir que cada uno reciba lo suyo . El indice Gini analiza como es la distribución en la realidad de un pais .No analiza la acumulación de riqueza en ningun sector . hace un promedio como lo indica la expresión “per capita “
3) Sobre la deuda externa es un disparate lo que dice , la deuda sigue creciendo y hasta con mejores “negocios “ al respecto , el negociado de cambiar papelitos desvalorizados al %30 y darles el %100 mas intereses marca la magnitud del negociado similar a lo que hicieron con la deuda en tiempos de Menem ; cuanto dinero significo e sacar una parte de la deuda del default ? . Es una trampa volver a valuarlos a menor valor nominal del escrito en los papeles . Cuando fueron comprados defaulteados ya fue a valor muy menor y por esa causa “perdidos “. La diferencia entre lo que pagaron los ahora tenedores y el valor que le dio el gobierno en esta operación hace unos meses, les dio una ganacia importante . Default significa “pais fundido “ aunque le quieran dar otras acepciones . por tanto , este gobierno saco el cartelito de “incobrable”y con un beneficio para los capitales que compraron a precio vil sabiendo , si , sabiendo que esto dejaria de ser incobrable .Pero ya de por si solo se cae el argumento , la deuda fue pagada varias veces , y ademas nos debemos una auditoria y señalar a los verdaderos deudores , tan lejos esta que mediante “ redescuentos “ Cavallo como director del central estatizo la deuda privada? El juez Ballesteros alguna vez hizo una investigación de la deuda , y hay alguien preso? No, hoy el gobierno nacional y popular les da subsidios a los mismos empresarios que ayer nos embargaron con la deuda
4) Lo de las reservas : juntar dinero y no gastarla no es de economia . No contrasta con lo que se debe interna y externamente si no los numeros cerrarian en rojo ,
No es cuestion de llenar la alcancia y menos a plata constantes cuando sabemos que la inflación devalua , esto es lo que hacen y de alli la manipulación del INDEC y del valor del dólar que tienen amarrado para no devaluar el valor de las reservas
5) Un disparate tras otro por que no hay nada de lo que dice , parece que el sr. Raris no sabe nada de economia ; hay emision monetaria y no lo dice . Es insostenible lo que declama por que es para el libro guiness por la cantidad de errores que señala como aciertos
6) No hay tal crecimiento industrial como se señala , son solo las multinacionales que se llevan lo que “ganan “ a sus paises y esto no es nada nuevo ; Repsol ypf se llevo mas de 3000 millones de ganacia en el semestre y en el semestre anterior mas de 1100 cosa que habria que verificar el por que de ese aumento de esas ganancias , petrobras se llevo 900 mill el semestre pasado y habria que ver cuales son las “ganacias” en otros rubros de todas maneras no quedan en el pais , es se llama fuga de capitales .
Este gobierno plantea la trampa de siempre : los ricos deben ser mas ricos para que acumulando capital hagan inversiones que le den trabajo a los pobres y si esto no es neo liberal? No hay mas capitalismo salvaje y pedestre que esta mentira . Adonde quedo Marx y la plusvalia , la acumulación de capital , de donde saca el analisis marxista sr. Raris?
7)Lo de infraestructura no es verdad y son los contribuyentes los que pagamos . No es el estado con el dinero que recauda .y no solo infraestructura , el estado es complice de un afano a la población , el estado recauda a traves de impuestos y hace un presupuesto que deriva a educación y salud , pero por ejemplo : pagas impuestos y estos van a educación pero resulta que los colegios en invierno los chicos no tienen calefaccion , hay goteras , no tienen tizas , ni bancos los docentes estan muy mal pagos etc etc etc , entonces pagas un colegio privado , pagas por 2º vez un servicio , lo mismo pasa con la salud , el estado recauda para salud y resulta que en los hospitales no hay ni algodón , entonces te descuentan compulsivamente , en el trabajo para la obra social sindical , pagas por 2º vez un servicio que tampoco te sirve por que las obras sociales estan fundidas , te dan medicamentos truchos y para hacerte una cirugia , por decir algo , te mandan de un lugar a otro para hacerte los analisis , conclusión terminas pagando por 3º vez el servicio contratando una prepaga
8. Los fondos previsionales recuperados: Cuanto se les regalo a las AFJP para que se fueran? Te recuerdo que desde que se implemento la jubilación privada ellos recaudaban 40000 millones de dolares anuales , que se hizo con eso?los nuevos jubilados los bancan los otros jubilados y de ahí el achatamiento de la piramide , hablan de minima tirando a la mierda todo lo que cada empleado aporto para su jubilación. Se quedaron con su dinero y los pasaron a la minima , nadie respeto ese aporte
El anses fue saqueado y siguen saqueandolo , la banca hacen cola para sacarle el dinero a intereses irrisorios , para despues volcarlos a sus especulaciones crediticias , tambien les dan dinero a empresas como General Motors que con su intimidación de “si no despedimos obreros “ se les presto a muy bajo costo , sabiendo que la G:M el año anterior mando remesas importantes a su central en forma de “ganancias” haciendo asi complice al gobierno de las fugas de capitales . ademas por que el anses debe comprar computadoras para los alumnos secundarios , me parece muy loable que se las den , pero para eso esta el ministerio de educación , y los asignacion universal tambien por que sacarlo del anses , si en el presupuesto nacional hay 54 mil millones para subsidios empresarios , tambien podria haber una partida para la asignación universal
9. El monto de la jubilación si no se contrasta con la inflación , que da el verdadero poder adquisitivo , no sirve . Nada se regula por indice alguno , se dan 2 aumentos al año y a ojo de cubero malo . Nada de reajuste , dadiva .Los aumentos de sueldos pactados son entre el %30 y %50 por la inflación calculada y a los jubilados atrasados solo un %16 , solamente hace la cuenta .
En cuanto a salud , es pesima ya lo dije en el punto anterior , pero en la cuestion cientifico,el doctor Andres Carrasco había difundido durante 2009 sus estudios realizados en el Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires, en los que demostró las malformaciones que el glifosato ocasiona a embriones en casos de inmersión o inoculación del producto, aún en dosis entre 1.500 y 300.000 veces menores a las utilizadas en las fumigaciones.Y no le dan bola
, el vive escribiendo informes a ministerios y secretarias y no pasa nada , por un lado el gobierno esta en contra de los sojeros y por otra les cuida los intereses a tal punto que le importa un comino la salud de la población
10. La desocupación es enorme y si la bajaron como dicen es por que los beneficiarios de los planes sociales se toman como ocupados . El tarbajo en negro? Hasta los contratistas del estado pagan asi .Sigue la ley laboral de Menem por lo que los trabajos son de contrato basura . Los blanqueados van a la calle sin chistar y si algo blanquean es por que los ponen como temporarios por lo que el resto del año se hacen la del mono . veamos cuantos blanqueados siguen los 12 meses y en que categorias . que laburo hacen realmente y por que concepto les aportan , y que me dicen de los aportes patronales rebajados?
11.Lo del salario minimo : otro disparate por que no funciona en la practica . No hay leyes que hagan que se cumpla y no considera a la inflación ni los aumentos de servicios y todo el resto. Como buen marxista que sos , Claudio , seguro que querras salir del libre mercado , queriendo una economia planificada y seguro querras que te refresque la composición organica del capital : capital fijo , capital variable y plusvalia , como sabras querido Claudio los sueldos estan dentro del capital fijo y por ende el empresario saco los costos de la fabricación de un producto o sea que si hubiese una recomposicion salarial no deberia incrementarse el costo del producto por que historicamente ya lo tenia , eso no lo sabe los sindicalistas , no lo sabe el gobierno?
12.Lo del servicio domestico es otra payasada . El que no pague Ganancias , olvidate de que la inscriban en algo . Hoy esos montos que aporta su patron se deducen de su pago de ganancias , por lo que no paga nada realmente ; Funciona como las donaciones que tambien se restan es el mismo dinero solo que en rubro diferente. Y las trabajadoras por hora que no tienen una carga horaria minima en cada casa ?
13. Un disparate el P:B:I: no da forma real de calculo alguno , ya lo habiamos dicho en algun punto anterioir, y lo de la tecnologia un disparate mayor
14.Educacion : Una mentira total lo del %6 , en mi muro hay una ecuación del la provincia de cordoba , o que se olvidaron de una provincia tan importante o es toda mentira . El salario docente ?una miseria espantosa , que a medida que tenes mas antigüedad , cobras menos y ha medida que tenes mas horas , te las pagan menos por lo que a igual trabajo no hay igual salario.El ministerio de educación es que deberia haber comprado las netbooks no el anses , pero sobre todo deberia antes haber tizas , hojas lapiz etc etc en las escuelas .
15.Me parece bien aunque poco si se compara el gasto que hay para subsidios empresarios , partamos de la base que si es gasto tambien es perdida y lo que se necesita es inversion . lo que se necesita es leer un poco a Keynes , el estado debe proporcionar trabajo fidedigno , no ser caritas todo el tiempo
16. no tiene sentido discutir este punto , es un disparate
17.Lo de las relaciones internacionales : prende la luz , Claudio y preguntale al fascista de Timerman acerca de EEUU y analiza los beneficios o paridades mas alla de aburrir con discursos estilo Catita (nini marshal ) que lejos esta de el marxismo
18.Derechos humanos : por que no le preguntas a las madres linea fundadora esas si que no son truchas , a Perez Esquivel y a tantos que de verdad se la jugaron en el proceso , Y el huevo de la serpiente antes del 76 no se toca ? y los civiles ?Duhalde y Moyano buchoneando compañeros a la triple A , Timerman reuniendose con Videla y masera a quien mas hay que premiar ?y ahora ? que paso con Fuentealba , con Silvia Suppe ,Luciano Arruga,Jorge Destefani, con los chicos de Bariloche , con Julio Lopez etc etc etc
19.Lo de la independencia de poderes es mejor sin comentarios , los de las indemnizaciones que agradezca no perder un dedo por que la culpa es del imputado y listo
20. La libertad de expresión , libertad de prensa ?No es cuestion de hablar si no de que te escuchen .El gobierno no cree en la prensa. Cree en la prensa kirchnerista, que no es lo mismo. Y lo que no esté encuadrado en el estrecho límite de esa definición política, merece el desprecio y, de ser posible, el ataque y la condena. El Gobierno, que no reconoce realidades que le disgustan, trata de construir una realidad virtual para la gente.y es por eso lo 6.7.8 “Duro de domar” “TVR”, etc etc etc , ademas ahora hay dinero para los bloogers , Anibal Fernandez se ha reunido con ellos como para militar en este medio y proponer notas como la del sr. Raris que seguro comio vidrio
A todo esto , es bastante raro su analisis marxista sr. Raris
Con el aporte de mi amiga Su
Las ideas evolucionan o involucionan mediante el debate , los seres humanos tenemos la virtud del razonamiento y la posibilidad del debate muestra la evolucion permanentes de ideas ,ahora para evolucionar y crecer debemos tener una mirada critica y chequear los argumentos , datos , informes esgrimidos
No es asi en el caso del señor Claudio Raris que en su nota “ desde la izquierda “ espeta toda clase de argumentos falaces a bien de resaltar su condicion de chupacirios del gobierno , la obsecuencia del sr. Raris hizo reuhir al debate establecido por la nota , es mas me anulo como contacto cuando la situación de mis comentarios hacia esa nota no alcanzaba con sus argumentos tecnicos , hasta resalto la anulacion de la principal base teorica del marxismo diciendo simplemente que “trabajo asalariado y capital “ es simplemente un librito , es muy probable que al dar mis opiniones hacia esa nota , siempre con respeto , le he tocado el ego
Decir “Mi interpretación de la historia y la política parte, en líneas generales, de un análisis marxista.”no se donde pone el materialismo dialectico e historico para analizar ????? Partiendo de un analisis marxista decir que el actual es el mejor gobierno de la historia , es solo verborragia kirchnerista , es un disparate y demuestra lo poco que sabe de historia , una cosa puede ser unos de los mejores momentos , pero asi tambien consideraba los Kirchner al gobierno de Menem , otra es el reconocimiento al peronismo , que bien puede ser considerado un cuello de botella historico
Cuando dice “momento historico “ desde cuando un marxista pretende que la historia es independiente de las personas ?? somos los que construimos la historia !!!
“simpatia politica “ ? sabemos que cualquier simpatia es subjetiva y no es medida de nada , es mas el manipuleo que hay desde los partidos es asqueroso , y ademas no se mide lo politico por estados de animo
El sr. Raris dice “Hacen sus “análisis” como si después del proceso neoliberal que se inició en 1.975 y que –con matices- se sostuve incólume hasta 2.003” neoliberal, sr. Raris? Si jamas hubo tanta intervención estatal que en esos momentos ,hasta Fidel castro se hubiese puesto colorado, le recuerdo sr. Raris que los bonex 89 intervino el estado para cambiar compulsivamente a los ahorristas , le recuerdo la intervención del estado en el 2001 y 2002 y le recuerdo que actualmente en el presupuesto nacional hay 54 mil millones para subsidios empresarios , que nada tienen que ver el salario social ( subsidios al gas , luz , transportes etc , etc , etc ) entonces parafraseando a Marx en uno de sus “libritos” “ todo gobierno moderno no es mas que un comité organizador de los negocios de la burguesia “
El sr Raris en un comentario, le comente sobre el indice Gini para leer la distribución de la riqueza de forma independiente , pero me dijo que el no se basaba en indices de formación capitalistas , como si el indec , la CEPAL , el FMI y hasta la CIA que dice en su nota no fueran de formación capitalistas
Su analisis en si tiene 20 puntos que aquí voy a contestar
1) Respecto del PBI : una cifra no es nada por que no entran otras variables . Toma solamente un indice que usa la Cepal y otros que es incompleto , las cifras solas no indican nada . Ademas habria que analizar cuales podrian haber sido y no lo son . El tema de la soja ha distorsionado ese PBI , por que lo hace considerar el crecimiento de un pais en esos terminos es largo el plazo . Ademas en el PBI este no esta calculado lo de la inversion y “gasto “ . es una cifra incompleta para cualquier pais
El PBI : no considera la distribución per capita de esa cifra y que es la que da la idea del amontonamiento en pocas manos o no . No considera las amortizaciones , tampoco incluye el tema de la balanza de pagos y sus déficits, tampoco los indicadores economicos que si son el futuro .
Es una cifra como el sueldo en mano que si a la hora de gastar o pagar nos da la idea si es mucho o poco
2) P.B:I. per capita es solo la formula en la que se divide el P:B:I: entre el total de habitantes , lo que no quiere decir que cada uno reciba lo suyo . El indice Gini analiza como es la distribución en la realidad de un pais .No analiza la acumulación de riqueza en ningun sector . hace un promedio como lo indica la expresión “per capita “
3) Sobre la deuda externa es un disparate lo que dice , la deuda sigue creciendo y hasta con mejores “negocios “ al respecto , el negociado de cambiar papelitos desvalorizados al %30 y darles el %100 mas intereses marca la magnitud del negociado similar a lo que hicieron con la deuda en tiempos de Menem ; cuanto dinero significo e sacar una parte de la deuda del default ? . Es una trampa volver a valuarlos a menor valor nominal del escrito en los papeles . Cuando fueron comprados defaulteados ya fue a valor muy menor y por esa causa “perdidos “. La diferencia entre lo que pagaron los ahora tenedores y el valor que le dio el gobierno en esta operación hace unos meses, les dio una ganacia importante . Default significa “pais fundido “ aunque le quieran dar otras acepciones . por tanto , este gobierno saco el cartelito de “incobrable”y con un beneficio para los capitales que compraron a precio vil sabiendo , si , sabiendo que esto dejaria de ser incobrable .Pero ya de por si solo se cae el argumento , la deuda fue pagada varias veces , y ademas nos debemos una auditoria y señalar a los verdaderos deudores , tan lejos esta que mediante “ redescuentos “ Cavallo como director del central estatizo la deuda privada? El juez Ballesteros alguna vez hizo una investigación de la deuda , y hay alguien preso? No, hoy el gobierno nacional y popular les da subsidios a los mismos empresarios que ayer nos embargaron con la deuda
4) Lo de las reservas : juntar dinero y no gastarla no es de economia . No contrasta con lo que se debe interna y externamente si no los numeros cerrarian en rojo ,
No es cuestion de llenar la alcancia y menos a plata constantes cuando sabemos que la inflación devalua , esto es lo que hacen y de alli la manipulación del INDEC y del valor del dólar que tienen amarrado para no devaluar el valor de las reservas
5) Un disparate tras otro por que no hay nada de lo que dice , parece que el sr. Raris no sabe nada de economia ; hay emision monetaria y no lo dice . Es insostenible lo que declama por que es para el libro guiness por la cantidad de errores que señala como aciertos
6) No hay tal crecimiento industrial como se señala , son solo las multinacionales que se llevan lo que “ganan “ a sus paises y esto no es nada nuevo ; Repsol ypf se llevo mas de 3000 millones de ganacia en el semestre y en el semestre anterior mas de 1100 cosa que habria que verificar el por que de ese aumento de esas ganancias , petrobras se llevo 900 mill el semestre pasado y habria que ver cuales son las “ganacias” en otros rubros de todas maneras no quedan en el pais , es se llama fuga de capitales .
Este gobierno plantea la trampa de siempre : los ricos deben ser mas ricos para que acumulando capital hagan inversiones que le den trabajo a los pobres y si esto no es neo liberal? No hay mas capitalismo salvaje y pedestre que esta mentira . Adonde quedo Marx y la plusvalia , la acumulación de capital , de donde saca el analisis marxista sr. Raris?
7)Lo de infraestructura no es verdad y son los contribuyentes los que pagamos . No es el estado con el dinero que recauda .y no solo infraestructura , el estado es complice de un afano a la población , el estado recauda a traves de impuestos y hace un presupuesto que deriva a educación y salud , pero por ejemplo : pagas impuestos y estos van a educación pero resulta que los colegios en invierno los chicos no tienen calefaccion , hay goteras , no tienen tizas , ni bancos los docentes estan muy mal pagos etc etc etc , entonces pagas un colegio privado , pagas por 2º vez un servicio , lo mismo pasa con la salud , el estado recauda para salud y resulta que en los hospitales no hay ni algodón , entonces te descuentan compulsivamente , en el trabajo para la obra social sindical , pagas por 2º vez un servicio que tampoco te sirve por que las obras sociales estan fundidas , te dan medicamentos truchos y para hacerte una cirugia , por decir algo , te mandan de un lugar a otro para hacerte los analisis , conclusión terminas pagando por 3º vez el servicio contratando una prepaga
8. Los fondos previsionales recuperados: Cuanto se les regalo a las AFJP para que se fueran? Te recuerdo que desde que se implemento la jubilación privada ellos recaudaban 40000 millones de dolares anuales , que se hizo con eso?los nuevos jubilados los bancan los otros jubilados y de ahí el achatamiento de la piramide , hablan de minima tirando a la mierda todo lo que cada empleado aporto para su jubilación. Se quedaron con su dinero y los pasaron a la minima , nadie respeto ese aporte
El anses fue saqueado y siguen saqueandolo , la banca hacen cola para sacarle el dinero a intereses irrisorios , para despues volcarlos a sus especulaciones crediticias , tambien les dan dinero a empresas como General Motors que con su intimidación de “si no despedimos obreros “ se les presto a muy bajo costo , sabiendo que la G:M el año anterior mando remesas importantes a su central en forma de “ganancias” haciendo asi complice al gobierno de las fugas de capitales . ademas por que el anses debe comprar computadoras para los alumnos secundarios , me parece muy loable que se las den , pero para eso esta el ministerio de educación , y los asignacion universal tambien por que sacarlo del anses , si en el presupuesto nacional hay 54 mil millones para subsidios empresarios , tambien podria haber una partida para la asignación universal
9. El monto de la jubilación si no se contrasta con la inflación , que da el verdadero poder adquisitivo , no sirve . Nada se regula por indice alguno , se dan 2 aumentos al año y a ojo de cubero malo . Nada de reajuste , dadiva .Los aumentos de sueldos pactados son entre el %30 y %50 por la inflación calculada y a los jubilados atrasados solo un %16 , solamente hace la cuenta .
En cuanto a salud , es pesima ya lo dije en el punto anterior , pero en la cuestion cientifico,el doctor Andres Carrasco había difundido durante 2009 sus estudios realizados en el Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad de Buenos Aires, en los que demostró las malformaciones que el glifosato ocasiona a embriones en casos de inmersión o inoculación del producto, aún en dosis entre 1.500 y 300.000 veces menores a las utilizadas en las fumigaciones.Y no le dan bola
, el vive escribiendo informes a ministerios y secretarias y no pasa nada , por un lado el gobierno esta en contra de los sojeros y por otra les cuida los intereses a tal punto que le importa un comino la salud de la población
10. La desocupación es enorme y si la bajaron como dicen es por que los beneficiarios de los planes sociales se toman como ocupados . El tarbajo en negro? Hasta los contratistas del estado pagan asi .Sigue la ley laboral de Menem por lo que los trabajos son de contrato basura . Los blanqueados van a la calle sin chistar y si algo blanquean es por que los ponen como temporarios por lo que el resto del año se hacen la del mono . veamos cuantos blanqueados siguen los 12 meses y en que categorias . que laburo hacen realmente y por que concepto les aportan , y que me dicen de los aportes patronales rebajados?
11.Lo del salario minimo : otro disparate por que no funciona en la practica . No hay leyes que hagan que se cumpla y no considera a la inflación ni los aumentos de servicios y todo el resto. Como buen marxista que sos , Claudio , seguro que querras salir del libre mercado , queriendo una economia planificada y seguro querras que te refresque la composición organica del capital : capital fijo , capital variable y plusvalia , como sabras querido Claudio los sueldos estan dentro del capital fijo y por ende el empresario saco los costos de la fabricación de un producto o sea que si hubiese una recomposicion salarial no deberia incrementarse el costo del producto por que historicamente ya lo tenia , eso no lo sabe los sindicalistas , no lo sabe el gobierno?
12.Lo del servicio domestico es otra payasada . El que no pague Ganancias , olvidate de que la inscriban en algo . Hoy esos montos que aporta su patron se deducen de su pago de ganancias , por lo que no paga nada realmente ; Funciona como las donaciones que tambien se restan es el mismo dinero solo que en rubro diferente. Y las trabajadoras por hora que no tienen una carga horaria minima en cada casa ?
13. Un disparate el P:B:I: no da forma real de calculo alguno , ya lo habiamos dicho en algun punto anterioir, y lo de la tecnologia un disparate mayor
14.Educacion : Una mentira total lo del %6 , en mi muro hay una ecuación del la provincia de cordoba , o que se olvidaron de una provincia tan importante o es toda mentira . El salario docente ?una miseria espantosa , que a medida que tenes mas antigüedad , cobras menos y ha medida que tenes mas horas , te las pagan menos por lo que a igual trabajo no hay igual salario.El ministerio de educación es que deberia haber comprado las netbooks no el anses , pero sobre todo deberia antes haber tizas , hojas lapiz etc etc en las escuelas .
15.Me parece bien aunque poco si se compara el gasto que hay para subsidios empresarios , partamos de la base que si es gasto tambien es perdida y lo que se necesita es inversion . lo que se necesita es leer un poco a Keynes , el estado debe proporcionar trabajo fidedigno , no ser caritas todo el tiempo
16. no tiene sentido discutir este punto , es un disparate
17.Lo de las relaciones internacionales : prende la luz , Claudio y preguntale al fascista de Timerman acerca de EEUU y analiza los beneficios o paridades mas alla de aburrir con discursos estilo Catita (nini marshal ) que lejos esta de el marxismo
18.Derechos humanos : por que no le preguntas a las madres linea fundadora esas si que no son truchas , a Perez Esquivel y a tantos que de verdad se la jugaron en el proceso , Y el huevo de la serpiente antes del 76 no se toca ? y los civiles ?Duhalde y Moyano buchoneando compañeros a la triple A , Timerman reuniendose con Videla y masera a quien mas hay que premiar ?y ahora ? que paso con Fuentealba , con Silvia Suppe ,Luciano Arruga,Jorge Destefani, con los chicos de Bariloche , con Julio Lopez etc etc etc
19.Lo de la independencia de poderes es mejor sin comentarios , los de las indemnizaciones que agradezca no perder un dedo por que la culpa es del imputado y listo
20. La libertad de expresión , libertad de prensa ?No es cuestion de hablar si no de que te escuchen .El gobierno no cree en la prensa. Cree en la prensa kirchnerista, que no es lo mismo. Y lo que no esté encuadrado en el estrecho límite de esa definición política, merece el desprecio y, de ser posible, el ataque y la condena. El Gobierno, que no reconoce realidades que le disgustan, trata de construir una realidad virtual para la gente.y es por eso lo 6.7.8 “Duro de domar” “TVR”, etc etc etc , ademas ahora hay dinero para los bloogers , Anibal Fernandez se ha reunido con ellos como para militar en este medio y proponer notas como la del sr. Raris que seguro comio vidrio
A todo esto , es bastante raro su analisis marxista sr. Raris
Con el aporte de mi amiga Su
DESDE LA IZQUIERDA.
por Claudio Raris
Desde la izquierda. Siempre me expreso desde la izquierda. Muchos de quienes lean este artículo lo saben: ideológicamente, no soy peronista, pese al enorme respeto que siento por el movimiento y el reconocimiento del peronismo como sujeto de cualquier transformación social. Tampoco soy Kirchnerista, también lo saben. Mi interpretación de la historia y la política parte, en líneas generales, de un análisis marxista. Ahora, efectuada esta aclaración, voy a decir que ello no implica dogmatismo estéril ni reduccionismo.
En consecuencia, siempre contemplo las circunstancias concretas y las posibilidades reales. Nunca me encontrarán apoyando alguna propuesta de la derecha, del conservadurismo, de la reacción, NUNCA!! Y en nuestro país, a la izquierda del Kirchnerismo, nada hay. Al menos, nada HONESTO, ni SERIO, ni POSIBLE, al menos en este momento histórico.
Estas aclaraciones me parecen necesarias para expresar lo que sigue. Estoy convencido que la gestión K (Néstor y Cristina) constituyen la mejor expresión de gobierno de TODA la historia argentina. Sí, ASÍ, DE MODO TERMINANTE!!
Cierto es que las simpatías políticas son necesariamente subjetivas; muchas veces fundadas en intereses mezquinos, otras en la irracionalidad, la ignorancia, la manipulación; o en sentimientos tales como capricho, odio, resentimiento, inconformismo incurable, utopías, etc.). Y como las simpatías políticas tienen esa condición subjetiva; solamente haré referencia a elementos objetivos para fundar la afirmación efectuada anteriormente.
Previamente, necesito efectuar una aclaración: hace tres semanas, aproximadamente, publiqué un artículo haciendo referencia a la “propuesta” opositora respecto del establecimiento del 82% móvil a favor de los jubilados. En el mismo, señalé el carácter demagógico e hipócrita del proyecto; pero al mismo tiempo consideré justa la reivindicación y estimé conveniente que el gobierno redoblara la apuesta, aprovechando la oportunidad para efectuar una profunda reforma del sistema tributario, poniendo a los fantoches opositores (con las honrosas y escasas excepciones del caso) en una situación de difícil retorno en relación a su “propuesta”.
Sigo sosteniendo idéntica postura. Sin embargo, de la relectura del artículo me pareció percibir cierto grado de injusticia hacia la gestión de gobierno, considerando los importantísimos avances que se efectuaron en esta materia como en todo lo concerniente a la política social. Entiéndase bien: sostengo lo expresado, ya que me parece posible el objetivo planteado, pero no deseo que ello se entienda como un cuestionamiento a las medidas adoptadas desde hace siete años en este tema.
Ahora sí; voy a señalar los motivos por los cuales considero que la gestión kirchnerista es la mejor de toda nuestra historia. Y ello, como se dijo, en base a datos objetivos, que demuestran que, una vez que se cumplan los ocho años de gestión K, no podrá discutirse sensatamente y con buena fe que nos encontraremos ante un nuevo país, absolutamente transformado y –esto es muy importante- con situaciones respecto de las cuales ya no podrá volverse atrás.
Por supuesto; para interpretar correctamente estos elementos objetivos será necesario un mínimo ejercicio de honestidad intelectual (o, con más claridad, buena leche). Digo esto porque muchos parecen partir de la base que con anterioridad al kirchnerismo nada negativo le había sucedido al país. Hacen sus “análisis” como si después del proceso neoliberal que se inició en 1.975 y que –con matices- se sostuve incólume hasta 2.003, nos hubiésemos encontrado con un país floreciente; en crecimiento, con justicia social y tendencia igualitaria. Obviamente, desde esa postura abstracta y absurda, todo lo que se ha avanzado es poco. El análisis debe hacerse desde el estudio de la situación REAL, aquella que (luego de la dictadura militar, el gobierno alfonsinista, el oprobio menemista y la desgracia aliancista) dejó a nuestro país en el desastre económico, la inequidad social y la anarquía política. Desde allí, desde esa premisa indiscutible; desde la buena fe en definitiva, debe partir cualquier revisión de lo sucedido desde 2.003 hasta la fecha.
No será necesario extenderse demasiado; bastará con el análisis de algunos elementos (solamente algunos), para sostener y fundamentar la opinión anticipada al principio de este artículo. Claro; muchos de esos elementos se refieren a cuestiones estructurales. Aclaro que la información que sigue no se basa solamente en datos del Indec, sino también de organismos regionales e internacionales, tales como la CEPAL, el Banco Mundial, el F.M.I. y hasta la CIA.
1.- Nos encontraremos con un país que, cuando culmine el actual mandato presidencial, su PBI será casi el doble que en 2.003, de acuerdo al crecimiento experimentado y la probable evolución de 2.010 (cada vez más auspiciosa, tal vez cercana al 10%) y 2.011. ¿CUÁNDO, EN LA HISTORIA ARGENTINA, SE DUPLICÓ EL PBI EN EL TÉRMINO DE OCHO AÑOS?
2.- El PBI per cápita se habrá incrementado en un 80%, aproximadamente. ¿CUÁNDO, EN LA HISTORIA ARGENTINA, SE PRODUJO ESTE INCREMENTO EN EL TÉRMINO DE OCHO AÑOS?
3.-La relación deuda externa/PBI se habrá reducido del 150% (EN 2.002) a menos del 40% en la actualidad. En otros términos, en 2.003 se necesitaba un año y medio de producción para equiparar el monto de la deuda; hoy alcanza con lo que se produce en menos de cinco meses. El proceso de desendeudamiento ha sido extraordinario; el FMI dejó de monitorear nuestra economía y no existen planes de ajuste. ¿HAY ANTECEDENTES DE ELLO EN LA HISTORIA ARGENTINA?
4.- Las reservas, que en 2.003 ascendían a 5 mil millones de dólares, se multiplicaron por 10 (crecimiento del 1.000% en siete años). Al respecto, puede recordarse el reciente debate para la utilización de aquellas en el pago de la deuda y la postura de casi toda la oposición, que alertaba sobre el déficit fiscal que se provocaría. Pues bien, esa misma oposición hoy hace referencia al superávit fiscal que permitiría implementar el 82% móvil para los jubilados (“Plata es lo que sobra”, dijeron sin ruborizarse Carrió, Duhalde y De Narváez, entre otros). Al momento de aquella opereta, las reservas eran de 48 mil millones de dólares. Hoy, luego de haber pagado más de 2 mil millones, alcanzan los 51 mil millones de dólares. Vuelvo a preguntar: ¿SE REGISTRA ALGÚN ANTECEDENTE SIMILAR EN LA HISTORIA ARGENTINA?
5.- Como muchos parecen haberse olvidado de tantos años de déficit fiscal y comercial, que se financiaban con emisión monetaria sin respaldo o con endeudamiento externo; habrá que recordar que se recuperó la buena práctica de obtener superávits fiscales y comerciales, con récords absolutos en materia de exportación, lo que permitió la expansión económica, la conquista de nuevos mercados, la compra de bienes de capital y la acumulación de reservas señalada en el punto anterior ¿PUEDE ENCONTRARSE ALGÚN ANTECEDENTE EN NUESTRA HISTORIA DE SIETE AÑOS CONSECUTIVOS DE SUPERÁVITS FISCAL Y COMERCIAL?
6.- El crecimiento de la industria será posiblemente de un 100%, con incorporación de nuevas y avanzadas tecnologías. Se habrá avanzado de modo impensable en materia de investigación científica. ¿CUÁNDO SUCEDIÓ UN HECHO SIMILAR EN NUESTRA HISTORIA?
7.- Se verificará un crecimiento como nunca en la historia argentina en materia de infraestructura (cloacas, asfalto, rutas, autopistas). También en materia de fuentes de energías alternativas, entre ellas la nuclear. ¿EXISTE ALGÚN REGISTRO HISTÓRICO DE SIMILAR CRECIMIENTO ESTRUCTURAL, QUE IMPLICA, ADEMÁS UNA INDISCUTIBLE PROYECCIÓN FUTURA?
Breve digresión: Los datos antes señalados no indican solamente el crecimiento económico inédito experimentado; sino que también sienta las bases para un futuro desarrollo. Se trata, en todos los casos, de cuestiones macroeconómicas, de indudable proyección en el tiempo.
Sigamos:
8.- Se recuperaron los fondos previsionales, que habían sido privatizados para favorecer el mercado de capitales (la timba financiera, bah…); y habrán sido incorporados, aproximadamente, 3 millones de nuevos jubilados (proyectando el cálculo a 2.011), un promedio de casi 400 mil por año ¿EXISTE ALGÚN ANTECEDENTE SIMILAR?
9. La jubilación mínima, que durante una década se mantuvo en la suma de $ 150, creció un 700% hasta la fecha, aproximadamente. Cabe aquí una aclaración: pude leer por allí que durante el menemato la jubilación mínima equivalía al salario mínimo. CLARO, OMITEN DECIR QUE ESTE ÚLTIMO TAMBIÉN ERA DE $ 150 PESOS. Por otra parte, los haberes se ajustan de modo automático, conforme a la evolución de los precios. También se cuenta con un mejor servicio en materia de salud (los descuentos en gran cantidad de medicamentos y el mejor funcionamiento del PAMI, aunque aún deba mejorarse, son sólo dos ejemplos en tal sentido). ¿ALGUNA VEZ SE REGISTRÓ EN NUESTRA HISTORIA ALGÚN EPISODIO SIMILAR?
10.- La desocupación, cercana al 25% hacia fines del gobierno de la Alianza, descendió a menos del 8%. Se crearon millones de puestos de trabajo. Aún con dificultades, aumentó de modo notable el empleo registrado. ¿EXISTEN ANTECEDENTES PARECIDOS?
11.- El salario mínimo habrá pasado de $ 150 a $ 1.840 en enero de 2.011. Aún medido en dólares, implica un importante crecimiento (de 150 dólares a más de 400). El salario industrial promedio se ubica, aproximadamente, en $ 4.000 (1.000 dólares), lo que importa, en términos reales (esto es, corregido por el índice inflacionario) más del doble del que se abonaba en 2.002. Se habrán recuperado las paritarias; se habrán sancionado leyes que protegen al trabajador. ¿CUÁNDO SE PRODUJO SEMEJANTE INCREMENTO EN EL TÉRMINO DE SIETE AÑOS?
12. Si la oposición lo permite, se habrá equiparado al servicio doméstico al resto de los trabajadores, beneficiando a un millón de personas, casi todas mujeres (cabe acotar que la mayoría de ellas, por su nacionalidad, no votan); aboliendo el vergonzoso estatuto dictado durante la dictadura de Aramburu. ¿ALGÚN OTRO GOBIERNO HABÍA TENIDO UNA INICIATIVA SIMILAR?
13.- La participación del sector asalariado habrá pasado de un 30% a más del 40% del total del PBI (que, por otra parte, creció notablemente), con intenciones de arribar a un reparto de 50% y 50%. AQUÍ SÍ HAY ANTECEDENTES; DURANTE LOS AÑOS DEL PRIMER PERONISMO, LA PARTICIPACIÓN DEL SECTOR OBRERO LLEGÓ AL 53%. Sin embargo, habrá que contemplar que por entonces, en términos relativos, existía una proporción mayor de trabajadores asalariados que en la actualidad. Hoy, los avances tecnológicos disminuyeron esa proporción.
14.- Se habrá conseguido el ideal de destinar el 6% del presupuesto a la educación. Se mejoró, aunque aún resulte insuficiente, el salario docente. Se habrá equipado a tres millones de chicos con notebooks personales. ¿EXISTE ALGÚN ANTECEDENTE DE MEDIDAS SIMILARES?
15.- Se estableció la Asignación Universal por hijo, que hoy alcanza a $ 220, y favorece a 3 millones y medio de niños. Esta medida, sumada a la incorporación de 3 millones de nuevos jubilados y la creación de enorme cantidad de puestos de trabajo; produjo una reducción importante de los niveles de pobreza y de indigencia. ¿QUÉ GOBIERNO ADOPTÓ MEDIDAS SIMILARES?
16.- El 57% del presupuesto nacional se destina a gasto social. ¿EXISTE ALGÚN PRECEDENTE EN TAL SENTIDO?
17.- No podrá discutirse la profundización del Mercosur, ni la excelente relación con los demás países latinoamericanos. Se estableció una relación madura (y alejada de las "carnales") con Estados Unidos. La política exterior argentina, contrariamente a lo que se pretende hacer creer, es valorada internacionalmente. Nuestro país está perfectamente integrado en el mundo, desde su propia identidad. ¿CUÁNTOS GOBIERNOS PUEDEN EXHIBIR ESTE LOGRO?
18. Deberá reconocerse la política ejemplar en materia de derechos humanos, habiéndose rescatado la memoria, impulsado los juicios a genocidas, torturadores, asesinos y apropiadores. Sin embargo, dicha política no se agota allí: también se reconocieron derechos de las minorías y se avanzó contra todo tipo de discriminación. ¿SE REGISTRAN PRECEDENTES IMPORTANTES EN TAL SENTIDO?
19.- También se habrá ganado en materia de calidad institucional, con independencia indiscutible del poder judicial y una Corte integrada por notables juristas. Más allá de algunos casos puntuales, el poder judicial es mucho más idóneo y progresista: entre muchos otros, el reciente fallo de la Corte, por el cual se declaró inconstitucional el tope indemnizatorio por accidente de trabajo (elevando la suma resarcitoria de 31 mil a 96 mil pesos más intereses en un caso concreto) es un claro ejemplo de ello. ¿HAY ANTECEDENTES EN NUESTRA HISTORIA DE ESTE NIVEL DE CALIDAD INSTITUCIONAL?
20.- La libertad de expresión será considerada casi óptima. En este sentido, habrá que considerar que las manifestaciones de la SIP son interesadas, ya que es una Cámara empresaria. Deberá contemplarse la evaluación de "Reporteros sin Fronteras", que ubican a Argentina, en la materia, al mismo nivel que los países europeos desarrollados.
Antes de continuar, me parece oportuno formular una pregunta: ¿ERA POSIBLE UNA GESTIÓN DE GOBIERNO MUCHO MEJOR QUE LA QUE SE REALIZÓ? Qué interesante resultaría que, desde el opositor común, el ciudadano de a pie, se respondiera esta pregunta sinceramente.
Por supuesto, el listado es mucho más extenso. Cité veinte cuestiones que me parecen absolutamente transformadoras, respecto de las cuales, más allá del resultado de las elecciones de 2.011, será muy difícil retroceder.
Éste es un punto importante. Reflexionemos por un instante: supongamos que, desgraciadamente, algún sector opositor triunfe en las próximas elecciones. Sabemos la orientación que seguirían: ajuste, retorno al FMI, monitoreo del mismo; reducción de los beneficios sociales, previsionales, laborales, educativos; sumisión a las grandes corporaciones rurales, industriales y mediáticas.
Ahora bien ¿Cuánto tiempo podría sostenerse un gobierno de esas características? Porque, en mi opinión, hay aquí un elemento que se nos escapa del análisis: en los sectores populares (de clase media e incluso, baja) persiste un grado de oposición a la gestión de gobierno; y ello pese a que han sido notablemente beneficiados. Sucede que esos beneficios no son atribuidos a dicha gestión; se los “naturaliza”; se los considera como producto de otras circunstancias, del “contexto internacional favorable” o, sencillamente, de la casualidad. Por supuesto, ello fue instalado de manera metódica, machacona, insistente, por los medios de comunicación. Éstos alentaron la irracionalidad, la ignorancia, el odio, el resentimiento, el inconformismo y otras sensaciones irracionales que fueron señaladas al comienzo de este artículo. Ellos también agitaron y repitieron hasta la náusea falacias respecto de cuestiones tan sensibles como la “inseguridad”, la “corrupción”, la “intolerancia”, la “crispación”, las “formas”, etc.
Pero cabe preguntarse, en relación a estos sectores vilmente manipulados, que consideran que su mejor posición responde a cualquier circunstancia, pero nunca a la gestión de gobierno: ¿Cuál sería su reacción si, por ejemplo, se congelaran los salarios? ¿O las jubilaciones? ¿Cómo responderían ante el retorno del déficit fiscal y, por ende, de una escalada inflacionaria? ¿Y si se produjera un crecimiento de la desocupación? ¿O si se quitara la Asignación universal por hijo? ¿Y si se suspendiera la entrega de computadoras personales a los estudiantes? ¿NO SE PROVOCARÍA DE INMEDIATO UNA REVALORIZACIÓN DE LA ACTUAL GESTIÓN DE GOBIERNO?
Por todo ello, señalé antes que muchas de las medidas adoptadas en los últimos siete años tienen carácter estructural; el retorno a las políticas neoliberales sería el certificado de defunción de cualquier gobierno futuro que las aplicara nuevamente. Éste es uno de los mayores méritos de la gestión kirchnerista: haber mejorado las condiciones de vida concretas de millones y millones de personas. Y aunque muchas de ellas no relacionen este progreso con la gestión de gobierno, no estarían dispuestas a ningún retroceso.
Todo ello también explica la errática e increíblemente absurda postura actual de la oposición. Mientras proponen el 82% móvil a los jubilados, que implica un costo de 8.500 millones de dólares; también alientan la reducción y/o eliminación de las retenciones, que desfinanciarían al estado en … 8.500 millones de dólares!!!
Hoy, Biolcatti, metamorfoseado en una triste y patética versión de Camilo Cienfuegos, aboga a favor de los pobres, al mismo tiempo que defiende los privilegios irritantes de su sector, el cual, además, se niega a discutir la actualización del salario mínimo, se opone a la reforma del estatuto del peón rural (espantoso resabio feudal) y mantiene en la clandestinidad al 75% de los trabajadores.
Hoy, María Eugenia Estenssoro se disfraza de Rosa Luxemburgo y critica el pago de la deuda externa (¿¿??), mientras por otra parte apoya los reclamos de las patronales agropecuarias y sigue operando para Clarín.
Hoy, también, Duhalde, Macri, De Narváez, Solá y Reutemann se pronuncian a favor del 82% móvil, mientras concurren como séquito a la Rural y se reúnen con Magnetto, haciendo trascender esta cuestión.
Hoy, Carrió…bueno, en fin ¿Por dónde empezar?
Hoy, en definitiva, esta oposición recurre a cualquier recurso, a los más bajos y execrables; ante la innegable recuperación del gobierno en la consideración popular. A tal punto, que ahora, de la nada y destempladamente, siembran dudas sobre los votos de algunos senadores que se registraron…hace TRES AÑOS!! Y además, como si el hecho de no pertenecer al kirchnerismo, implicara la obligación de oponerse A TODO!! Y por si fuera poco, el “abanderado” de esta cruzada es … FELIPE SOLA, el camaleón mayor, la envidia del protagonista de “Zelig”, de Woody Allen.
La misma oposición que, en palabras de Carrió, expresa que si el gobierno no cede a sus exigencias, se las verá muy “feas” para aprobar el próximo presupuesto, del que aún no conocen su contenido. POR FAVOR, DA VERGÜENZA AJENA ¿Si esto no es extorsión, como deberíamos llamarlo? La misma oposición que apenas oculta su intención de desfinanciar al estado (en última instancia, lo que se pretende es obligar al gobierno a endeudarse), con el solo objeto de impedir un nuevo triunfo kirchnerista en 2.011.
Pero dejemos de lado a esta runfla execrable y volvamos al principio. A los datos objetivos. ¿No se reconocerá la gestión de gobierno actual (desde 2.003) como la mejor de toda nuestra historia? Porque, claro está, todo es perfectible y dicha gestión no es la mejor en términos ideales; pero haciendo el planteo desde la realidad: ¿Existe alguna otra que pueda atribuirse tantos méritos? Se hizo un análisis en base a 20 (veinte) puntos centrales, de vital importancia, fundamentales; y en cada uno de ellos se formuló una pregunta, relativa a la existencia de logros similares en el pasado. Personalmente, estoy convencido que, al menos 15 de los 20 interrogantes tienen respuesta negativa. Quiero decir: LA RESPUESTA A ESOS INTERROGANTES ES NO!! NO SE REGISTRAN PRECEDENTES DE LOGROS SIMILARES EN NINGUNA OTRA ETAPA HISTÓRICA.
Qué importante sería que, cada uno, desde nuestros lugares, defendiera y luchara por estos logros!! Y qué importante también difundirlos, con paciencia y sin discusiones destempladas, entre aquellos que no saben por qué se oponen. Reconozco que, personalmente, me resulta difícil el debate con aquellos que ni siquiera reconocen cuestiones evidentes desde un plano objetivo, porque no es sencillo tolerar semejante nivel de terquedad o necedad, según el caso. Pero es necesario hacerlo.
Claro, tampoco habrá que caer en el conformismo ni el triunfalismo prematuro. Deberemos -y en ello también consisten la militancia- estar atentos a que se sostenga y profundice el modelo, persiguiendo una sociedad sin privilegios y con niveles de igualdad mucho más marcados; mayor inclusión y justicia social.
Porque, como dije al comenzar, yo siempre me expreso desde la izquierda. PERO NO COMO VIDRIO.
Claudio Raris
Desde la izquierda. Siempre me expreso desde la izquierda. Muchos de quienes lean este artículo lo saben: ideológicamente, no soy peronista, pese al enorme respeto que siento por el movimiento y el reconocimiento del peronismo como sujeto de cualquier transformación social. Tampoco soy Kirchnerista, también lo saben. Mi interpretación de la historia y la política parte, en líneas generales, de un análisis marxista. Ahora, efectuada esta aclaración, voy a decir que ello no implica dogmatismo estéril ni reduccionismo.
En consecuencia, siempre contemplo las circunstancias concretas y las posibilidades reales. Nunca me encontrarán apoyando alguna propuesta de la derecha, del conservadurismo, de la reacción, NUNCA!! Y en nuestro país, a la izquierda del Kirchnerismo, nada hay. Al menos, nada HONESTO, ni SERIO, ni POSIBLE, al menos en este momento histórico.
Estas aclaraciones me parecen necesarias para expresar lo que sigue. Estoy convencido que la gestión K (Néstor y Cristina) constituyen la mejor expresión de gobierno de TODA la historia argentina. Sí, ASÍ, DE MODO TERMINANTE!!
Cierto es que las simpatías políticas son necesariamente subjetivas; muchas veces fundadas en intereses mezquinos, otras en la irracionalidad, la ignorancia, la manipulación; o en sentimientos tales como capricho, odio, resentimiento, inconformismo incurable, utopías, etc.). Y como las simpatías políticas tienen esa condición subjetiva; solamente haré referencia a elementos objetivos para fundar la afirmación efectuada anteriormente.
Previamente, necesito efectuar una aclaración: hace tres semanas, aproximadamente, publiqué un artículo haciendo referencia a la “propuesta” opositora respecto del establecimiento del 82% móvil a favor de los jubilados. En el mismo, señalé el carácter demagógico e hipócrita del proyecto; pero al mismo tiempo consideré justa la reivindicación y estimé conveniente que el gobierno redoblara la apuesta, aprovechando la oportunidad para efectuar una profunda reforma del sistema tributario, poniendo a los fantoches opositores (con las honrosas y escasas excepciones del caso) en una situación de difícil retorno en relación a su “propuesta”.
Sigo sosteniendo idéntica postura. Sin embargo, de la relectura del artículo me pareció percibir cierto grado de injusticia hacia la gestión de gobierno, considerando los importantísimos avances que se efectuaron en esta materia como en todo lo concerniente a la política social. Entiéndase bien: sostengo lo expresado, ya que me parece posible el objetivo planteado, pero no deseo que ello se entienda como un cuestionamiento a las medidas adoptadas desde hace siete años en este tema.
Ahora sí; voy a señalar los motivos por los cuales considero que la gestión kirchnerista es la mejor de toda nuestra historia. Y ello, como se dijo, en base a datos objetivos, que demuestran que, una vez que se cumplan los ocho años de gestión K, no podrá discutirse sensatamente y con buena fe que nos encontraremos ante un nuevo país, absolutamente transformado y –esto es muy importante- con situaciones respecto de las cuales ya no podrá volverse atrás.
Por supuesto; para interpretar correctamente estos elementos objetivos será necesario un mínimo ejercicio de honestidad intelectual (o, con más claridad, buena leche). Digo esto porque muchos parecen partir de la base que con anterioridad al kirchnerismo nada negativo le había sucedido al país. Hacen sus “análisis” como si después del proceso neoliberal que se inició en 1.975 y que –con matices- se sostuve incólume hasta 2.003, nos hubiésemos encontrado con un país floreciente; en crecimiento, con justicia social y tendencia igualitaria. Obviamente, desde esa postura abstracta y absurda, todo lo que se ha avanzado es poco. El análisis debe hacerse desde el estudio de la situación REAL, aquella que (luego de la dictadura militar, el gobierno alfonsinista, el oprobio menemista y la desgracia aliancista) dejó a nuestro país en el desastre económico, la inequidad social y la anarquía política. Desde allí, desde esa premisa indiscutible; desde la buena fe en definitiva, debe partir cualquier revisión de lo sucedido desde 2.003 hasta la fecha.
No será necesario extenderse demasiado; bastará con el análisis de algunos elementos (solamente algunos), para sostener y fundamentar la opinión anticipada al principio de este artículo. Claro; muchos de esos elementos se refieren a cuestiones estructurales. Aclaro que la información que sigue no se basa solamente en datos del Indec, sino también de organismos regionales e internacionales, tales como la CEPAL, el Banco Mundial, el F.M.I. y hasta la CIA.
1.- Nos encontraremos con un país que, cuando culmine el actual mandato presidencial, su PBI será casi el doble que en 2.003, de acuerdo al crecimiento experimentado y la probable evolución de 2.010 (cada vez más auspiciosa, tal vez cercana al 10%) y 2.011. ¿CUÁNDO, EN LA HISTORIA ARGENTINA, SE DUPLICÓ EL PBI EN EL TÉRMINO DE OCHO AÑOS?
2.- El PBI per cápita se habrá incrementado en un 80%, aproximadamente. ¿CUÁNDO, EN LA HISTORIA ARGENTINA, SE PRODUJO ESTE INCREMENTO EN EL TÉRMINO DE OCHO AÑOS?
3.-La relación deuda externa/PBI se habrá reducido del 150% (EN 2.002) a menos del 40% en la actualidad. En otros términos, en 2.003 se necesitaba un año y medio de producción para equiparar el monto de la deuda; hoy alcanza con lo que se produce en menos de cinco meses. El proceso de desendeudamiento ha sido extraordinario; el FMI dejó de monitorear nuestra economía y no existen planes de ajuste. ¿HAY ANTECEDENTES DE ELLO EN LA HISTORIA ARGENTINA?
4.- Las reservas, que en 2.003 ascendían a 5 mil millones de dólares, se multiplicaron por 10 (crecimiento del 1.000% en siete años). Al respecto, puede recordarse el reciente debate para la utilización de aquellas en el pago de la deuda y la postura de casi toda la oposición, que alertaba sobre el déficit fiscal que se provocaría. Pues bien, esa misma oposición hoy hace referencia al superávit fiscal que permitiría implementar el 82% móvil para los jubilados (“Plata es lo que sobra”, dijeron sin ruborizarse Carrió, Duhalde y De Narváez, entre otros). Al momento de aquella opereta, las reservas eran de 48 mil millones de dólares. Hoy, luego de haber pagado más de 2 mil millones, alcanzan los 51 mil millones de dólares. Vuelvo a preguntar: ¿SE REGISTRA ALGÚN ANTECEDENTE SIMILAR EN LA HISTORIA ARGENTINA?
5.- Como muchos parecen haberse olvidado de tantos años de déficit fiscal y comercial, que se financiaban con emisión monetaria sin respaldo o con endeudamiento externo; habrá que recordar que se recuperó la buena práctica de obtener superávits fiscales y comerciales, con récords absolutos en materia de exportación, lo que permitió la expansión económica, la conquista de nuevos mercados, la compra de bienes de capital y la acumulación de reservas señalada en el punto anterior ¿PUEDE ENCONTRARSE ALGÚN ANTECEDENTE EN NUESTRA HISTORIA DE SIETE AÑOS CONSECUTIVOS DE SUPERÁVITS FISCAL Y COMERCIAL?
6.- El crecimiento de la industria será posiblemente de un 100%, con incorporación de nuevas y avanzadas tecnologías. Se habrá avanzado de modo impensable en materia de investigación científica. ¿CUÁNDO SUCEDIÓ UN HECHO SIMILAR EN NUESTRA HISTORIA?
7.- Se verificará un crecimiento como nunca en la historia argentina en materia de infraestructura (cloacas, asfalto, rutas, autopistas). También en materia de fuentes de energías alternativas, entre ellas la nuclear. ¿EXISTE ALGÚN REGISTRO HISTÓRICO DE SIMILAR CRECIMIENTO ESTRUCTURAL, QUE IMPLICA, ADEMÁS UNA INDISCUTIBLE PROYECCIÓN FUTURA?
Breve digresión: Los datos antes señalados no indican solamente el crecimiento económico inédito experimentado; sino que también sienta las bases para un futuro desarrollo. Se trata, en todos los casos, de cuestiones macroeconómicas, de indudable proyección en el tiempo.
Sigamos:
8.- Se recuperaron los fondos previsionales, que habían sido privatizados para favorecer el mercado de capitales (la timba financiera, bah…); y habrán sido incorporados, aproximadamente, 3 millones de nuevos jubilados (proyectando el cálculo a 2.011), un promedio de casi 400 mil por año ¿EXISTE ALGÚN ANTECEDENTE SIMILAR?
9. La jubilación mínima, que durante una década se mantuvo en la suma de $ 150, creció un 700% hasta la fecha, aproximadamente. Cabe aquí una aclaración: pude leer por allí que durante el menemato la jubilación mínima equivalía al salario mínimo. CLARO, OMITEN DECIR QUE ESTE ÚLTIMO TAMBIÉN ERA DE $ 150 PESOS. Por otra parte, los haberes se ajustan de modo automático, conforme a la evolución de los precios. También se cuenta con un mejor servicio en materia de salud (los descuentos en gran cantidad de medicamentos y el mejor funcionamiento del PAMI, aunque aún deba mejorarse, son sólo dos ejemplos en tal sentido). ¿ALGUNA VEZ SE REGISTRÓ EN NUESTRA HISTORIA ALGÚN EPISODIO SIMILAR?
10.- La desocupación, cercana al 25% hacia fines del gobierno de la Alianza, descendió a menos del 8%. Se crearon millones de puestos de trabajo. Aún con dificultades, aumentó de modo notable el empleo registrado. ¿EXISTEN ANTECEDENTES PARECIDOS?
11.- El salario mínimo habrá pasado de $ 150 a $ 1.840 en enero de 2.011. Aún medido en dólares, implica un importante crecimiento (de 150 dólares a más de 400). El salario industrial promedio se ubica, aproximadamente, en $ 4.000 (1.000 dólares), lo que importa, en términos reales (esto es, corregido por el índice inflacionario) más del doble del que se abonaba en 2.002. Se habrán recuperado las paritarias; se habrán sancionado leyes que protegen al trabajador. ¿CUÁNDO SE PRODUJO SEMEJANTE INCREMENTO EN EL TÉRMINO DE SIETE AÑOS?
12. Si la oposición lo permite, se habrá equiparado al servicio doméstico al resto de los trabajadores, beneficiando a un millón de personas, casi todas mujeres (cabe acotar que la mayoría de ellas, por su nacionalidad, no votan); aboliendo el vergonzoso estatuto dictado durante la dictadura de Aramburu. ¿ALGÚN OTRO GOBIERNO HABÍA TENIDO UNA INICIATIVA SIMILAR?
13.- La participación del sector asalariado habrá pasado de un 30% a más del 40% del total del PBI (que, por otra parte, creció notablemente), con intenciones de arribar a un reparto de 50% y 50%. AQUÍ SÍ HAY ANTECEDENTES; DURANTE LOS AÑOS DEL PRIMER PERONISMO, LA PARTICIPACIÓN DEL SECTOR OBRERO LLEGÓ AL 53%. Sin embargo, habrá que contemplar que por entonces, en términos relativos, existía una proporción mayor de trabajadores asalariados que en la actualidad. Hoy, los avances tecnológicos disminuyeron esa proporción.
14.- Se habrá conseguido el ideal de destinar el 6% del presupuesto a la educación. Se mejoró, aunque aún resulte insuficiente, el salario docente. Se habrá equipado a tres millones de chicos con notebooks personales. ¿EXISTE ALGÚN ANTECEDENTE DE MEDIDAS SIMILARES?
15.- Se estableció la Asignación Universal por hijo, que hoy alcanza a $ 220, y favorece a 3 millones y medio de niños. Esta medida, sumada a la incorporación de 3 millones de nuevos jubilados y la creación de enorme cantidad de puestos de trabajo; produjo una reducción importante de los niveles de pobreza y de indigencia. ¿QUÉ GOBIERNO ADOPTÓ MEDIDAS SIMILARES?
16.- El 57% del presupuesto nacional se destina a gasto social. ¿EXISTE ALGÚN PRECEDENTE EN TAL SENTIDO?
17.- No podrá discutirse la profundización del Mercosur, ni la excelente relación con los demás países latinoamericanos. Se estableció una relación madura (y alejada de las "carnales") con Estados Unidos. La política exterior argentina, contrariamente a lo que se pretende hacer creer, es valorada internacionalmente. Nuestro país está perfectamente integrado en el mundo, desde su propia identidad. ¿CUÁNTOS GOBIERNOS PUEDEN EXHIBIR ESTE LOGRO?
18. Deberá reconocerse la política ejemplar en materia de derechos humanos, habiéndose rescatado la memoria, impulsado los juicios a genocidas, torturadores, asesinos y apropiadores. Sin embargo, dicha política no se agota allí: también se reconocieron derechos de las minorías y se avanzó contra todo tipo de discriminación. ¿SE REGISTRAN PRECEDENTES IMPORTANTES EN TAL SENTIDO?
19.- También se habrá ganado en materia de calidad institucional, con independencia indiscutible del poder judicial y una Corte integrada por notables juristas. Más allá de algunos casos puntuales, el poder judicial es mucho más idóneo y progresista: entre muchos otros, el reciente fallo de la Corte, por el cual se declaró inconstitucional el tope indemnizatorio por accidente de trabajo (elevando la suma resarcitoria de 31 mil a 96 mil pesos más intereses en un caso concreto) es un claro ejemplo de ello. ¿HAY ANTECEDENTES EN NUESTRA HISTORIA DE ESTE NIVEL DE CALIDAD INSTITUCIONAL?
20.- La libertad de expresión será considerada casi óptima. En este sentido, habrá que considerar que las manifestaciones de la SIP son interesadas, ya que es una Cámara empresaria. Deberá contemplarse la evaluación de "Reporteros sin Fronteras", que ubican a Argentina, en la materia, al mismo nivel que los países europeos desarrollados.
Antes de continuar, me parece oportuno formular una pregunta: ¿ERA POSIBLE UNA GESTIÓN DE GOBIERNO MUCHO MEJOR QUE LA QUE SE REALIZÓ? Qué interesante resultaría que, desde el opositor común, el ciudadano de a pie, se respondiera esta pregunta sinceramente.
Por supuesto, el listado es mucho más extenso. Cité veinte cuestiones que me parecen absolutamente transformadoras, respecto de las cuales, más allá del resultado de las elecciones de 2.011, será muy difícil retroceder.
Éste es un punto importante. Reflexionemos por un instante: supongamos que, desgraciadamente, algún sector opositor triunfe en las próximas elecciones. Sabemos la orientación que seguirían: ajuste, retorno al FMI, monitoreo del mismo; reducción de los beneficios sociales, previsionales, laborales, educativos; sumisión a las grandes corporaciones rurales, industriales y mediáticas.
Ahora bien ¿Cuánto tiempo podría sostenerse un gobierno de esas características? Porque, en mi opinión, hay aquí un elemento que se nos escapa del análisis: en los sectores populares (de clase media e incluso, baja) persiste un grado de oposición a la gestión de gobierno; y ello pese a que han sido notablemente beneficiados. Sucede que esos beneficios no son atribuidos a dicha gestión; se los “naturaliza”; se los considera como producto de otras circunstancias, del “contexto internacional favorable” o, sencillamente, de la casualidad. Por supuesto, ello fue instalado de manera metódica, machacona, insistente, por los medios de comunicación. Éstos alentaron la irracionalidad, la ignorancia, el odio, el resentimiento, el inconformismo y otras sensaciones irracionales que fueron señaladas al comienzo de este artículo. Ellos también agitaron y repitieron hasta la náusea falacias respecto de cuestiones tan sensibles como la “inseguridad”, la “corrupción”, la “intolerancia”, la “crispación”, las “formas”, etc.
Pero cabe preguntarse, en relación a estos sectores vilmente manipulados, que consideran que su mejor posición responde a cualquier circunstancia, pero nunca a la gestión de gobierno: ¿Cuál sería su reacción si, por ejemplo, se congelaran los salarios? ¿O las jubilaciones? ¿Cómo responderían ante el retorno del déficit fiscal y, por ende, de una escalada inflacionaria? ¿Y si se produjera un crecimiento de la desocupación? ¿O si se quitara la Asignación universal por hijo? ¿Y si se suspendiera la entrega de computadoras personales a los estudiantes? ¿NO SE PROVOCARÍA DE INMEDIATO UNA REVALORIZACIÓN DE LA ACTUAL GESTIÓN DE GOBIERNO?
Por todo ello, señalé antes que muchas de las medidas adoptadas en los últimos siete años tienen carácter estructural; el retorno a las políticas neoliberales sería el certificado de defunción de cualquier gobierno futuro que las aplicara nuevamente. Éste es uno de los mayores méritos de la gestión kirchnerista: haber mejorado las condiciones de vida concretas de millones y millones de personas. Y aunque muchas de ellas no relacionen este progreso con la gestión de gobierno, no estarían dispuestas a ningún retroceso.
Todo ello también explica la errática e increíblemente absurda postura actual de la oposición. Mientras proponen el 82% móvil a los jubilados, que implica un costo de 8.500 millones de dólares; también alientan la reducción y/o eliminación de las retenciones, que desfinanciarían al estado en … 8.500 millones de dólares!!!
Hoy, Biolcatti, metamorfoseado en una triste y patética versión de Camilo Cienfuegos, aboga a favor de los pobres, al mismo tiempo que defiende los privilegios irritantes de su sector, el cual, además, se niega a discutir la actualización del salario mínimo, se opone a la reforma del estatuto del peón rural (espantoso resabio feudal) y mantiene en la clandestinidad al 75% de los trabajadores.
Hoy, María Eugenia Estenssoro se disfraza de Rosa Luxemburgo y critica el pago de la deuda externa (¿¿??), mientras por otra parte apoya los reclamos de las patronales agropecuarias y sigue operando para Clarín.
Hoy, también, Duhalde, Macri, De Narváez, Solá y Reutemann se pronuncian a favor del 82% móvil, mientras concurren como séquito a la Rural y se reúnen con Magnetto, haciendo trascender esta cuestión.
Hoy, Carrió…bueno, en fin ¿Por dónde empezar?
Hoy, en definitiva, esta oposición recurre a cualquier recurso, a los más bajos y execrables; ante la innegable recuperación del gobierno en la consideración popular. A tal punto, que ahora, de la nada y destempladamente, siembran dudas sobre los votos de algunos senadores que se registraron…hace TRES AÑOS!! Y además, como si el hecho de no pertenecer al kirchnerismo, implicara la obligación de oponerse A TODO!! Y por si fuera poco, el “abanderado” de esta cruzada es … FELIPE SOLA, el camaleón mayor, la envidia del protagonista de “Zelig”, de Woody Allen.
La misma oposición que, en palabras de Carrió, expresa que si el gobierno no cede a sus exigencias, se las verá muy “feas” para aprobar el próximo presupuesto, del que aún no conocen su contenido. POR FAVOR, DA VERGÜENZA AJENA ¿Si esto no es extorsión, como deberíamos llamarlo? La misma oposición que apenas oculta su intención de desfinanciar al estado (en última instancia, lo que se pretende es obligar al gobierno a endeudarse), con el solo objeto de impedir un nuevo triunfo kirchnerista en 2.011.
Pero dejemos de lado a esta runfla execrable y volvamos al principio. A los datos objetivos. ¿No se reconocerá la gestión de gobierno actual (desde 2.003) como la mejor de toda nuestra historia? Porque, claro está, todo es perfectible y dicha gestión no es la mejor en términos ideales; pero haciendo el planteo desde la realidad: ¿Existe alguna otra que pueda atribuirse tantos méritos? Se hizo un análisis en base a 20 (veinte) puntos centrales, de vital importancia, fundamentales; y en cada uno de ellos se formuló una pregunta, relativa a la existencia de logros similares en el pasado. Personalmente, estoy convencido que, al menos 15 de los 20 interrogantes tienen respuesta negativa. Quiero decir: LA RESPUESTA A ESOS INTERROGANTES ES NO!! NO SE REGISTRAN PRECEDENTES DE LOGROS SIMILARES EN NINGUNA OTRA ETAPA HISTÓRICA.
Qué importante sería que, cada uno, desde nuestros lugares, defendiera y luchara por estos logros!! Y qué importante también difundirlos, con paciencia y sin discusiones destempladas, entre aquellos que no saben por qué se oponen. Reconozco que, personalmente, me resulta difícil el debate con aquellos que ni siquiera reconocen cuestiones evidentes desde un plano objetivo, porque no es sencillo tolerar semejante nivel de terquedad o necedad, según el caso. Pero es necesario hacerlo.
Claro, tampoco habrá que caer en el conformismo ni el triunfalismo prematuro. Deberemos -y en ello también consisten la militancia- estar atentos a que se sostenga y profundice el modelo, persiguiendo una sociedad sin privilegios y con niveles de igualdad mucho más marcados; mayor inclusión y justicia social.
Porque, como dije al comenzar, yo siempre me expreso desde la izquierda. PERO NO COMO VIDRIO.
Claudio Raris
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